Vingegaard desata la tormenta

El danés estrena su casillero de triunfos en la segunda etapa del O Gran Camiño, donde ya es líder después de una jornada dantesca de frío y lluvia con un genial Egan Bernal, que fue segundo, y un sorprendente Cepeda. Carlos Rodríguez perdió más de 9 minutos.

Ainara Hernando (Chantada, Lugo). Fotos: Luis Ángel Gómez (Sprint Cycling Agency)

Jonas Vingegaard, intratable en O Gran Camiño en su primera carrera de la temporada
Jonas Vingegaard, intratable en O Gran Camiño en su primera carrera de la temporada

Hay días encima de la bicicleta que fabrican ciclistas. Les tejen la armadura de la piel. Dura, rugosa como es la de Xabier Mikel Azparren, todo porte y planta. A Xavier Mikel le espera y le sigue en buena parte de las carreras en las que se cuelga un dorsal su padre Mikel Azparren, ex ciclista y aventurero de la bicicleta siempre. Ahora, su mayor orgullo es presumir de los portentosos hijos que tiene. Xabier Mikel y Enekoitz.

Como para no. Los educó desde pequeños en el esfuerzo y el sacrificio que es este deporte. Desde pequeños no había más opción que ser ciclistas, amar la bicicleta hasta en sus días más duros como del que acaban de salir vivos en Chantada, punto final de la segunda etapa del o Gran Camiño y del vía crucis en el que se ha convertido la jornada. Lluvia a mares, frío del que se mete en el cuerpo y no se va hasta encontrar una ducha caliente. Día de esos que fabrican ciclistas duros.

Cuando llega a la meta, pasado un buen tiempo desde que Jonas Vingegaard ha cruzado vencedor y dominante en su segundo día de competición de la temporada, Xabier Mikel no puede ni quitarse los guantes del frío que tiene. Y su masajista del Q36.5 tampoco es capaz. Tiene que restregarle una toalla por las manos congeladas primero y luego ir dedo por dedo aflojando el empapado guante. “Estoy hecho un cristo ahora mismo, no me apetece ni ir al podio”, dice Azparren.

Ha venido escapado casi desde el inicio de una etapa que no va a olvidar en mucho tiempo, igual que su hermano y junto a otra media docena de compañeros que buscaron la gloria lejana en una etapa épica y de miseria. En la primera parte el propio Vingegaard y Bernal ya se lanzaron ataques y provocaron cortes. Ahí estuvo Xabier Mikel y también Enekoitz. Y el aita Mikel, en la meta de Chantada desparramando la baba de orgullo, claro. El guipuzcoano aguantó en cabeza junto a Alex Molenaar hasta la última ascensión a San Pedro de Líncora, la Ribeira Sacra más salvaje e inhóspita con sus colinas de viñedos heroicos. Por ahí trepa Vingegaard y se come los sueños de Azparren y Molenaar. Los deja congelados.

Azparren y Molenaar
Azparren y Molenaar, los que más aguantaron de la fuga inicial. 

Minutos después, la meta de Chantada es un desfile de caras hinchadas por el agua y el frío, un reguero de cadáveres andantes. Ni el calentón de la subida final sirve para apaciguar tiritonas cuando Vingegaard pone a prueba sus piernas a seis kilómetros del final y arrastra consigo a un brillante Jefferson Cepeda y un Egan Bernal en su propio camino de resurrección y reencuentro consigo mismo después del accidente de hace dos años en el que casi se mata.

Ambos, ecuatoriano y colombiano, le aguantan apenas un par de kilómetros. Lo que tarda el ganador de los últimos dos Tours de Francia en lanzar el golpe final para plantarse en meta en solitario con medio minuto de ventaja, suficiente para vestirse de amarillo líder.

Vingegaard tras el ataque
Vingegaard, tras el ataque, con Cepeda, Bernal y Molenaar a su rueda. 

Estoy muy contento, la forma está donde quiero que esté. Con el día tan duro que ha sido mis compañeros han hecho un gran trabajo para mí y me hace muy feliz haberles devuelto con un triunfo todo su esfuerzo”, dice el danés, que no para de tiritar pero atiende, paciente y con una sonrisa a todos los medios de comunicación bajo el aguacero. “No ha sido placentero correr con este frío pero es parte de la carrera y es para todos igual”.

Pero no a todos les cae de la misma forma. El gran perdedor del día es Carlos Rodríguez. El joven del INEOS avisaba en la jornada previa al inicio del o Gran Camiño que correr con esta climatología sería todo un desafío para él. Más de nueve minutos perdió en la meta de Chantada. La tormenta que desató Vingegaard le hizo naufragar.

Mañana sábado la 3ª etapa discurrirá por la provincia de Orense. Saldrá de Xinzo de Limia -localidad natal de Carlos Canal- y llegará al Castillo de Ribadavia tras 173 kilómetros de recorrido. Los hombres rápidos tratarán de superar los cuatro puertos presentes en el camino para poder disputar la victoria al sprint.

etapa 03

 

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