Cuando la afición te quiere es por algo. La gente no da su corazón a cualquiera. Se lo da a tipos, por ejemplo, como Tadej Pogacar (UAE Team Emirates), el héroe caído, el rebelde al que los hinchas no sólo quieren porque gana, sino por cómo lo hace. No habrá llegado de amarillo a París, pero estampas como la que regaló al iniciar el circuito final, con su ataque para buscar un hueco en la leyenda de París, hace que sea el ciclista más querido del pelotón.
Y es que el esloveno trató por todos los medios de destrozar los planes de los velocistas en el centro de la capital francesa. Lo hizo con un ataque duro, al que se unió un enemigo, Nathan van Hooydonck (Jumbo-Visma), que ni un relevo le dio a pesar de las peticiones de Tadej con el codo y la mirada. Pero ni el nada colaborador pasajero le frenó. Tiró y tiró hasta que ambos fueron alcanzados por un grupo de aventureros, al que volvió a estirar Pogacar, que quería acabar el Tour a lo grande.
💥¡¡Foto finish en los Campos Elíseos!! #TourRTVE23J
— Teledeporte (@teledeporte) July 23, 2023
😮Victoria para Jordi Meeus que da la sorpresa y consigue el triunfo más importante de su carrera deportiva por delante de Jasper Philipsen
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No lo consiguió el del UAE, pero ya tiene otro buen puñado de imágenes para ilustrar su libro de locuras. Por unos segundos puso en apuros al pelotón en los mismísimos Campos Elíseos. Y es que cómo no asustarte si tienes que perseguir a Pogacar, un extraterrestre herido al que aún le quedarían fuerzas para preparar el sprint final a su compatriota Matej Mohoric (Bahrain Victorious)
Pero no fue él, Mohoric, quien mojó en París. Menos Dylan Groenewegen (Jayco-AlUla), al que no le ha salido nada en este Tour. Y tampoco, sorprendentemente, Jasper Philipsen (Alpecin-Deceuninck), el gran devorador de las llegadas masivas, el monstruo de verde que sólo sabe saciar su apetito con victorias. Fue más rápido que todos sus habituales rivales, sí, pero no contaba con Jordi Meeus (Bora-hansgrohe), que apareció de la nada para conseguir el mejor triunfo de su vida.
El belga, de 25 años, partió desde muy atrás, pero supo sufrir a la rueda de Mads Pedersen (Lidl-Trek), que le fue llevando hacia delante mientras no levantaba su trasero del sillín. Sólo lo hizo para adelantar al danés, pero también al neerlandés y a su compatriota, a los que derrotó por un golpe de riñón que ya es historia del Tour de Francia. Esa misma historia en la que Jonas Vingegaard (Jumbo-Visma) ya aparece dos veces como dueño del amarillo.
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