Vacío, por favor

El Blog de Luis Pasamontes

Luis Pasamontes

Vacío, por favor
Vacío, por favor

He tenido la suerte, digo suerte porque también es necesaria e imprescindible, de terminar todas las vueltas de tres semanas en las que he participado. Todas ellas tienen algo en común, independientemente de recorrido o del maillot que vistiera en ese momento. Es la sensación de llegar a casa vacío, sabedor de no haberme dejado nada dentro, de haberlo dado todo, de pensar que si esto dura un día más...me tendría que retirar.

Cuando estábamos en un hotel carente de ascensor o este tardaba demasiado en llegar a nuestro piso, nos tirábamos a las escaleras como valientes, como deportistas capaces de lo que nos pusiéramos por delante. Pero a medida que bajábamos o subíamos de planta, nuestro ritmo decrecía estrepitosamente, nos mirábamos entre nosotros y veíamos que las caras eran un poema, fatiga máxima. Es curioso que a veces la sensación de cansancio se acentúa cuando te bajabas de la bici, en vida normal, sedentaria. Creo que es porque el dolor de piernas en carrera está tan asimilado y sabes que va a venir tarde o temprano, sí o sí, que no lo tienes tan en cuenta. No cabe la opción de pensar; “tal vez en esta vuelta a mi no me duelan las piernas”. Dolerán, a todos, a los primeros y a los últimos, forma parte de la exigencia de este bello deporte. Recuerdo un consejo que me dieron cuando llegué a profesional: “En una gran vuelta los primeros días vas a tener energía y fuerza para subir pequeñas tachuelas en plato grande, te va a parecer absurdo quitarlo y subir con agilidad, gastando menos. Hazlo, no lo dudes, siempre que puedas quita el plato y guarda, guarda…todo lo que ahorres será útil para la última semana”. Así fue y en mi primera Vuelta a España observé como gregarios y líderes del pelotón internacional, en puertos de montaña se colocaban en las posiciones de cabeza antes de su comienzo. Una vez que llegaban a la “pole” veía como se dejaban caer hasta casi la cola del pelotón, de esa manera gastaban lo justo y necesario en la ascensión, ni más ni menos. Tenían una concentración máxima desde la salida hasta la llegada. Tal vez esa etapa no era idónea para que la disputaran, pero su cabeza pensaba en guardar energía en cada tramo de la carretera que se lo permitiera.

Ahora estamos a punto de entrar en la última semana del Tour de Francia, llevan 16 etapas en sus piernas y hoy tienen el segundo y ansiado día de descanso. Froome lleva pedaleando, vale… algún metro corriendo, con sol, granizo, frio, calor, viento, lluvia…más de 72h y Sam Bennett más de 75h. Ambos ocupan los extremos en la clasificación general de la carrera y os aseguro que los dos tienen dolor de piernas, están cansados y fatigados. Cada uno tiene un objetivo en este Tour, uno ganarlo y otro lucha por terminar tras un fuerte choque en la primera etapa. A mi no me gustaba que a pocos días de terminar me llamaran o me escribieran para darme la enhorabuena por acercarme a Paris, Milán o Castellana, ni siquiera al principio de la última etapa. Ninguno de los 183 ciclistas que continúan en carrera saben si van a terminar el Tour, tienen que vivir con esa incertidumbre además de con su fatiga diaria.  Hasta que cruzas la última línea de meta, todo puede ocurrir.

Deseo con todas mis ganas que no acontezca nada extraño y que todos puedan culminar sin incidencias, lo merecen, también los que se han ido, también los que no están, todos lo merecen. Lo que si tienen claro los ciclistas que conforman el pelotón, es que si llegan lo harán vacíos, les costará subir las escaleras del autobús de equipo para ducharse, incluso algunos no tendrán ni fuerza para salir a divertirse en la cena fin de vuelta. Esa es la realidad, la de grandes deportistas que dan todo y que lanzan sus ataques cuando pueden, cuando su físico les da una tregua o cuando las sensaciones les garantizan no perder todo lo conseguido por una insensatez. Hay que hilar fino, hacer movimientos controlados y llevar a cabo estrategias estudiadas. Las fuerzas están al límite, bueno de hecho no hay fuerzas desde hace días, a veces atacan con el corazón, con las ganas, por pasión y son las piernas las que les hacen volver al seno del grupo de favoritos, recordándoles la realidad. Veremos una semana apasionante con el trabajo extenuante de los gregarios y con ataques lanzados por los líderes. Todos con una única premisa, dar lo mejor que llevan dentro y llegar a Paris sin nada, solo con el calor del público reconociendo su enorme esfuerzo.

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