Andrea Agostini, el fiel amigo de Pantani, pasó miedo con el coronavirus

El responsable de márketing y comunicación del UAE Team Emirates narra su odisea en el UAE Tour, donde dio positivo por el COVID-19.

EFE. Foto: Bettini Photo

Andrea Agostini, en una imagen de archivo de la Vuelta a San Juan 2019.
Andrea Agostini, en una imagen de archivo de la Vuelta a San Juan 2019.

Andrea Agostini, amigo íntimo y paisano del malogrado ciclista italiano Marco Pantani, actualmente jefe de prensa del UAE Emirates, el equipo más castigado por el coronavirus en el recientemente suspendido Tour de los Emiratos Árabes, ha esquivado la enfermedad que azota el mundo y desde Abu Dabi, en compañía del corredor colombiano Fernando Gaviria, espera volar a su país lo antes posible.

Agostini, de 50 años, es natural de Cesenatico, como el legendario "Pirata", con quien coincidió además como ciclista en categoría aficionados. En Abu Dabi fue una de las ocho personas del equipo que cayeron en las garras del coronavirus. Después de 23 días ingresado en la clínica estadounidense Cleveland, por fin respira tranquilo a salvo de los efectos de la pandemia. "Estuve en el hospital durante 23 días, y en absoluto aislamiento durante 20, esperando el resultado negativo de los análisis", recuerda Agostini.

El periodista analiza los momentos más duros de la estancia en la clínica de Abu Dabi. "Los corredores son fuertes, pero puedo asegurar que cuando están hospitalizados, y ven a los médicos y enfermeras entrar y salir vestidos como si estuvieran en Marte, todo cambia. Y cuando ves a un amigo tuyo que ni siquiera tiene 40 años en cuidados intensivos a un centímetro de ti, después de haber sido intubado, realmente te preguntas: ¿qué está pasando?".

Andrea Agostini, el fiel amigo de Pantani, pasó miedo con el coronavirus

Andrea Agostini. Foto: UAE Team Emirates

En 26 días, Agostini pasó por doce pruebas, hasta que con dos resultados negativos en 24 horas le dejaron salir. "En el ADN de la prueba siempre había una molécula del virus, y no había nada que hacer, sino permanecer aislado, y solo las caras deformadas de los médicos detrás de las gafas y sus trajes te hacen compañía".

En medio de la angustia Agostini se aferró "a esos ojos, a esas miradas para encontrar consuelo". "Me puse a pensar que en Italia habría ido a correr a pie, a la oficina y a entrenar en bicicleta, habría hecho mi vida habitual. Por esto ahora repito: no subestimes el virus y quédate en casa, protégete".

El periodista de Cesenatico recuerda aquel 28 de febrero, cuando hizo una hora de rodillo, y más tarde le llamaron para decirle que tenía 37,3 grados de temperatura. Se sentía fatigado, y pronto se fueron sucediendo los positivos hasta un total de ocho en el equipo. "Comenzamos el aislamiento y nuestro gerente, Mauro Gianetti, demostró un comportamiento excepcional, como un hermano. Inmediatamente entendió el peligro que corríamos, porque la mayoría de nosotros estábamos asintomáticos con un hisopo positivo. Evitó que se infectaran a otras personas".

Ahora fuera del peligro, Agostini se siente agradecido a los profesionales que le atendieron en la clínica. "Debemos dar las gracias a todos, nos trataron lo mejor posible: En la habitación tenía bicicletas, rodillos, computadoras, pedaleé durante 40 minutos al día, hice gimnasia, intenté mantener la cabeza ocupada. Mi esposa Francesca trabaja en el hospital de Cesenatico, hablamos por Skype, pero el aislamiento es muy difícil. Eres tú y solo tú", explica en La Gazzetta.

Agustini añade que sufrió mucho en el aspecto psicológico y que incluso pasó miedo. "Fueron momentos difíciles, no podía hablar. Tienes mucho miedo: la espera, el miedo, no sabes cuándo terminará aquello. Tuve un ataque de pánico impresionante, ya no podía respirar, soplar el aire".