Su ídolo, su ciclista
preferido, el corredor en el que se fijaba cuando era pequeño, cuando
empezaba a dar pedales, es asturiano, Samuel Sánchez, y lidera el
equipo que aparece en el escalón final de todo aquel que elige el
camino del Orbea, el Euskaltel-Euskadi. Es su deportista más admirado.
Y caprichos del destino, curiosidades de la vida, su primera victoria
como profesional la ha labrado en territorio de Samu. Porque Víctor
Cabedo, que tiene sólo 21 añitos, que nació en Onda, donde existe ese
bendito velódromo que le hizo ciclista, ganó en Oviedo, en la cuarta
etapa de la Vuelta a Asturias.
Lo hizo a lo grande, en un mano a mano, como si de una contrarreloj se
tratase, con Rory Sutherland, un australiano del Unitedhealthcare que
ya quedó tercero en Piedras Blancas. Le ganó la batalla. A él y a todos
sus compañeros de escapada. A Iván Gutiérrez y a Javier Iriarte, a
Antonio Piedra y a Rubén Pérez, a Antonio Amori y a Rafael Infantino, a
David Belda. Con todos pudo. Fue más listo, más inteligente. Les pilló
por sorpresa a menos de diez kilómetros de meta y fue aumentando una
distancia que después intentó recortar Sutherland sin premio. Se topó
con Víctor Cabedo.
Un Víctor Cabedo que consigue así su primera victoria como profesional
en el año de su salto con Orbea. Lejos queda ya aquel chiquillo
ilusionado que compitió con la selección española en la Vuelta a Murcia
del pasado año. Fue el principio de la ruta de un jovencísimo corredor
que hoy vivió su día más feliz en Asturias. Justo antes de la Subida al
Naranco, en la que Javi Moreno, andaluz del Caja Rural, tendrá que
defender el jersey azul de líder.
Vuelta a Asturias. 4ª etapa: El día más grande de Cabedo
La joven promesa del Orbea se impuso en Oviedo tras dejar atrás a todos sus compañeros de escapada. Javi Moreno sigue líder



