La carrera ciclista del belga Zico Waeytens concluía a finales de 2019. Topsport Vlaanderen, Giant en algunas de sus diferentes denominaciones, el modesto Willems Crelan y Cofidis fueron las formaciones que integró en esta trayectoria al más alto nivel, donde se convirtió en un fijo de las pruebas de adoquines y en la que pese a su velocidad, apenas logró una victoria en la vuelta a su país de 2016. Después de colgar la bicicleta hace casi dos años y medio por culpa de las lesiones, y con el lógico retraso que implicó la pandemia, Waeytens culminaba esta primavera la primera fase de su singular reconversión deportiva. La suya no fue como en tantos casos hacia otras disciplinas a pedales, triatlón, duatlón o atletismo, sino que escogió una aparentemente antagónica y alejada del ciclismo de ruta como el boxeo. Después de un duro periodo de adaptación en el que gimnasio y ring relevaron al asfalto y al pavés, y ayudado por uno de los preparadores más destacados de Bélgica, el pasado 22 de abril disputaba su primer combate en una gala celebrada en Ledegem, su ciudad natal. "Me decían que era imposible pasar de ciclista a boxeador en seis meses, pero me preparé duro y estaba listo hasta que estalló la pandemia y todo se vino abajo", reconocía el flamenco, que mientras trabajaba también en un gimnasio llegó a entrenar más que sobre la bicicleta. "Hacía sesiones de cinco o seis horas durante los siete días de la semana. Me gusta embarcarme en cosas especiales y seguramente esto lo habrá sido. Desde pequeño he tenido una confianza en mis posibilidades que a veces es probable que haya rozado la arrogancia". Al final, incluido en la categoría de los pesos medios con sus setenta y dos kilogramos, se subía a la lona para enfrentarse a otro deportista reconvertido, un futbolista, ante una entusiasta concurrencia de novecientos espectadores que agotaron las entradas. Yves Lampaert, Stijn Devolder o Jens Debusschere fueron algunos de sus colegas de pelotón presentes en la velada, donde Waeytens quiso además honrar la memoria de Michael Goolaerts, su excompañero y amigo fallecido en la París-Roubaix de hace tres temporadas, y a quien tuvo presente tanto en sus declaraciones previas y posteriores como en su equipamiento para la cita, con la inscripción All 4 GOOLIE en alusión a él grabada sobre su protector dental. El resultado, probablemente lo de menos, acabaría siendo encima favorable para el antiguo corredor, con victoria por puntos después de tres asaltos. Olvidada por el momento la faceta boxeadora de Nacer Bouhanni, parece claro que el panorama ciclista tiene de momento en la persona de Waeytens -llamado curiosamente Zico en homenaje a un destacado futbolista brasileño- al principal referente en la especialidad. En junio llegará su siguiente cita sobre un cuadrilátero, y será casi seguro de un modo más calmado que en la primera ocasión, donde además de pelear, organizó, transportó a los participantes e incluso llegó a limpiar el local de celebración. Tres días necesitó para poder comenzar a descansar.