Me encanta que los planes salgan bien

El Blog de Luis Pasamontes

Luis Pasamontes

Me encanta que los planes salgan bien
Me encanta que los planes salgan bien

Hoy os voy a hablar de algo que a todos nos ha pasado y permitirme que hable con tanta firmeza y seguridad. Da igual a qué nos dediquemos, en qué empresa trabajemos, qué deporte hagamos… pero seguro que lo has experimentado. Ahora está muy de moda dar la sensación de que todo nos va fenomenal, de que podemos con todo, de que cumplimos con nuestros objetivos profesionales y deportivos con creces, pero todos sabemos que eso no siempre es así. Hacemos todo bien; entrenamos, nos cuidamos, descansamos, nos sacrificamos, nos concentramos, incluso sabemos lo que va a pasar y donde tenemos que estar más atentos, pero cuando llega el momento no somos capaces de hacerlo. Siempre recuerdo una frase de aquella mítica serie con la que muchos crecimos, “el Equipo A”. El coronel Jhon Hannibal Smith exclamaba al final del capítulo: “me encantan que los planes salgan bien”.

Como os comentaba, esto era una serie televisiva, era ficción, por eso cada día podía repetir lo mismo. La vida real no es así, es muy difícil poder exclamar esa frase en cada acción que nos proponemos. Tuve la ocasión de compartir unos minutos, con algunos miembros de la selección española de ciclismo, antes de que emprendieran su viaje a Doha. Todos eran conscientes de que sería un Mundial raro, diferente, y no solo por las condiciones climatológicas. El circuito, completamente llano, no daba pie a demasiada estrategia. No había una bajada para sorprender, no había una tachuela para poder atacar…

Los principales factores de riesgo serian dos: el viento y el calor. Lo tenían claro no desde aquel día, lo tenían claro desde que se supo que el Mundial se celebraría allí. Los propios corredores, el seleccionador, eran conscientes de que no había un líder sólido como en otras ocasiones. Pero sí que había un grupo de ciclistas que podían dar mucho juego y que además podían jugar un papel importante. Lobato y Ventoso, experimentados, rápidos y facilidad para moverse en grupos reducidos. El resto de ciclistas, podían hacer un papel importante para tener lo mejor posicionados a ambos corredores o incluso filtrarse en escapadas peligrosas.

Juventud, veteranía y sobre todo ganas inmensas de hacerlo bien. Siempre digo la misma frase, a veces demasiado repetitivo incluso, pero el deportista es el más interesado en exclamar la frase del coronel Smith. Vosotros lo sabéis cuando trabajáis o preparáis una prueba deportiva a conciencia y con mucho sacrificio. Ni el organizador, ni vuestro jefe, ni vuestro preparador, ni nadie puede tener más ganas que vosotros de que todo vaya bien. Rápidamente se formó una escapada, siete ciclistas se aventuraban a rodar por largas rectas vacías de público. La tranquilidad se apoderó del pelotón, escapada formada y una larga distancia por recorrer bajo un calor aterrador. Los bloques de hielo y los bidones de agua, hacían lo posible por calmar una sensación asfixiante en los ciclistas. A unos 180km de la línea de meta, Gran Bretaña y Bélgica deciden aprovechar el otro factor meteorológico importante en Doha, el viento. Aceleran el ritmo y “encunetan” a todo el pelotón en un cambio de dirección de la carretera. No necesitaron demasiados kilómetros para destrozar, literalmente, el gran grupo.

No más de 30 ciclistas se quedaban con opciones reales de victoria y un número importante de hombres rápidos veían como se esfumaban sus sueños e ilusiones. Claro que podía pasar eso, de hecho como os comentaba, todos sabían que pasaría, pero a veces llega el momento y no sabes por que no estás ahí. España sin opciones, únicamente Imanol Erviti en un grupo perseguidor, pero sin posibilidades de volver a entrar en carrera. Sagan, como si el viento y el calor no jugaran en su contra, vencía con facilidad y revalidaba su título.

Decepción en el box Español e impotencia. Cuando algo no sale como esperamos tenemos derecho a estar molestos, enfadados, insatisfechos, incluso decepcionados. Esa era la tónica de los ciclistas “rojigualdos” , sus caras no eran las que yo había visto en el hall de aquel hotel, minutos antes de emprender su viaje. Pero no eran los únicos, el colombiano Gaviria afectado por caída y uno de los máximos candidatos a la victoria, sufría un incidente y se quedaba fuera. Otros como Urán, no tenían ni la posibilidad de colocarse el dorsal tras estar unos días enfermo. Bouhanni, Degenkolb o Kittel, también veían como el desierto les jugaba una mala pasada. Pero esto no consuela, ver que a otros tampoco les han salido los planes, no es suficiente. Ninguna excusa por parte de los ciclistas españoles, ni por parte del propio seleccionador, “si los ciclistas no han hecho más, es porque no han podido”. Recuerdo unas declaraciones del colombiano Esteban Chaves, tras ver como Nibali le arrebataba la victoria en el Giro “es sólo una carrera de bicis”, decía sonriendo. Esto es un Mundial, sólo una carrera de bicis. El éxito de las personas reside en el tiempo de recuperación tras una situación desfavorable. El futbolista que falla el penalti, el jugador de baloncesto que no encesta en el último segundo, el ciclista que no consigue entrar en el grupo de cabeza… debe de minimizar al máximo ese tiempo de enfado y malestar, al que todos tenemos derecho. Cuando los planes no salgan bien, siempre pienso en que lo importante es seguir construyendo otros para el futuro y sonreír lo antes posible.

Luis Pasamontes

@pasamontesluis