Yo corrí en Las Mestas, con Chus

Jesús Rodrigo, Chus, lleva 40 años rodeado de jóvenes que aman el ciclismo. Ha decidido bajarse del coche de la Escuela Ciclista de Las Mestas pero nunca se bajará de este mundo que le apasiona. El pasado sábado recibió un merecido homenaje.

Luis Pasamontes (@pasamontesluis)

Chechu Rubiera, Carlos Barredo, Luis Pasamontes e Iván García Cortina posan junto a Jesús Rodrigo, quien recibió el sábado un merecido homenaje
Chechu Rubiera, Carlos Barredo, Luis Pasamontes e Iván García Cortina posan junto a Jesús Rodrigo, quien recibió el sábado un merecido homenaje

Hay días y momentos que sabes que te van a acompañar el resto de tu vida. Mientras los estás viviendo tu cerebro los está almacenando en el “disco duro” y serán eternos. El pasado 28 de octubre yo viví uno de esos momentos y me siento un afortunado por ello. Jesús Rodrigo, CHUS, lleva 40 años rodeado de jóvenes que aman el ciclismo. Ha decidido bajarse del coche de la Escuela ciclista de Las Mestas pero nunca se bajará de este mundo que le apasiona, es su estilo de vida desde hace años y le hace sonreír cada jornada.

Merece un homenaje diario por todo lo que nos ha dado y quisimos sorprenderle. Enseguida recibí la invitación a un grupo de WhatsApp titulado “merecido homenaje” y en el que los profesionales que salimos de las Mestas estábamos compartiendo con ilusión los preparativos. Luismi y Carol, además de otras personas, estaban al frente de la organización y todo lo que nos contaban era una maravilla. Dos personas que cogen el relevo de Chus y que me consta tienen unos valores y cariño por lo que hacen, gigantesco. De no ser así no estarían tan cerca de Chus ni los querría tanto. Lo vais a hacer genial y seguiréis con este magnifico legado, lo sé. 

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Nos reunimos en un restaurante de Gijón con las familias y niños de la Escuela, además de otros invitados que no querían faltar a la cita. Hay que decir que no había espacio en el salón para más personas y que muchas querían haber estado pero no pudieron, es lo que tiene ser Chus el de Las Mestas y tener tanta gente con ganas de abrazarte. Esperanza, su esposa, llegó unos minutos antes. Siempre digo que una gran persona está rodeada de otras grandes personas, de no ser así es difícil que su comportamiento no cambie.

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Esperanza me acogió una y otra vez en su casa durante mi época como ciclista junior. Recuerdo que terminábamos las carreras y Chus llamaba por teléfono: "Espe, por favor prepara algo de cena y la cama para Luis que no le da tiempo a coger el último autobús y se tiene que quedar a dormir". Hace una ensalada con manzana y salsa rosa que me fascina, a día de hoy sus nietos se la reclaman como “la ensalada de Luis”. Me fundí en un abrazo fuerte con ella, tiene tanto que ver en todo y con todo…

Estaba muy nervioso, no os lo niego. Nos iba llegando la información mientras compartía conversación con Chechu Rubiera, Carlos Barredo, Iván García Cortina y Kike (un compañero de la época):

Están a 5 km

Están a 1 km

Todos preparados para formar un pasillo plagado de pasado, presente y futuro por el que Chus tendría que caminar durante unos segundos. Llegó el coche verde, el color de la Escuela Las Mestas, ese que todos hemos vestido con mucho orgullo. Chus no sabe nada y al acercarse comienza a comprender todo. Se echa las manos a la cabeza, lleva una elegante gorra y camina con una mano en su bolsillo mientras tantas cosas le estarán pasando por su mente. Ruedas al cielo, esas sobre las que nos hiciste disfrutar y amar para llegar a conseguir un sueño.

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Contengo las lágrimas, no sé en que lugar se guardaron pero salieron un poco más tarde en el coche, camino de Madrid. Abrazos, besos y su característica palmada en la cara a todos sus chavales. Los aplausos no dejan oír con claridad la canción de la Vuelta de 1982 “me estoy volviendo loco” que suena en los altavoces del local. No Chus, no te estás volviendo loco ni nosotros tampoco, esto es una mínima parte de lo que has construido con tanto esfuerzo, dedicación y sobre todo cariño. Yo no quería que aquel pasillo de ruedas se terminara, no os imagináis lo que estaba disfrutando viéndolo caminar por él.

Si allí estuvieran todos los niños y niñas que han estado con Chus, en la Escuela Las Mestas, podríamos hacer kilómetros y kilómetros de recorrido. Nos sentamos a comer y a compartir momentos. Que cabeza tiene, se acuerda de todo y de cada detalle. 

Chechu, ¿ te acuerdas aquella carrera que ibas escapado…?

Iván, vaya como sorprendiste en el Campeonato de España…

Su nieta Aida montó un video espectacular para la sobremesa. Allí sentado en una silla, junto a su mujer y cerca de sus hijos y nietos, recordó durante 7 minutos mucho pero no todo. Es imposible plasmar en imágenes toda una vida ligada al ciclismo, toda una vida haciendo que jóvenes estuviéramos distraídos y felices practicando deporte en edades en las que es fácil hacer otras cosas perjudiciales. Sábados, domingos, festivos, verano, invierno y muchas horas dedicadas a los demás.

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Breves discursos compartimos con los asistentes en los que todos coincidíamos en lo mismo: fue nuestro segundo padre. Claro que lo deportivo era importante pero sobre todo Chus nos dio herramientas para la vida, esa que toca vivir sin maillot y culote. ¿Qué valor tienen las personas que educan a los más pequeños?, para mí incalculable. Todos somos lo que somos por los que nos acompañan en nuestra infancia: padres, hermanos, amigos, profesores o directores deportivos como Chus. Discutíamos, nos queríamos, reíamos…pues eso, lo que pasa en las mejores familias. ¿Y sabéis lo que también me gusta?, recordar la tranquilidad que inspiraba a mi madre que pasara tiempo con Chus y su familia.

El valor de esas personas que hacen tanto por los demás sin esperar nada a cambio. Siempre pendiente de un chavalín de Cangas del Narcea, que viajaba con mochila y bicicleta, para que tuviera las mismas oportunidades que los demás. Siempre pendiente de sus chiquillos. No me puedo sentir más orgulloso de decir que corrí en la Escuela de ciclismo de las Mestas, con Chus. Que compartí horas y horas con él en el coche, con las bicis arriba en la baca, mientras llenaba los asientos de migas de bocadillo. Nunca la palabra GRACIAS cobró tanto sentido como cuando se refiere a ti. Te quiero, te queremos Chusinski.