No es la primera vez que vemos al australiano Cameron Wurf (INEOS Grenadiers) realizar una sesión de carrera a pie después de una exigente competición de ciclismo. Es lo que tiene compaginar el ciclismo profesional con el triatlón al más alto nivel.
Wourf, de 39 años -5º en el Mundial de Kona de 2019 y 2º en el IRONMAN de Vitoria de 2022-, quiere volver a estar en la batalla por la victoria en el próximo Campeonato del Mundo IRONMAN que tendrá lugar en Niza el 10 de septiembre, y para ello no descuida su preparación como triatleta PRO (ahora mismo ocupa el puesto 36º de la PTO), pese a tener que cumplir con sus obligaciones como ciclista del UCI WorldTour con el equipo INEOS.
Ayer domingo corría con el conjunto británico la París-Roubaix, cuyos 262 km de duro recorrido -con sus famosos 30 tramos de adoquines- completó en un tiempo oficial de 5h 51:25, finalizando en el puesto 127 a 22´44" del ganador, el neerlandés Mathieu van der Poel (Alpecin-Sedeuninck).
"Tantos baches que me duele hacer pipí", titulaba en Strava el triatleta australiano al colgar su actividad en el conocido como Infierno del Norte.

Pero su jornada no acabó tras cruzar la meta en el velódromo de Roubaix, donde su compañero Filippo Ganna acabó en la 6ª plaza, a 50 segundos de Van der Poel.
Una hora y media después de finalizar su participación en la París-Roubaix más rápida de la historia, Wurf se calzó las zapatillas de correr para hacer otros 21 km a pie a un ritmo de 4:06/km. Una auténtica locura. Es lo que tiene ser profesional del ciclismo y del triatlón de larga distancia al mismo tiempo.

Nobody: “Might go for a 20km run after finishing #ParisRoubaix”
— INEOS Grenadiers (@INEOSGrenadiers) April 10, 2023
Cam Wurf: “Hold my bike!” pic.twitter.com/FFR5IwCpbn



