Rafa Simón

Savva Novikov: cuando la maldición esperó a la vuelta de la esquina

Tenía un gran porvenir en el ciclismo, pero una lesión en la espalda lastró su progresión cuando militaba en el Kern Pharma. Esta es la historia de Savva Novikov, ciclista ruso de 26 años que actualmente corre en el equipo amateur Ankuva Cycling Team.

Rafa Simón

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Savva Novikov

Para un ciclista profesional, lo que le depare el futuro no sólo está empaquetado en todo aquello que depende de uno mismo. El ciclismo también alberga encerronas. Una de ellas fue suficiente para acabar con todo lo que había preparado para sí mismo.

Savva aún conserva una tez aniñada. Su piel, fina y blanca, tallada bajo muchos inviernos nevados en la ciudad de Tula, localizada en la Rusia que más se acerca a Europa, empuja unos ojos claros que siempre dispararon una ambición sin límites. Su pelo, rubio y liso, se dibuja bajo un peinado clásico y estricto, ajeno a la actitud moderna de un ciclista europeo.

Su padre, antiguo ciclista de pista, hizo que sus hijos siguieran su estela y dejaran el fútbol. Savva fue el último de los dos hermanos en hacerlo, ingresando en la escuela de ciclismo de la ciudad. Con sólo 13 años sus progresos hicieron que el exciclista Alexander Kuznetsov se fijara en él y le incluyera dentro de la Academia de Ciclismo del Lokosphinx, en San Petesburgo.  Savva pronto se percató del duro sistema soviético de formación, anclado en una férrea disciplina poco amiga de la empatía, pero su ambición le empujaba año tras año a mejorar como ciclista de carretera, lo que incluía viajar largas temporadas a la localidad tarraconense de Tortosa, donde el equipo ruso tenía un piso en el que sus ciclistas de categoría amateur y profesional podían entrenar y competir ajenos al frío de su país.

Savva Novikov celebrando su triunfo en el Circuito Guadiana 2018.

Savva pronto logró ascender a la categoría continental del equipo y sus primeros logros llamaron la atención de un representante, Marcelino Pacheco, que simplemente le contactó por Facebook, organizando un encuentro en Tortosa en el que una amiga de Savva, hija de unos rusos que regentaban un bar de la zona, hizo de improvisada traductora.

Mientras Marcelino se dirigía al encuentro consiguió cerrar un preacuerdo con el CCC, formación polaca de categoría World Tour que, atraído por los resultados de Savva, quería incorporarle a su equipo Continental.

En ese momento, la vida de Savva sufrió un impulso. Por un lado Kuznetsov, contrariado por el hecho de que su pupilo abandonase el equipo en pleno mes de enero, le echó del apartamento del equipo ese mismo día, aunque Savva pudo concentrarse a unos kilómetros de la zona con su nueva estructura naranja.

Novikov militó en 2020 -año marcado por la pandemia- en el CCC Development Team, de categoria Continental. 

Pero desgraciadamente, aquel año en el que la pandemia invadió el mundo Savva sólo pudo disfrutar de entrenamientos con el equipo en Calpe, ya que la falta de calendario hizo que el equipo polaco acabara desapareciendo.

Por suerte, Juanjo Oroz, Mánager del Equipo Kern Pharma, que había sufrido los ataques del ruso frente a sus pupilos del Lizarte durante su etapa de director del equipo amateur, no dudó en fichar a Savva en cuanto Marcelino se lo propuso.

Savva volvió a ilusionarse, por fin se encontraba ante una trayectoria prometedora hasta que, meses después, su ambición, entablada en un carácter estricto, se desmoronó en una Volta a Cataluña en la que una caída le hizo golpear duramente contra el suelo.

Savva Novikov en una imagen de 2022 con los colores del Equipo Kern Pharma. Foto: Rafa Gómez (Sprint Cycling Agency)

Desde entonces, nunca volvió a ser el mismo. La presión que sentía en la espalda llegaba hasta la cadera en cuanto subía la intensidad de su esfuerzo. Cada carrera era una decepción. Podría haberse adaptado a una labor menor, de trabajo para el grupo, pero su ambición le decía que si quería ser ciclista, debía estar ahí para ganar.

Nadie supo nunca cómo interpretar aquella lesión, ni cómo ayudarle a curarla. Bamboleado de un fisio a otro, de una competición desastrosa a otra. Finalmente acabó abandonando el equipo navarro. 

Sólo fue a finales de 2023 cuando, en un viaje a Siberia, conoció a un médico que dio con su problema. No ha podido darle un nombre, pero si tratamiento para disminuir los síntomas.

Desde entonces, con la ayuda de su club de toda la vida, el de Tula, ha ido encontrando un pequeño alivio a su diáspora ciclista. Alejado del ciclismo europeo ha conseguido disputar carreras exóticas en Asia, incluyendo una prueba de 25 días que se desarrolla en Vietnam (la HTV Cup, en la que finalizó cuarto de la general tras otros tres ciclistas rusos). Decidió correrla porque sabía que era la única manera de conocer lo que sería participar en una carrera por etapas.

A día de hoy sabe que el ciclismo no le ha traído lo que pidió. Que soñaba con ser importante en una Gran Vuelta y tenía cualidades para ello, pero que, desgraciadamente, el destino tenía previsto para él otro desenlace. Ahora tan sólo quiere seguir disfrutando de la competición, sea al nivel que sea.

Su padre siempre le dijo que luchara hasta que ya no hubiera opción de nada más. Se contenta con menos. Si alguien puede aprovechar sus conocimientos para llegar lejos, entonces el esfuerzo habrá servido para algo. Sin importar lo que haya a la vuelta de la esquina.