La Cubilla, en la Vuelta: un marco incomparable, un esperado anuncio

La escénica subida asturiana, uno de los escenarios más valorados por el cicloturismo, se estrenará como final de etapa en la próxima edición de la ronda española y ofrece mimbres para el diseño de una gran jornada de montaña.
Texto: J. F. C. Fotos: J. Calderón, S. Palomar, L. Romeral. | Infografía: @gregariosdelujo. -
La Cubilla, en la Vuelta: un marco incomparable, un esperado anuncio
La Cubilla en la Vuelta: un marco incomparable, un esperado anuncio

El Puerto de La Cubilla es una pequeña gran joya para los amantes de la bicicleta, especialmente para lo más practicantes pero también para los que no porque las posibilidades del entorno para el senderismo, el excursionismo o incluso el esquí de travesía en época de nieve son enormes. Los casi 30 kilómetros de carretera que conectan la localidad de Campomanes con esta cumbre a 1.683 metros de altitud, la pista asfaltada más alta del Principado hasta que se acondicionaron La Farrapona y el Gamoniteiro, tiene en su extensión su principal singularidad. Otras rutas que remontan los valles hasta el límite León (Leitariegos, Somiedo, Ventana, Pontón, entre los asfaltados...) también son largas. La Cubilla no es única; pero sí es especial.

La Cubilla en la Vuelta: un marco incomparable, un esperado anuncio

Altimetría de La Cubilla concebida por @gregariosdelujo.

“Es cierto que los primeros diez de sus 28 kilómetros son un falso llano, pero La Cubilla no es un puerto al uso, una subida de nueve, diez, once, doce, trece kilómetros como son Cobertoria, San Lorenzo, Angliru, Lagos de Covadonga… Además, prácticamente subes desde los 300 metros hasta más de 1.600. Es una subida muy larga, con un paisaje espectacular en la zona más dura. La parte más alta es muy alpina, con grandes vistas de todo el Macizo de Ubiña”, comenta el periodista de El Comercio y cicloturista Andrés Suárez. “Y amante de La Cubilla hasta las trancas”, apostilla. Son 28,1 kilómetros a una media del 4,6%, con una zona al 10 y al 11% a la altura de Telledo, según la medición de Juanto Uribarri y Ander Guaza para Altimetrias.com. Cuestionado al respecto, Suárez es claro: “Sí, percibo que se ha despertado cierta ilusión con el anuncio”.

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Un anuncio muy deseado. La confirmación por parte de las autoridades asturianas, esta semana, de que la Vuelta 2019 incluirá el Puerto de La Cubilla en su recorrido (también el Santuario del Acebo, inédito en la ronda española pero un icono en la Vuelta a Asturias) ha despertado una ola casi unánime, ciertamente desconocida, de satisfacción entre aficionados e incluso profesionales de este deporte, que ha aprovechado las redes sociales para festejar la buena nueva.

La Cubilla en la Vuelta: un marco incomparable, un esperado anuncio

"La herraduras "ofrecen unos balcones impresionantes".

“Por fin”, compartía en su perfil de la red social Twitter Aída Nuño. Idéntica era la expresión de Alicia González, corredora del Movistar Team: “No se me ocurre mejor escenario para un final de etapa en La Vuelta que La Cubilla. Para mí, el puerto más bonito que tenemos en Asturias”, escribía. En la era de los muros imposibles y los dobles dígitos, La Cubilla es justo lo contrario. En un deporte rico en mitologías y enclaves mágicos, capaz de ensalzar onomásticas y toponimias como pocos, La Cubilla se postula para un ascenso en notoriedad, impulsado por todo su patrimonio natural anejo. El de La Cubilla era un nombre que venía resonando como futurible de la Vuelta desde hace lustros, pero que no terminaba de entrar en los recorridos, viviendo al margen del profesionalismo, reino cicloturista de majestuoso marco paisajístico.

La Cubilla en la Vuelta: un marco incomparable, un esperado anuncio

Paisajes de La Cubilla.
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Herraduras.

“No me ha parecido que se haya hablado demasiado de La Cubilla”, aporta por su parte Sergio Palomar, director de la revista Bicisport y otro de los muchos aficionados que, en sus escarceos cicloturistas, han degustado esta subida en los últimos años. “Lo valoramos por ser un puerto de estilo clásico en vez de los paredones de pendientes imposibles a que nos tiene acostumbrados en la Vuelta, también porque su ubicación permite anticipar una etapa plagada de puertos y porque todos los que lo conocemos coincidimos en la gran belleza paisajística de sus rampas”. La Cubilla protagonizará algunas páginas del próximo número de Bicisport.

