Maté ha dominado con mano de hierro esta Titan Desert de principio a fin. Ganó la primera etapa con diez minutos de diferencia con Luis León Sánchez, que sufrió un percance y ha sabido administrar a la perfección su tremenda superioridad. Un triunfo “cargado de emociones, porque tiene un componente sentimental muy fuerte”. El marbellí ha corrido con su segundo nombre en el dorsal, que es el de su padre Ángel, fallecido hace unos años a causa de un paro cardiaco.
“Me he acordado mucho de él. Hace ya más de veinte años veníamos a Marruecos con el coche él y yo, y con las bicis de montaña para pedalear por aquí cuando no había absolutamente nada en el desierto. He querido llevar su nombre en el dorsal, que también es el mío. Seguramente que desde algún lado habrá vivido la carrera a través de mis ojos. Esto es un homenaje para él”, explica.
Maté se ha querido acordar también de su amigo Andrey Amador, para quien tenías previsto correr en su servicio y así reeditar su triunfo del año pasado. Pero Amador ha tenido que ausentarse a causa de un grave accidente en bicicleta el pasado mes de febrero y aún sigue en proceso de recuperación. “Mi primer pensamiento es para él, por eso he querido celebrar de la misma manera que lo hizo él. No ha podido acompañarnos físicamente pero sí en el pensamiento”.
También tuvo una mención especial para Michele Scarponi y Davide Rebellin, dos de sus ‘padres’ ciclistas, desaparecidos por sendos atropellos cuando montaban en bicicleta. “Uno va teniendo ya cierta trayectoria vital y acumulas pérdidas de las que te acuerdas todos los días. Ellos dos y mi padre son las tres personas más importantes de mi vida. Gracias a ellos estoy pedaleando y he descubierto este maravilloso mundo de la bicicleta que te lleva a lugares extraordinarios como este desierto de Marruecos y a conocer gente como la que encuentras aquí en la Titan Desert y sobre todo a conocerte a ti mismo”.
Ahora que lleva dos años retirado del ciclismo profesional, Maté disfruta más que nunca de montar en bicicleta. “Aunque debo decir que mis últimos cuatro años en Euskaltel disfruté muchísimo del ciclismo gracias a la filosofía del equipo y a Jorge Azanza. Me sentí super cómodo. Pero para mí esto es la vuelta a los orígenes del ciclismo, olvidar la tecnificación absurda que hay ahora mismo”, ha reivindicado.
A eso le sabe esta victoria. “Me parece que es un homenaje al ciclismo de antes, que tan necesario es hoy. Esta carrera trasciende mucho más allá de lo meramente deportivo. Aquí encuentras personas maravillosas con historias de superación increíbles y el poder hacer todos la misma vida en común, tanto en carrera como en el campamento es muy especial”.
