¿Azafatas si, azafatas no?

El Blog de Ainara Hernando

Ainara Hernando

¿Azafatas si, azafatas no?
¿Azafatas si, azafatas no?

Es muy posible que mi regreso al mundo de los blogs vaya a generar ampollas con esta entrada inaugural. Vaya por delante de todo que ésta es un simple opinión más, ni mejor ni peor que la del ojo que lee en la otra parte de la pantalla en la que yo escribo. Una opinión con algunas otras externas del mundillo y en relación al tema que se trata para buscar enriquecerla y para intentar aportar algo más al tema que a continuación se discute. Debo decir, antes de comenzar también que leer esta noticia fue lo que me impulsó a insistir más de la cuenta a mis compañeros Pablo Bueno y Carlos Faba, que con tanta dedicación y empeño emplean sus horas en esta página web, para que acelerasen el proceso de la reapertura de mi blog al que, de paso os doy la bienvenida y os agradezco que os asoméis.

Hace unos días conocimos la noticia de que en el próxima edición del Tour Down Under no habrá azafatas para repartir los premios en el podio cada día después de las etapas. Según la organización, la medida se toma “con la intención de dar una imagen más positiva de la mujer”. El ministro de deportes de South Australian, Leon Bignell declaró que “no tiene mucho sentido que el gobierno pague a las azafatas del podio al tiempo que financia tratamientos psicológicos para ayudar a las chicas jóvenes con trastornos provocados por su imagen corporal”.

Como era una noticia delicada pero no quería dejar de compartirla con vosotros (reitero, una simple y llana opinión, ni mejor ni peor, tan solo una más) quise buscar más opiniones y me puse a leer los comentarios de la gente en los medios que se habían hecho eco de la noticia. Las había de todo tipo, desde los que aplaudían la medida porque erradicaba el machismo, hasta los que le veían las contradicciones y no lo entendían, porque una cosa no tiene que ver con la otra.

Así que, antes de ponerme a escribir pensando que sí, soy mujer y además en el mundo del ciclismo, y quizá eso da un plus a mi opinión, leí más declaraciones. Para mi sorpresa me encontré con una frase más del ministro australiano Leon Bignell que decía que “lo que realmente queremos es inspirar a las niñas y mujeres jóvenes que vienen a las carreras a ser pilotos, mecánicos o ingenieros. No azafatas de podio”. ¿Es que ser azafata es malo?, me pregunto.

Y a la vez pienso en mi propio recorrido, me acuerdo de cuando empecé a ir a ver carreras de pequeña. Cuando con cinco años empezaba a ver bicicletas y ciclistas, tanto profesionales como cicloturistas siguiendo a mi padre. Y yo no quería ser ingeniera (con lo mal que se me dan los números), ni piloto, ni nada parecido. Y tampoco nunca me sentí inspirada para ser azafata, a pesar de esos zapatos tan bonitos que llevaban. Y no creo que eso sea malo. Pero es que yo siempre quise ser periodista. Y verlas a ellas haciendo su trabajo de repartir premios no me cambió mi idea, como tampoco ver a los mecánicos o directores deportivos. Yo volvía a casa y seguía grabando en cinta de casete mis programas de radio ficticios, con su publicidad, su narración de partidos y carreras y sus entrevistas incluidas.

También me dio por pensar en todos los puestos de empleo que genera la labor de azafata, ahora que tanta importancia les damos. Puestos, por cierto, a los que nadie les obliga a ellas a ocupar. Lo hacen si quieren. No se les pone una pistola en la cabeza para que trabajen de ello.

Me daba miedo tener estas ideas y pensar que eran las equivocadas, que el no estar a favor de la supresión de las azafatas en los podios me convertía de repente en una anti feminista, así que pensé en hacer llamadas a diversa gente del ciclismo: un speaker, una radio-vuelta que sabe y organiza ceremonias de podio, una azafata, una ciclista profesional mujer y un ciclista también profesional, hombre.

El speaker no podía ser otro que Juan Mari Guajardo, el mejor hombre con un micrófono en la mano, la voz del ciclismo en España. Además de hablar para el público durante el final de las carreras también lo hace durante la entrega de premios, por lo que su trabajo con las azafatas en las carreras españolas es codo con codo. “Y esto es un equipo”, recalca él. “Ellas hacen mucho más trabajo del que parece. Coordinan a las autoridades cuando salen al podio y les dicen dónde ponerse para la foto y la televisión, que tenemos la suerte que es en directo. Ellas ponen el maillot al ciclista para que se vea bien la publicidad. La azafata no es solo una sonrisa en un podio. Tiene una labor que a veces es ingrata y muy importante. ¿Quién se va a encargar sin ellas de poner el maillot bien estirado para que se vean los patrocinadores?”, se pregunta Juan Mari. “Vivimos de la publicidad y cuanto más salga los sponsor mejor”. Ellas saben cómo hacerlo.

