Presión sí, pero en el tubular

El Blog de Luis Pasamontes

Luis Pasamontes

Presión sí, pero en el tubular
Presión sí, pero en el tubular

Hacía tiempo que no viajaba al pasado y me doy cuenta que en ocasiones es bueno hacerlo, para recuperar aprendizajes y vivencias positivas. Esas que te ayudan a seguir mejorando, a seguir descubriendo aspectos fundamentales que se pueden trasmitir a otros. Recuerdo  la primera vez que me puse un dorsal a la espalda, sobre una bici, fue con 12 años en una carrera popular en Madrid. Yo veraneaba en casa de mis primos y con motivo de las fiestas locales, participé en un par de carreras que había. Mi primo Fernando me dejó una de sus bicis y algo de ropa para participar. Era una MTB, se veían pocas en aquella época y era la primera vez que me subía a una bici con cambios. Yo estaba alucinando, pesaba mucho y su marca no era reconocida, pero a mi me alucinaba ver como subía y bajaba la cadena de piñón a piñón.

No se si recordáis, lo comenté en post anteriores, yo tenía una bici de paseo, de las plegables y no estaba nada contento con ella, no se asemejaba a las de competición. Aquella no era una de las de “ciclistas”, como yo llamaba a las de manillar en curva, pero al menos tenía cambios. Disputé la carrera de mi categoría y gané. Todo el mundo me animaba; “vamos Fernando, vamos”, es lo que tiene llevar ropa prestada. El maillot, casco y gafas que me había dejado mi primo, confundía al público. Pero también era la primera vez que alguien me animaba sobre una bici, me quedaba con eso. Después se disputaba la carrera de mayores y como no terminé muy cansado decidí participar también. Estaba claro que me había venido arriba con los gritos y eso que no jadeaban mi nombre. Esta vez fui segundo, un triatleta con bici de carretera me superó, también me superaba en edad. Recuerdo que en meta me dijo; “chavalín, ¿no corres en ningún equipo?, andas mucho.

No cogía en el maillot prestado, la talla era grande porque mi primo es mayor que yo, pero con tanto halago comencé a hincharme. Por la tarde bajé al pueblo de al lado a llamar por teléfono a casa, quería contar a mi madre todo. “Mama me ganaron porque no tenía bici con manillar doblado, de las de ciclista, sino seguro que gano las dos…”. Mi madre como siempre quitando hierro al asunto, “bueno, ¿pero qué tal te lo estás pasando?. Cuando llegué a Asturias, después del verano, comencé a pensar en inscribirme a un equipo. El ciclismo me gustaba desde hacía meses, pero no me había planteado correr hasta entonces. Nadie me obligó, nadie me exigió, en mi casa solo recibí apoyo…ni presión, ni resultados, ni comenzar sabiendo. En algunas conferencias se me acerca la gente a comentarme que ellos no tuvieron ese apoyo, que les habría gustado poder tener la posibilidad de pedalear, no de llegar a la élite, solo de disfrutar del deporte al que amaban y aman. Siempre les digo lo mismo; “hazlo ahora, nunca es tarde, retoma ese deporte que no pudiste disfrutar”.

Por otro lado, considero que el exceso de apoyo es perjudicial. En ocasiones que todo sea fácil, que nada cueste, que todo sea comodidad, es contraproducente. Me considero afortunado de haber tenido una madre que supiera darme lo justo, lo necesario. Que me apoyara al máximo para que pudiera seguir pedaleando, pero enseñándome que el que algo quiere, algo le cuesta. Nunca me exigió nada, bueno algo sí, que disfrutara y me lo pasara bien pedaleando y que no abandonara los estudios, esa era su única exigencia. Cuando me veía llorar por una caída, me preguntaba lo mismo “ hijo, ¿quieres seguir?”. Yo lo tenía claro, era  y es mi pasión. Ahora valoro mucho esa pregunta, la analizo, no es una pregunta al azar. Cuando alguien pregunta, normalmente es para saber algo, pero esta pregunta también me hacia saber a mi. Era una manera de hacerme ver que no estaba obligado a nada, que la decisión era mía y solo mía, que si decidía que no, no defraudaría a nadie, ni a mi mismo.

Cuando somos pequeños tenemos que explorar, alguien nos tiene que inculcar el deporte, pero nosotros debemos elegir, equivocarnos, probar con balones, raquetas, bicis…pero sin exigencias ni obligaciones. El deporte es una herramienta excelente para educar y aprender, el deporte no solo es actividad física, salud, también es aprendizaje continuo para la vida. Aunque no soy padre, me permito el lujo de dar un par de consejos basados en mi propia experiencia personal, esta que os he contado. Que tu hija/o haga deporte es fundamental, que elija cual y que aprenda equivocándose, también lo es. Apóyale y acompáñale, pero no para gritar y para exigirle resultados. Exígele que termine con una sonrisa en su rostro, sea cual sea su puesto. También me permito el lujo de decir a los monitores que todos son titulares, que todos son los mejores por el simple hecho de practicar deporte y que las victorias en categorías inferiores no sirven de nada si no se disfruta. Ser el primero en una tabla tiene el mismo valor que ser el último, en esas edades el valor está en otros aspectos. Lo que inculquemos a los más jóvenes, será determinante para sus futuros, tengamos en cuenta esa gran responsabilidad.

 

Luis Pasamontes

@pasamontesluis