El gravel se ha convertido en una de las disciplinas más versátiles del ciclismo de hoy en día. Nos permite enlazar asfalto, pistas y caminos con total libertad, descubrir rutas nuevas y disfrutar del pedaleo sin las limitaciones de una bicicleta más específica. Si a esta filosofía de exploración le sumamos la asistencia eléctrica, el resultado es una forma de montar en bici que amplía las posibilidades: más kilómetros, más desnivel, más aventuras y más lugares a los que llegar.
En este contexto se sitúa la iGravelX NX, la nueva apuesta de BH en el segmento de las eGravel ligeras. Una bicicleta que combina la experiencia de la marca en cuadros de carbono con el sistema Bosch Performance Line SX, el motor más compacto y ligero de la marca alemana.
En Ciclismo a Fondo hemos tenido la oportunidad de probar el montaje 2.9, y lo cierto es que se presenta como una propuesta muy interesante para quienes quieren mantener el espíritu del gravel deportivo, pero con la ayuda necesaria para, como dice el titular de este Contacto, llegar más lejos.

INTEGRACIÓN TOTAL
A primera vista, la iGravelX NX llama la atención por su estética limpia y muy cercana a la de una bici de gravel convencional. BH ha trabajado especialmente la integración del sistema eléctrico para que el conjunto mantenga una apariencia estilizada y deportiva. De hecho, no es una bicicleta que pase desapercibida por su diseño moderno y elegante, heredando rasgos de la familia GravelX de la marca.
El cuadro está fabricado en carbono mediante la tecnología Hollow Core Internal Molding (HCIM), un proceso que permite controlar con precisión el espesor de cada tubo y eliminar imperfecciones internas del carbono. El resultado es una estructura ligera y con una relación rigidez-peso muy competitiva. A ello se suma el uso del Ballistic Carbon Layup, con fibras de alto módulo diseñadas para mejorar la resistencia frente a impactos del terreno sin penalizar el peso.
En nuestra báscula, la BH iGravelX NX 2.9 en talla M marcó 13,56 kg, una cifra muy contenida para una bicicleta eléctrica de gravel equipada con el sistema Bosch. El diseño Air Bow Gravel Fork sobredimensionado de la horquilla deja un amplio paso de rueda -admite neumáticos de hasta 50 mm- y contribuye a filtrar irregularidades del terreno cuando rodamos por pistas o caminos. Además, es el único punto de la bici donde se incorporan roscas de anclaje, pensadas para el uso de bolsas o alforjas para rutas de bikepacking.
El conjunto se completa con una integración muy lograda, cableado totalmente interno, cierre de sillín integrado y ejes pasantes con la palanca oculta para poder quitar las ruedas sin necesidad de herramientas; detalles que refuerzan esa sensación de bici limpia y muy bien acabada.

EL CORAZÓN
Más allá de las cifras de empuje del motor Bosch Performance Line SX, lo que realmente se aprecia sobre la bici es la naturalidad con la que actúa. El sistema combina múltiples sensores que permiten adaptar la asistencia al pedaleo de forma muy precisa, resultando un empuje suave, progresivo e intuitivo. La energía proviene de una batería interna de 400 Wh, completamente integrada en el tubo diagonal. La autonomía puede alcanzar los 125 km, una cifra pensada para rutas largas y salidas de exploración. Durante el test la sensación general es que la autonomía está bien dimensionada para el uso gravel, nos permite plantear rutas ambiciosas sin estar preocupados constantemente por la batería.
El display Bosch Kiox 400C se complementa con la app Bosch eBike Flow, desde la que se pueden personalizar los modos de asistencia, planificar rutas o actualizar el sistema de forma inalámbrica. En marcha el funcionamiento resulta intuitivo, aunque para cambiar de pantalla o modificar el modo de asistencia es necesario soltar una mano del manillar y actuar sobre los botones del propio display, algo que se podría mejorar con la incorporación directamente de un mando remoto en la maneta izquierda, ya que esta se encuentra totalmente libre, debido a que en la derecha encontramos la palanca para subir y bajar coronas. Como punto práctico, el Kiox 400C incorpora un puerto USB-C que permite cargar dispositivos durante la ruta, como el móvil, las luces o el ciclocomputador.

