Sagan conquista su primer adoquín de Roubaix con un ataque sobre el asfalto

El eslovaco arrancó a 55 kilómetros del final, tras un primer ataque de Greg van Avermaet al que reaccionó junto a Wout Van Aert.
Texto: Juanfran de la Cruz. Fotos: BettiniPhoto. -
Sagan conquista su primer adoquín de Roubaix con un ataque sobre el asfalto
Sagan conquista su primer adoquín de Roubaix con un ataque sobre el asfalto

El eslovaco Peter Sagan, actual tricampeón del mundo de ciclismo, conquistó la primera París-Roubaix de su palmarés, su segundo Monumento tras el Tour de Flandes de 2016, gracias a un ataque a 55 kilómetros de final, en un tramo de asfalto, que ni encontró rápida respuesta ni tampoco efectiva reacción. El primer éxito en 'El Infierno del Norte' de un jersey arcoíris desde el de Benard Hinault en 1981. Una ejecución memorable tras 257 kilómetros y 29 tramos adoquinados a una media de 43,5 km/h.

Un triunfo de pillería. De olfato. Y avisado durante la presentación de la clásica francesa. “La mejor defensa es un buen ataque”, señaló en la previa. “Tenemos un buen equipo y eso nos permite inventarnos una nueva táctica”. Y cumplió. Sagan le dio continuidad a un primer movimiento de Greg van Avermaet al que reaccionó junto a Wout Van Aert. Miro atrás, observó dudas y arrancó la moto. El Quick Step, máximo favorito como bloque, más si cabe por su racha, más aún por su año, estaba descolocado. O ausente.

Ni el checo Stybar, que acababa de ser cazado poco antes gracias a un gran trabajo del Bora y se aferró al tramo de Orchies en su apuesta, ni Gilbert, que también se había dejado ver antes del ataque de su compañero, se mostraban. Tampoco Tersptra se movió. El belga Greg van Avermaet (BMC), en ese momento primero del grupo de elegidos, miró para atrás. Nadie le sacó las castañas del fuego. El Quick Step, que había mostrado sus credenciales en algún tramo previo, no estuvo en el momento clave. Y Sagan, puro exhalación, voló.

A 23 segundos, por delante, tres ciclistas resistían de la fuga de la jornada, el campeón suizo Silvan Dillier (AG2R), el belga Jelle Wallays (Lotto-Soudal) y el noruego Sven Bystrom (UAE-Emirates). Una escapada de hasta nueve ciclistas en la que durante muchos kilómetros rodará el catalán Marc Soler (Movistar), un Soler que incluso abrirá carrera en el mítico paso por el Bosque de Arenberg. Sagan no tardará mucho en alcanzarles, en el tramo de Bersée

A 47 kilómetros del final ese cuarteto donde Sagan tira como un poseso apuntala una renta de 48 segundos. La reacción del Quick Step rebaja la diferencia. Un pulso. Un acordeón con márgenes de diez segundos.  Las aceleraciones que tienen lugar atrás, con el neerlandés Tersptra encendido, destacan a siete ciclistas, entre ellos Stybar, Van Avermaet, Phinney y el propio Niki. Pero Mons-en-Pévele no recorta. Catapulta. Sagan fabrica un minuto de margen mientras desfonda a sus compañeros. Primero, pronto, estético desfondamiento, Bystrom. En Bourghelles cederá Wallays. Dillier, recién recuperado de una fractura de dedo en la Strade Bianche, resiste a Sagan e incluso colabora con él.

Sagan, en su firme apuesta para ganar su segundo Monumento.

El eslovaco vuela en Camphin-en-Pévele, Carrefour de l'Arbre, Gruson y Hem. La renta nunca corre peligro. Ambos se plantan, con margen, en el velódromo de Roubaix y, tras una vuelta de tanteo, con Dillier marcando a su rival, Sagan acelera en la salida de la última curva para ganar sin oposición. Meritoria segunda plaza de Dillier, viniendo desde la fuga del día y resistiendo a una fuerza desatada de la naturaleza. Por detrás, a un minuto, un postrero movimiento de Tersptra le encumbrará al podio.

Sagan, en su firme apuesta para ganar su segundo Monumento.

Top-diez final de la París-Roubaix 2018.

“Esto es increíble, es maravilloso”, dice Sagan. “No he sufrido averías, no he sufrido pinchazos, el equipo ha estado formidable… Estoy menos cansado que otras veces que no he peleado por el triunfo en Roubaix”, destaca el ganador sobre una jornada en la que le ha salido todo redondo. Al menos a él. No así a la carrera, al ciclismo. En la París-Roubaix siempre hay caídas. Una, fea, afectó al portugués Nelson Oliveira (Movistar). Otra caída, tremenda,  afectó al belga Michael Goolaerts (Vérandas Willems-Crélan), quien tuvo que ser reanimado y trasladado de urgencia al hospital de Lille tras entrar en parada cardiorrespiratoria.

Top-diez final de la París-Roubaix 2018.

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