En una negociación entre dos agricultores normalmente no hay palabras de más. Si lo que se ofrece gusta entonces se sella el acuerdo con un apretón de manos, con la palabra a modo de rúbrica, sin brindis en medio de una cena cara ni aderezos ataviados con corbata y un traje.
Joel lleva ese lenguaje en los genes. Expresión directa heredada de su padre, dueño de una granja de cerdos. Hace poco él y su hermano estuvieron tratando con él el tema de la necesidad de aumentar el personal. Es una granja grande que, si todo va bien, será su nuevo oficio cuando deje el actual, que describe con la misma firmeza.
Sabe que, como en cualquier negocio de tierras, influye mucho tener buenos contactos y, sobre todo, no tomar malas decisiones. A él le traicionó la inexperiencia en una etapa de la Vuelta a Burgos en la que, a escasos kilómetros de meta, cuando Sivakov y Tronchon llegaron a su altura, le reclamaron relevos de forma airada, sobre todo Sivakov, ya que contaba con la posibilidad de ponerse líder. Joel, aturdido frente a gente de galones accedió, esperando que aquellas prisas le llevasen hasta meta donde intentar remacharles pero, nada más dar el suyo, arrancaron inesperadamente. Aquel día lamentó la falta de cobertura de la radio. Seguramente su Director le hubiese dado indicaciones más certeras. Sabe que aquel día perdió la oportunidad no sólo de conseguir una victoria, sino también de que algún equipo grande se hubiera fijado en él tras dos años en el profesionalismo, pero, por otro lado, aunque no hay día que no se acuerde, lo apuntó en su listado de aprendizajes de vida.
Además, puede presumir de llevar ocho años de profesional, siempre en el equipo que le dio la oportunidad de serlo, aquella que consiguió en 2019 cuando formaba parte del equipo amateur pero que, con la estructura profesional plagada de lesiones, le propusieron dar el paso en pleno mes de abril. Desde entonces ambas partes han ido evolucionando, como la granja de su padre. Invirtiendo cada vez más recursos, aprendiendo de los bamboleos a los que empuja la vida.
Desde aquel movimiento desafortunado en aquella Vuelta a Burgos llegaron otras carreras. Algunas más exigentes, como la Vuelta al País Vasco o Paris Niza, pero también otras más emocionales como la Volta a Cataluña, allí donde amigos y familiares que no pueden desplazarse a otros lugares pueden verle a apenas unos kilómetros de sus casas.
Sin embargo, aquella carrera que ha dado sentido a todos los sacrificios que atesora la describe con énfasis, con emoción. La primera vez que la corrió supo que estaba hecho para los esfuerzos prolongados durante semanas, incluso con la capacidad de filtrarse en las fugas. En su segunda participación, en 2025, cuando se dirigían a la última meta ubicada en Madrid le dijeron por radio que los rumores eran ciertos, que le iban a dar el premio al corredor más combativo de aquella edición de la Vuelta a España. Días atrás, incluso pudo vestir el maillot de la montaña ante sus paisanos cuando la carrera pasó por Cataluña, pero quedaba un último detalle, la última foto, aquella donde los triunfadores en la Vuelta son inmortalizados en la Castellana.
Cuando los ciclistas estaban cerca de entrar en la capital, todo se torció. Las manifestaciones acorralaron a un pelotón que tuvo que echar pie a tierra. Joel se desconsoló. A apenas unos kilómetros de allí esperaban sus padres y varios familiares a los que quería contar que, además de ser el más combativo, él y su pareja iban a ser padres.
Su alma de ganadero empuja su discurso. Labrado en sudor y esfuerzo. Cada fragmento de vida, cada sueño, lo traza firme, con el baile realista con el que se clava una azada en la tierra: Quiere llegar a correr en la máxima categoría, en el World Tour. Siente que sus piernas resistirían la oportunidad, a pesar de que la treintena, con paso firme, se aproxime a los surcos de su frente.
Ya no es aquel ciclista inexperto que accedió a un trato erróneo con Sivakov. Es un tipo experimentado que tiene ambición por lograr una victoria, por dar la mano a un futuro mejor. Sin aderezos. Como un criador de cerdos.
