Era su etapa favorita y ya la tiene en el bolsillo. Dani Moreno, otro de los ex profesionales que brillan rodando por el desierto de Marruecos, se ha llevado la quinta y penúltima. La más especial y peculiar. La más mítica también, pues transcurría por las dunas de Merzouga y los participantes no disponían del recorrido de la etapa. Por eso se la conocía como la de navegación, ya que cada uno debía encontrar el camino más rápido posible para salir de las montañas de arena.
Lo que para muchos es motivo de temor y respeto, para Dani Moreno ha sido divertimento puro. “Ésta era la etapa que más me llamaba la atención, por lo de la aventura”. Es la primera vez que pisa África, “y estar por las dunas, entre camellos me llamaba mucho”. Ha disfrutado como un niño pequeño.
Moreno ha salido de las dunas ligeramente en desventaja respecto a Luis Maté y a Bruno Rosa pero teniéndoles a vista de pájaro. Así ha podido remontar en la zona desértica de pista compacta para llegar hasta la cabeza de carrera. Juntos han rodado los tres hasta llegar a la meta, situada en Merzouga, donde el madrileño se ha impuesto al sprint y Maté no ha tenido problemas en defender su maillot rojo de líder, a falta de una etapa para la conclusión de la carrera.
“No esperaba ir tan rápido en las dunas, pero como tampoco peso mucho, igual eso ha sido un punto a favor para ir rápido en la arena”. La estrategia de hoy también incluía prestar atención a la presión de las ruedas. “Justo antes de entrar en las dunas, hemos desinflado y se notaba una barbaridad. He caminado bastante bien”, afirmaba.
Justo ha sido ahí, en el punto más alto de las montañas de arena, donde Pablo Guerrero, hasta entonces tercero en la general, se ha caído y se ha roto la clavícula, teniendo que retirarse. “Yo ahí he entrado cuarto o quinto y ya me he tirado con Maté y Rosa. Nos hemos puesto a navegar por ahí, a mí me va bastante bien eso”, contaba Dani Moreno.
Desde que dejó de ser profesional en 2018 -lo fue durante una década y media-, Dani Moreno se ha ido alejando de la bici de carretera para tirar por caminos inhóspitos. “Casi nunca salgo en carretera, me aburro. Después de tantos años salir solo ya no me gusta. Y con la gravel, salgo dos horas y media; desde casa tengo caminos y me lo paso muy bien. Cuando voy a correr algo sí que salgo algo más, unas cuatro horas y ya te pones en forma. Por eso cuando me aprietan un poco aquí no puedo dar ni relevos”, comentaba entre risas.
Se lo está pasando bien Moreno en su primera experiencia Titan. “Me gustan mucho las aventuras”. A ésta se había apuntado para hacerla junto a su gran amigo Andrey Amador, campeón aquí el año pasado, pero el accidente del ex ciclista costarricense le ha apartado de poder venir. Aún así, se mantuvo firme en su propósito de correrla junto a su también amigo Maté. “Estoy aquí por él. Pero no tenía ni siquiera bici de montaña. Él me lo arregló en diez minutos, llamó a Orbea y solucionado. Me han dejado esta bici hasta final de año y aquí estoy”. Viviendo su segunda juventud como ciclista retirado pero aún competitivo. “Hemos venido a pasárnoslo bien y reírnos. Eso es lo más importante en la vida. Disfrutar. Todas estas cosas son bonitas”.
