El valle del río Nansa y La Hermida

La zona ofrece infinidad de posibilidades para encadenar las más entretenidas rutas: la que os mostramos en este reportaje es muy representativa de los atractivos geográficos y sociales, ofreciendo un nivel de dificultad discreto, por lo que puede ser realizada sin ser preciso un estado de forma de muy alto nivel.
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El valle del río Nansa y La Hermida
El valle del río Nansa y La Hermida

Esta ruta la hemos realizado gracias a la invitación que hemos recibido de Miguel Molleda, amigo personal y compañero de grandes batallas ciclistas, que, cada año, celebra durante el verano diferentes recorridos por las inmediaciones de Puentenansa, congregando a una grupeta de amigos, para recuperar la memoria de su padre, quien le iniciase en el ciclismo y fuera el responsable de su gran amor por este deporte.

Puentenansa kilómetro cero Esta localidad montañesa, cruce de caminos y culturas, es un lugar excelente para comenzar el pedaleo, que iniciaremos descendiendo, junto al curso del río, hasta llegar el emplazamiento conocido como Puente del Arrudo, punto donde giramos a la izquierda, cruzamos el río Nansa y emprendemos una explosiva subida. A partir de ahora la carretera serpentea entre vaguadas, convirtiéndose en un auténtico rompepiernas. Atravesamos Cabanzón, Casamaría y Merodio, para desembocar en la N-621; giramos a la derecha y nos encaminamos a Unquera. Si nos fijamos con detalle, en la otra vertiente del río Deva, junto al que pedaleamos en sentido descendente, existe otra carretera que será la que tomaremos una vez atravesemos Unquera, población a la que accederemos en breve. Giramos a la izquierda y nos dirigimos a Colombres y Siejo, para desembocar en la N-621 tras volver a cruzar el Deva. Ahora giramos a la derecha y ascendemos por una entretenida carretera por el principio del célebre Desfiladero de la Hermida.

Al llegar a la Hermida, un buen lugar para tomar un refrigerio, giramos a la izquierda por la carretera de montaña que nos llevará hasta la cumbre del collado de Hoz. La subida es muy cómoda y entretenida, disfrutando de uno de los paisajes más espectaculares que podemos contemplar en los Picos de Europa. Cabe destacar la iglesia de Linares, junto a la que pasa la ruta propuesta. El descenso del Collado de Hoz es delicado si la carretera se encuentra húmeda. Enseguida se llega a la localidad de Quintanilla, lugar donde comienza la ascensión al collado de Ozalba, un puerto más corto y explosivo que el anterior, dominado por un paisaje de excepcional belleza. Desde la cumbre de Ozalba hasta el punto de partida la bajada es permanente, por lo que podremos dedicarnos a disfrutar de las ingeniosas curvas que surcan la carretera y, una vez más, de los pintorescos rincones que circundan la carretera.

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