Luis León Sánchez se ha impuesto en la tercera etapa de la Titan Desert con meta en Sidi Ali. En el tránsito entre el Atlas, a 2.200 metros de altura donde fue punto de partida de la carrera, y la arena de las dunas de Merzouga, el Dakar de las bicicletas transita ya por el desierto. Y aquí, las piernas de rodador de Luis León Sánchez marcan la diferencia. Aunque esté a medio gas.
Una caída en casa días antes de viajar a Marruecos ha lastrado al bravo ex ciclista murciano, que sigue prácticamente igual que cuando corría. Igual de serio, igual de profesional, igual de fino. Igual también de competitivo y ganador. Luisle corre con dos costillas fisuradas y varios puntos en su brazo, con un fuerte dolor en el costado que le ha impedido dar el máximo de sí mismo pero él no lo quiere poner como excusa.

“No es la primera vez que me fisuro una costilla y sabía a lo que venía aquí. Nadie me trae obligado y había dado mi palabra que iba a estar, también a los sponsors que me apoyan”. Fiel a su compromiso, Luisle pedalea por el desierto soportando el dolor y, en Sidi Ali levantando los brazos. Ha llegado junto a Luis Maté, el hombre más fuerte de la carrera, y juntos se han disputado al sprint la victoria.
En los primeros compases de la etapa, el murciano se ha marchado en solitario pero pronto ha sido cazado por el grupo perseguidor donde marchaba Maté, su compañero en KH7, Dani Moreno y también Bruno Rosa. “Me ha costado entrar en calor el cuerpo. En la primera zona rocosa no iba a gusto en la bici”, confesaba en la meta Luis León.

Esta etapa estaba camino de Sidi Ali estaba marcada por ser la jornada maratón, un etapa peculiar en la cual los participantes no disponen de servicio de masaje tras la etapa, ni tampoco de mecánicos como el resto de los días a su llegada al campamento. “Desde el principio tenía claro que esta etapa iba a marcar el devenir de la carrera porque no se recupera igual que los días normales. En cualquier momento puede pasar cualquier cosa que no podemos evitar”.
El pinchazo que sufrió el primer día le relegó a diez minutos de Maté. El Lince, con la ventaja de la que dispone ha sabido gestionar la etapa, con la mirada puesta en su gran rival, que no es otro que el murciano, ya segundo en la general. Pero a pesar del triunfo, Luisle ni se engaña ni lo oculta a nadie que “es solo de fachada, por dentro no estoy disfrutando pero sabía cómo venía, no he llegado como me hubiese gustado pero no es excusa. Yo estoy aquí por voluntad propia”.

Hoy llega Miguel Induráin, que mañana se incorporará a la carrera, donde está también su hermano Pruden celebrando su Santo en el día de San Prudencio. “Estoy contento de estar con ellos y con toda la gente de la Titan, y cuando das tu palabra, tienes que estar aquí”, zanjó. Del desierto y de su incursión en la MTB, cuenta que “he aprendido a cuidar el material al máximo. Por eso he parado a mitad de etapa a echar aceite a la cadena. Para intentar llegar de la mejor manera posible”.
Ahora, se dispone a disfrutar todo lo que pueda. “Mate el primer día fue muy superior a mí, la suerte no me fue favorable pero bueno, mañana llega la etapa que dicen que es la más dura de la carrera. Yo espero disfrutar de la bici, aunque no pueda dar lo máximo. No he venido aquí a sufrir, si estoy delante, bien y si voy detrás, pues a levantar la cabeza y mirar para los lados para disfrutar de los paisajes, que es parte del ciclismo también”.





