El Alto de la Cruz engrandece El Morredero y el Llano de las Ovejas

El asfaltado de una vieja pista forestal, acondicionada por las autoridades leonesas ante los numerosos derrumbes que han afectado la ruta tradicional hacia Peñalba de Santiago, crea en los Montes de León una nueva y exigente subida que ofrece múltiples posibilidades.
Texto: Juanfran de la Cruz. Fotos: Diego Sánchez -
El Alto de la Cruz engrandece El Morredero y el Llano de las Ovejas
El Alto de la Cruz engrandece El Morredero y el Llano de las Ovejas

La riqueza orográfica de la Península Ibérica, sus enormes posibilidades para el mundo del ciclismo, bien sea a nivel profesional, aficionado o recreativo, ha ganado muchísima notoriedad en los últimos años de la mano del trabajo, la mayoría de las veces desinteresado y pasional, de aficionados y colectivos de seguidores volcados con propuestas, sugerencias y nuevos descubrimientos. En España, existen serranías y macizos vírgenes aún para el ciclismo profesional, montañas que emergen como obstáculos dignos de Tour de Francia o Giro de Italia y que, por múltiples circunstancias, aún esperan ser descubiertas por la Vuelta.

Los Montes de León son una de esas concentraciones que aún aguardan su turno en términos de Vuelta a España. Las comarcas de Sanabria y La Cabrera, Valdeorras, también unos Ancares que son mucho más de lo aprovechado, concentran muchísimas dificultades orográficas; una cantidad variada, con ascensiones de todo tipo y varias de gran longitud. El Morredero, descubierto por la Vuelta a España en 1997, es una de las pocas ascensiones visitadas en la zona por una ronda española que ha llegado hasta el centro de esquí, pero no se ha atrevido a seguir hasta la cima y afrontar todo un coloso de doble vertiente como el Llano de las Ovejas, puerto que frisa los 2.000 metros de altitud.

El Alto de la Cruz engrandece El Morredero y el Llano de las Ovejas

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Ahora, de la mano de unos recientes trabajos de asfaltado y acondicionamiento, nace una nueva alternativa orográfica, susceptible de tener su propia autonomía (coronable a 1469 metros de altitud) o de endurecer hasta límites insospechados esa ascensión hasta El Morredero o el Llano de las Ovejas. A comienzos de este mes de octubre entró en funcionamiento este tramo de poco más de 3,1 kilómetros, a una media superior al 12,3%, que conecta los alrededores de la población de Peñalba de Santiago con la ruta principal que sube a las faldas del Monte Teleno desde Ponferrada.

Los numerosos derrumbes de la ruta tradicional de acceso, por el valle del Oza, han empujado a las autoridades a apostar por este acceso alternativo. “A día de hoy para mí es la vertiente más bonita y más dura que tiene El Morredero”, adelanta Diego Sánchez Quintana, uno de los primeros aficionados que lo han degustado en bicicleta. “Se convierte en uno de los puertos de paso más bonitos y duros de la península”, proclama Víctor, uno de los impulsores del Gran Premio Canal de Castilla y buen conocedor de estos pagos.

Por esta nueva vertiente, según datos facilitados por Víctor, El Morredero (1732 m) emerge como una ascensión de 12,5 km a una media del 7,8%, el Portillinos (1.890 m) se convierte en una subida de 16,4 km al 6,9 % y el Llano de las Ovejas (1959 m), la cota más alta de esta carretera con doble vertiente, queda como un puerto de 22 kilómetros, 1200 metros de desnivel y una media del 5,5 %. El Alto de la Cruz, por sí mismo, también puede tener autonomía y doble vertiente.

El Alto de la Cruz engrandece El Morredero y el Llano de las Ovejas

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“Que hayan asfaltado el Alto de la Cruz ha supuesto para los habitantes de Peñalba de Santiago. e incluso los turistas, una gran noticia que hay que resaltar. A los ciclistas nos ha abierto una nueva vertiente para un coloso como es El Morredero. Para los visitantes y para la población le da mucha accesibilidad a un lugar tan bonito que, históricamente, siempre ha tenido problemas de acceso por los derrumbes que tenían lugar en su principal vía de entrada”, recuerda Sánchez.

“Ese nuevo tramo lo tiene todo: carretera ancha en la que caben dos coches perfectamente, con un asfalto impecable por el que se rueda a las mil maravillas a pesar de la dureza que tiene; es muy exigente desde el inicio hasta el final, con una pendiente que no baja del 10% salvo en alguna herradura. Y llega a tener un máximo en algún punto en torno al 16 o el 17%. Esta subida tiene herraduras por doquier, curvas que hacen que la subida sea una delicia. Es muy escénica: a medida que ganas altura siempre están presentes, y al alcance de la vista, los Montes de Valdueza… y al fondo, en pequeñito se ven los techos de pizarra negra de Peñalba”, prosigue.

La subida es muy escénica. Contínuas herraduras siempre a más del 10 por ciento y dejando a la derecha un enorme afloramiento calizo que da nombre al pueblo. Parece que está hecho adrede. Y más aún siendo enlazable con los dos kilómetros más duros de la ascensión a Peñalba. Te salen cinco kilómetros tipo Marmolada o Ancares por su vertiente de Tejedo ”, comenta Víctor.

El Alto de la Cruz engrandece El Morredero y el Llano de las Ovejas

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“Tras pasar el cruce con la subida a Campo Las Danzas y tras los primeros kilómetros irregulares de Peñalba, comienza una dureza que apenas va tener descanso hasta una vez enganchado la vertiente tradicional de El Morredero. Hay que aprovechar ese kilómetro de llano y bajada, uno o dos kilómetros antes del pueblo de Peñalba. Después nos espera un tremendo rampón, 300 metros, que pasa holgadamente del doble dígito. Una vez ya metidos en la parte nueva, la pendiente apenas da respiro en esos tres kilómetros. Aunque la media es del 12% rara vez baja de ese porcentaje, solo dando tregua en las múltiples herraduras que tiene en la parte final del tramo. La segunda recta larga es interminable, alrededor de un km al 15%, así por encima, que deja las piernas bastante tocadas para continuar después hacia la cima de Portillinos/Llano de las Ovejas”, condensa David Argibay, otro de los cicloturistas que ya han probado esta ascensión.

Ha nacido una nueva estrella en ese firmamento de dificultades orográficas del triángulo Zamora-Ourense-Lugo-León.

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