EMPUJE EXTRA. El Bosch Performance Line SX es uno de los motores más interesantes de la nueva generación de sistemas ligeros. Con sólo 2 kg de peso, entrega 60 Nm de par y proporciona hasta un 400% de asistencia respecto al esfuerzo del ciclista.

DIFERENTE. Uno de sus elementos característicos es la horquilla Air Bow Gravel Fork. Sus formas, además de aportar una indudable personalidad y estética, están pensadas para mejorar la absorción de vibraciones y alargar aún más nuestras rutas
BAJO CONTROL. El sistema se gestiona a través del display Bosch Kiox 400C integrado en el tubo superior. Cuenta con una pantalla a color de dos pulgadas y muestra información del modo de asistencia, cadencia, potencia o incluso navegación.
A PRUEBA
Donde realmente se aprecia el carácter de esta eGravel es en marcha. Desde los primeros kilómetros transmite una sensación muy natural de pedaleo. El motor Bosch SX acompaña sin imponerse, aportando un empuje suave pero efectivo que aparece justo cuando más lo necesitas. En las subidas, la asistencia marca la diferencia. La bici permite mantener ritmos elevados incluso en pendientes largas, dejando la sensación de que sube realmente bien.
El empuje del motor ayuda a mantener la cadencia y afrontar rampas que con una gravel convencional exigirían bastante más esfuerzo. En terreno llano o pistas rápidas la sensación cambia ligeramente. Aquí la iGravelX NX se comporta casi como una gravel tradicional, rueda con soltura y mantiene velocidades altas con facilidad. Es cierto que se percibe más pesada que una gravel sin motor, algo inevitable, pero en general el conjunto sigue siendo ágil.

Donde también sorprende es en las bajadas. El peso adicional del sistema eléctrico, situado en la zona central del cuadro, baja el centro de gravedad y aporta una sensación extra de estabilidad. Esto se traduce en mayor seguridad y control cuando la velocidad aumenta o el terreno se vuelve más irregular. El resultado es una bici que invita a seguir pedaleando, a alargar la ruta y explorar caminos nuevos. Precisamente ahí es donde encaja mejor su concepto, en salidas largas, rutas mixtas y aventuras donde combinar asfalto, pistas y senderos.
La BH iGravelX NX demuestra hasta qué punto el gravel eléctrico puede mantener el carácter deportivo de una bicicleta convencional. Ligera para su categoría, con un sistema Bosch muy natural y un cuadro de carbono bien trabajado, se posiciona como una opción muy interesante para quienes quieren ampliar sus rutas sin renunciar a las sensaciones del gravel.
"El empuje del motor ayuda a mantener la cadencia y afrontar rampas que, con una gravel convencional, exigirían más esfuerzo”
La familia de la iGravelX NX de BH está formada por dos únicos montajes sobre el mismo cuadro y horquilla de carbono. Por un lado tenemos la Carbon 2.7 con grupo completo -excepto las bielas- Shimano GRX mecánico por 5.999,90 €, y por otro la Carbon 2.9, también equipada con el GRX, pero en este caso el electrónico Di2, por 7.499,90 € -el modelo probado-. Ambas comparten la misma geometría y el motor Bosch.

GEOMETRÍA
La BH iGravelX NX hereda la filosofía de los modelos gravel de la marca vasca con una geometría que busca el equilibrio perfecto entre comodidad y rendimiento. Su posición permite acumular kilómetros sin fatiga excesiva, pero al mismo tiempo mantiene un carácter lo suficientemente deportivo como para rodar rápido... siempre y cuando el terreno nos lo permita. Una vez en marcha se percibe como una bici bastante ágil, rápida y divertida, con un comportamiento muy equilibrado. No se siente torpe ni excesivamente "eléctrica", algo que suele ser un riesgo en este tipo de bicicletas con motor de asistencia a la pedalada.

FICHA TÉCNICA




