Johannes Fröhlinger, otro de los clásicos de la Vuelta

El corredor alemán del Team Sunweb, escudero de Wilco Kelderman en su asalto al podio de Madrid, afronta su décima ronda española, las últimas nueve de forma consecutiva: “Todos los años quiero correrla”.
Juanfran de la Cruz / Fran Reyes. Fotos: BettiniPhoto. -
Johannes Fröhlinger, otro de los clásicos de la Vuelta
Johannes Fröhlinger, un clásico de la Vuelta

Alejandro Valverde y Dani Moreno son los miembros del pelotón de la Vuelta 2018 que más presencias acumulan en la ronda española: doce, cada uno. Fede Etxabe e Íñigo Cuesta aún siguen por delante en una hipotética clasificación de reincidencias, pero el murciano y el madrileño mandan entre los que están en activo. Un escalón por debajo se encuentran dos ciclistas del Movistar Team, con once presencias, Imanol Erviti y el italiano Daniele Bennati. Y con diez, las últimas nueve de forma consecutiva, emerge silencioso y currante el alemán Johannes Fröhlinger. Un guarismo no menos asombroso.

Acaso poco mediático, pero sin duda constante, en 2018 Dorsal 152, el germano del Team Sunweb se ha convertido en otro clásico de la ronda española, un clásico gestado además en los años en los que la carrera ha ahondado en un modelo de etapas cortas, poca crono, múltiples finales en alto y muchas rampas por encima de los dos dígitos. Le atrae el calor y, cosa curiosa, también todos esos finales llegados con la nueva política de corridos. “Pero no me gustan los doble dígitos”, se ríe. “Recuerdo mi primera presencia fue en una Vuelta ‘old style race’ con muchos kilómetros por autovía, largas rectas, unos perfiles más ‘diplomáticos’… Pero ya en 2010, 2011 las etapas eran más atractivas, con finales más interesantes, etapas más cortas. Era una Vuelta más atractiva; en los últimos años los recorridos se han hecho más interesantes”.

Me gusta la carrera y me gusta el país, España es el país donde más carreras por etapas he hecho”, cuenta un Fröhlinger que debutó en la Vuelta en 2007, en su primer año como profesional enrolado en el Gerolsteiner, descubrió en los años siguientes el Giro de Italia y el Tour de Francia y regresó en 2010, con el Milram, para no perderse ninguna edición desde entonces, ya enrolado con la estructura germano-neerlandesa. Nueve participaciones consecutivas. “Si puedo elegir dos, por especiales, la de 2014 por las cuatro victorias de John Degenkolb y la de 2015 por estar peleando con Tom Dumoulin por la victoria hasta el último día”.

Johannes Fröhlinger, otro de los clásicos de la Vuelta

El alemán del Team Sunweb Fröhlinger afronta su 10ª participación en la Vuelta, novena consecutiva.

Nunca ganó una etapa, ni tan siquiera acarició tal posibilidad; cronos por escuadras aparte, su mejor clasificación fue una decimoséptima plaza en la etapa con final en Lorca de esa Vuelta de 2010, año en el que firmaría su mejor clasificación en la general: 37º en Madrid. Fröhlinger es un currante. Y diez siguen siendo muchas ediciones de la Vuelta. “No sé si ha habido muchos corredores que hayan encadenado tantas vueltas, aunque sí estoy seguro que ningún alemán”, bromea.

La temporada es larga y no todos los corredores tienen la motivación o la forma para afrontar una prueba como ésta. Yo siempre quiero venir, porque amo el país y amo la carrera. Primero pregunto al equipo, claro, porque yo todos los años quiero correr la Vuelta; como estos años el equipo siempre trae gente joven, chavales que incluso descubren aquí las tres semanas, el equipo ve pertinente que venga también un corredor que conoce bien la carrera y pueda mostrarle su experiencia”, indica.

Este año, más allá de jóvenes, también hay un objetivo firme: apoyar al neerlandés Wilco Kelderman, cuarto el año pasado, en su lucha por una buena clasificación final. “El objetivo es la general con Wilco; al menos que pueda escalar una plaza más con respecto al año pasado”, anuncia sobre la meta de buscar el podio con el ciclista que acabó cuarto en 2017.

Cuestionado sobre algún tipo de vínculo afectivo con España que explique esa insistencia, el teutón señala: “No tengo ninguna relación, la verdad. En el pasado mi hermana sí estuvo trabajando durante unos años en Madrid. Sí me gustaba llegar a Madrid, era bonito acabar la carrera y visitarla durante unos días. Pero no. España es un país que me gusta. Los corredores profesionales solemos acudir a training camps en el sur. Me atrae el Norte. Cuando me retire me gustaría visitar un verano todo el Norte, Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco. Hasta ahora no ha podido ser porque después de la temporada, en octubre y noviembre, el clima es peor y buscamos otros destinos”. De momento, sí puede “disfrutarlo” en la competición: además de otras pruebas del calendario nacional, Fröhlinger viene disputando ininterrumpidamente desde 2014 también la Volta a Catalunya (que descubrió en 2012) y la Vuelta al País Vasco (en 2010).

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