La vida de Darwin es una continua agonía. Una sufridera como dicen allá, en su Colombia. Por eso le llaman el Puma. No tiene nada que ver con su apellido, aunque lo parezca. Es por cómo el nuevo líder de la Vuelta a España planta cara a las adversidades. Frente a frente. En enero del año pasado, entrenaba cerca de su casa cuando dos ladrones le saltaron a su paso. Su bicicleta BMC es un caramelo. Brilla por si sola. En Colombia, los periodistas la cifraron entre diez y once millones de pesos . Y los cacos querían sacar provecho de ella en el mercado negro. Pero Darwin no se amilanó. Mirada asesina. Garras de Puma. “Mi reacción fue de no querer dejarme robar mi bicicleta”. Estaba dispuesto a morir por ella. Depredador.
Se llevo varias puñaladas en los dedos de su mano izquierda. “Una tan profunda en el dedo meñique que podía ver hasta el hueso”. Pero el mazazo más grande estaba por llegar. Cuando se recuperó de aquello, el BMC lo alistó para correr el Giro de Italia. En los días previos, su madre falleció. Y él estaba al otro lado del Atlántico, a punto de comenzar una gran vuelta que en aquel momento, se tornó insignificante. Atapuma lloró en su habitación, solo, lejos de su familia, con toda su tristeza. Y cuando salió, se dijo que no iba a abandonar la corsa rosa. Que quería quedarse para honrar la memoria de su madre aunque aquello fuese una tortura. Se prometió ganar una etapa para dedicársela al cielo. A ella.
No lo consiguió ero no se olvidó de su promesa. Darwin es un luchador, que por eso le llaman Puma. El Giro le ha visto llorar en más ocasiones. Este año, por ejemplo. Seguía empeñado en ganar la etapa pendiente en el Giro. Lo peleó en la última semana, en el final de Corvara donde le superó Chaves. Cuando entró en meta, el colombiano del BMC rompió a llorar. Hundido. Pero Atapuma jamás se rinde. A sufrir. Días después peleó de nuevo por el triunfo en Sant’Anna di Vinadio. Nada. Segundo. Al palo. Contra el Tour se ha dado de bruces. En su única participación, la del 2014, se rompió el fémur en la séptima etapa. Sufridor Atapuma
A esta Vuelta ha llegado también con la idea de ganar una etapa. De quitarse esa espina que no logra en el Giro. “Aún no la he conseguido pero me he puesto líder, es un sueño hecho realidad”, dice emocionado. “El equipo me ha dado confianza para estar delante y yo ahora espero conservarlo el mayor tiempo que pueda porque se trata de ofrecer un bonito espectáculo para toda la gente que está pendiente de nosotros y nos sigue”, dice. Tiene algo más de medio minuto de ventaja con Alejandro Valverde, Froome y Quintana para defenderlo. Será, seguro, a base de sufrimiento.