“Desde mi punto de vista, al final se junta que le gusta mucho a cualquier cicloturista con el hecho de que la gente está un poco harta de tanta rampa imposible. Si los diseños de la Vuelta hubieran dosificado más, no hubieran sido tan repetitivos, si hubieran tenido más de todo, igual no hubiera sido así. Este año la carrera se ha acabado decidiendo en La Rabassa, un puerto ya conocido, exigente pero “normal”. Y La Cubilla es así. Es una subida que luego seguro que los profesionales harán a plato y se merendarán en 45 minutos… Pero es un puerto muy, muy guapo. Si cogen un día de buen tiempo, las tomas aéreas serán espectaculares”, explica Marce Fernández Montero, cicloturista y autor del blog 39x28altimetrias. Hace unos años, Marce impulsó un encuentro de cicloturistas en el que se dio cita un buen pelotón de aficionados, setenta u ochenta asistentes, con un ida y vuelta a La Cubilla desde Pola de Lena como plato único del menú.

La Cubilla en la Vuelta: un marco incomparable, un esperado anuncio

La Cubilla en la Vuelta: un marco incomparable, un esperado anuncio

Está por conocer dónde pondrá la ronda española la línea de meta, toda vez que se ha rumoreado que ésta podría quedar instalada en Tuiza de Arriba. Esto caparía sustancialmente esta subida que, aunque esta es otra historia que se remonta al primer tercio del siglo XX, conduce a terrenos de pastos comunales en tierras leonesas bajo gestión asturiana. A La Cubilla también se la conoce como el Alto del Palo.

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“Cuando la gente viene a Asturias a montar en bici al final muchas veces mandan los clásicos, los más conocidos. Los Lagos de Covadonga, el Angliru… Hace un tiempo recomendé a unos amigos de fuera que se acercaran a La Cubilla. Se hospedaron una noche en la zona y se lo subieron. Se quedaron encantados con lo que vivieron. ‘¡Qué puerto más chulo!’, me decían. Ni tan siquiera se quejaron del asfalto, que entonces no estaba como puede estar ahora de mal. También se está hablando de que le vendría bien un arreglo”, añade Fernández Montero.

El de Marce no es un caso aislado. Andrés Suárez también 'ejerce' de embajador: “Cuando vienen amigos o conocidos de fuera es una subida que me gusta enseñarles. Y a todos les sorprende cuando se ven en medio de esos paisajes, ese asfalto rugoso, esa plataforma estrecha… Lo tiene todo. Y si le metes antes subidas duras, que haya desgaste previo, es un puerto que también puede hacer diferencias. No es dura en cuanto a grandes rampas, pero sí de erosión, de acumulado, porque es pedaleable”.

La Cubilla es el antimuro. “La Cubilla es un puerto que se sube muy bien. A nivel cicloturista es de los que tiene mejor relación entre sacrificio y recompensa: es un regalo para disfrutar sin exponerse a un sufrimiento extremo. No tiene pendientes excesivas, pero es largo y en su parte final suele pegar el viento de cara. La zona de las curvas de herradura es preciosa, ofrece unos balcones impresionantes. Merece la pena. Es una subida espectacular”, aporta por su parte el twittero @Gregariosdelujo, autor de la completa altimetría que acompaña estas líneas.

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“La llegada de la Vuelta a La Cubilla, si llegan a la cima y no a Tuiza, ilusiona porque por fin se va a poder mostrar al gran público una de las joyas que hay en Asturias para la práctica del cicloturismo. Y también porque es un puerto que posibilita un modelo más clásico de ciclismo. Un puerto largo y de pendientes moderadas, alejado del actual modelo de puertos cortos y rampas imposibles; una subida que puede marcar diferencias tras lo visto el año pasado en La Rabassa. Sólo queda esperar que el tiempo acompañe y podamos disfrutar del espectáculo sin problemas”, comenta al respecto un activo cicloturistas en Twitter, @Globerismo.

El 19 de diciembre, en Alicante, llegará la confirmación oficial a un final de etapa que, si alcanza la cumbre, a poco que ofrezca un buen encadenado, recibirá muchísimas bendiciones y puede ser el primer paso para la popularización de un icono cicloturista que ya genera muchas simpatías a nivel autonómico. “La Cubilla es un puerto muy querido dentro del cicloturismo asturiano”, valora Andrés Suárez. En unos meses, tal vez comience a serlo a nivel universal.

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