Las bicis más raras vistas en competición

Hemos seleccionado los modelos con los diseños y soluciones más impactantes utilizados en competición, tanto para la disciplina de ruta -en línea y contrarreloj- como de pista. La mayoría no pueden utilizarse en la actualidad por no ajustarse a las normas de las UCI, que da prioridad al esfuerzo del ciclista sobre el diseño de la bicicleta.

José V. Gisbert.

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Con amortiguación

Para afrontar los tramos de pavé de la infernal Paris-Roubaix, los fabricantes más inquietos diseñaron bicis con sistemas de suspensión derivados de modelos de mountain bike. Al reducir el continuo traqueteo de los adoquines se logra aumentar la velocidad, reducir los pinchazos por llantazos y disminuir el cansancio; aunque se incrementa el peso de la bici y la complejidad mecánica.

La firma centenaria Bianchi fue una de las pioneras en utilizar suspensión. Tras unos cuantos prototipos, en la edición de 1993 montaron una potencia del fabricante estadounidense Allsop con amortiguación por paralelo deformable, Franco Ballerini la aupó al segundo puesto de la carrera.

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La temporada siguiente la amortiguación en el tren delantero corría a cargo de una horquilla RockShox de mountain bike -la opción más utilizada, con varios triunfos incluidos- con puente para freno de carretera y recorrido reducido a 30 mm; mientras que en la trasera se recurría a un sistema con amortiguador de muelle e hidráulico -bloqueable en el manillar-. En la foto inferior, el modelo utilizado por el belga Johan Museeuw, triple vencedor de la prueba.

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También se empleó una suspensión delantera alojada en el tubo de la horquilla -inspirada en una Cannondale Headshock-, así como otros diseños con suspensión delantera con cuadros de acero o incluso titanio.

Otra solución realmente curiosa fue la empleada en la marca del campeón belga Eddy Merckx. La utilizó el canadiense Steve Bauer en una única edición del Infierno del Norte y su diseño incluía un eje de pedalier excesivamente adelantado respecto a lo habitual, forzando una posición que necesitaba situar el manillar muy elevado.

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Para el récord de la hora

El uso de una bicicleta aerodinámica es una de las claves para recorrer el máximo posible de kilómetros en un velódromo durante 60 interminables minutos en busca del récord.

Tras los 49,431 km que recorrió Eddy Merckx en 1972 sobre una bici convencional de pista, en 1984 el italiano Francesco Moser estableció una nueva marca de 51,141 km utilizando ruedas lenticulares, manillar de crono de la época y un inédito cuadro con el tubo vertical y horizontal curvados y unidos bajo el sillín. Pero el diseño más extraño, casi rozando el absurdo, es el de la rueda trasera gigante -con casi 1 metro de diámetro- de la bici que usó en 1988 para intentar mejorar su propia marca. No lo consiguió.

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El escocés Graeme Obree construyó artesanalmente una bici para atacar el Récord de la hora utilizando un manillar que le permitía adoptar una novedosa posición de los brazos que imitaba a la de los esquiadores de descenso. En 1993 superó por menos de 500 m el registro de Moser, pero un año después lo dejó en 52,713 km, rebasando al de Boardman, que se lo había arrebatado.

La UCI prohibió esta posición, pero Obree creó la bautizada como superman con los brazos totalmente extendidos hacia adelante. Obviamente también fue prohibida. Tanto la posición de huevo como la de superman fueron copiadas por otros corredores como Boardman -usó la de superman para batir el récord en 1996-, Moser, Andrea Tafi...

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Bicis de contrarreloj

Las bicis para la lucha contra el reloj también son diseñadas con la aerodinámica como objetivo, y hasta que la UCI no comenzó a poner freno a la imaginación de los diseñadores, éstos proponían bicicletas estéticamente impactantes.

La Espada de Pinarello rompe con el clásico esquema de doble triángulo de los cuadros convencionales, utilizando un espectacular bastidor de carbono con gran superficie lateral, pero con la mínima frontal para mejorar la aerodinámica. La versión para pista fue la bicicleta utilizada por Miguel Indurain para batir el Récord de la hora en 1994.

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Otra Pinarello, la Parigina, llama la atención por la ausencia del tubo horizontal y la masiva anchura del vertical y diagonal, pero también fue la protagonista de unos de los momentos más descacharrantes del ciclismo cuando un iracundo Bjarne Riis logró que volase unos metros al lanzarla tras una avería mecánica que sufrió mientras disputaba una crono del Tour 97. Podéis revivir el momento en https://www.youtube.com/watch?v=bkOAj8lTNkc

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En 1985, el fabricante transalpino Battaglin construyó una radical bici de crono bautizada como Piranha para que Roberto Visentini, el jefe de filas del equipo Carrera-Inoxpran, la utilizase en el prólogo del Giro de Italia. Junto al llamativo cuadro de carbono -uno de los primeros fabricados en ese material- se utilizaba una rueda delantera lenticular ensanchada exageradamente en el centro para apartar el viento de las turbulencias creadas por el pedaleo y un manillar con el agarre mucho más abajo de lo habitual. Aunque, en teoría, Roberto mejoraba en 3 segundos por kilómetro los tiempos obtenidos con su bici convencional, la Piranha no pudo finalmente estrenarse en el prólogo porque los jueces de la prueba lo prohibieron a pesar de que su diseño no desobedecía ninguna norma; simplemente alegaban que sus rivales estarían en desventaja.

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No podía faltar Look. La marca francesa cuenta con algunos de los diseños e innovaciones más destacados del ciclismo de ruta, las bicis de crono utilizadas por el equipo ONCE son un buen ejemplo. Pero una de las versiones menos conocida es la elaborada en titanio por la empresa vizcaína THT -Titanium High Technology- a partir de planchas de titanio fijadas sobre un cuadro del mismo material. Laurent Jalabert la utilizó en 1997.

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Uno de los adversarios de Obree, el británico Chris Boardman, logró sus mayores éxitos -incluyendo medallas olímpicas, campeonatos del mundo y cronos del Tour- sobre una Lotus de carbono. Su cuadro monocasco diseñado por Mike Burrows se caracteriza, además de su estudiadas formas aerodinámicas, por la ausencia del tubo diagonal y los tirantes traseros. En la versión para velódromo -también utilizado en sus récords de la hora- tanto la horquilla como la vaina trasera son monobrazo.

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En las bicis de crono, también llamadas cabras, era habitual montar una rueda delantera de medida 650b -más pequeña que la trasera de 700c- para poder situar el manillar más bajo, aunque después muchos ciclistas no podían aguantar en una postura tan agachada y ponían arandelas para elevarla. El fabricante de Alemania del este FES fue más allá y utilizó una rueda de sólo 24". Actualmente la UCI obliga a que ambas ruedas sean de 700c.

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