Acto seguido llamé a su hermana Mónica, que además del componente femenino por el hecho de ser mujer, dedica parte de su labor en las carreras a coordinar el podio. Ese trabajo de detrás, que no se ve, de organización para que todo salga a la perfección a la vista de todos. Ella también se mostró en contra de la supresión de las azafatas porque “son parte del protocolo del podio, las que enmarcan al ciclista y a la autoridad. El alcalde y los ciclistas no saben cómo funciona un podio, ellas sí. Dirigen el podio de cara al público”. Y me gustó una frase que me apuntó: “Otra cosa es el look, porque el problema es más como las visten que la imagen. No son un premio. Son las que dirigen el podio”.

También quise contar con la opinión de una de ellas. Una azafata de podio. Por eso llamé a Patricia, que ha realizado esa labor durante años en la Vuelta a España. Ella también se mostró radicalmente en contra. “Están intentando ensuciar la imagen de azafata de podio, lo ven como sexista y es una función más dentro del ciclismo que a mí me gusta mucho. Es algo que he hecho y que si pudiera retrasar el tiempo, volvería a hacer mil veces”. Y añadió que “no entiendo que las quiten por ese motivo, me parece antiguo. Si ellas lo hacen es porque quieren, son azafatas de imagen y porque sean guapas no se van a quedar encerradas en casa”. También defendió que ser azafata no es solo una sonrisa: “Durante todo el día están trabajando, conducen de la salida a la meta, hacen sus funciones. No es que te lleven como una reina a todos los sitios. Debes estar con los invitados, conocer quién es quién cada día”

Para concluir, no quise quedarme sin saber la opinión de los ciclistas. Pero no solo de los hombres. Primero hablé con Ane Santesteban y ella en algunos aspectos, coincidía con Mónica Guajardo: “Estuve en Cheste viendo las motos y me pareció súper machista cómo van vestidas en la salida. Es más eso, la ropa. Si es una chica normal que da los premios estaría bien. Hay en muchas carreras como en el Tour, que van muy elegantes. De hecho, allí una ciclista, Marion Rousse hace de azafata y me parece muy bien. Es peor cómo se trata a la mujer en el sentido de cómo van vestidas en algunos casos”.

Me recordaba que “en el Tour de Noruega de chicas hicieron un casting de hombres  y eligieron las corredoras qué chicos querían que subiesen a repartir los premios”. Me contaba también que en la mayoría de carreras son mujeres las que les reparten también a ellas los premios. “¿Y si somos chicas, por qué no podemos tener chicos?”. El Tour de Francia y la Vuelta a España en sus carreras de féminas que organizan en París y Madrid ya lo hacen.

Para finalizar con el pulso de opiniones quise contactar con algún ciclista profesional. El elegido fue David de la Cruz. El ciclista del Quick Step me dijo que “sinceramente no estoy en la posición de juzgar si es correcto o no. Yo no estoy ni en contra ni a favor. Aunque soy consciente que en muchas o en la totalidad de las carreras es una labor remunerada y por lo tanto eliminar la figura de la azafata equivale a eliminar un puesto de trabajo. Para mí el machismo es infravalorar a la mujer, y por lo tanto lo que puede parecer machista es tomar una decisión de este calibre sin consultar a las protagonistas, porque en realidad a nosotros lo que nos importa es recibir el premio, sea en manos de un hombre, mujer o un canguro en el caso de Australia. Lo cuestión es estar en el pódium”.

Así que, con todas estas opiniones me quedé algo más convencida de que mi postura, en contra de la supresión de azafatas, no significa que defienda menos a la mujer. Y que esta medida tampoco nos acerca más a la igualdad. Pero sobre todo me quedé pensando en el mundo de contradicciones que vivimos, donde quitamos un puesto de trabajo remunerado pero después admiramos a las bellas modelos que desfilan en lencería, queremos ser como ellas y nos quedamos anonadados con los sujetadores millonarios que visten. Y hasta las elevamos a categoría de ángeles. 


@AinaraHernando