Si hacemos un repaso al mítico modelo escalador de Scott, encontraremos un cuadro y horquilla HMX -el tope de gama anterior a la renovación- fabricados con carbono de alto módulo M60J de Torayca, que sólo tiene por encima el HMX SL del modelo Ultimate, con el que comparte geometría y que rebaja en 60 gramos el peso del conjunto. El carbono HMF -inferior al HMX- ya no se utiliza. Su diseño, adaptado a frenos de disco -no está disponible la opción para frenos a la llanta-, consigue un muy buen equilibrio entre rigidez, ligereza y aerodinámica gracias al diseño Airfoil con sección en forma de "D", adoptada también en la tija del sillín. La potencia y el manillar esconden los cables y fundas en su interior -también las de los grupos mecánicos- gracias a un tubo de horquilla excéntrico -desplazado 3 mm- y los rodamientos de 1 1/4" y 1 1/2", que dejan espacio al cableado sin interferir en el giro de la dirección o el funcionamiento de los frenos o los cambios. La potencia incluye dos piezas de plástico, la trasera es la encargada de tapar los tornillos de sujeción a la horquilla y la superior cubre el enrutado de los cables y fundas; el acabado es bastante bueno y contribuye a mejorar la estética y aerodinámica de la bici. Podemos regular su altura quitando o poniendo espaciadores, que están formados por dos piezas que encajan entre sí para facilitar la operación. De serie monta un espaciador de 2 cm de altura y otros dos de 1 cm; para situar la potencia según nuestras preferencias prescindimos de los espaciadores de 1 cm, resultando una operación muy sencilla, ya que no tuvimos que acortar los latiguillos de freno, pero una vez que ya estuvimos seguros de pedalear en la posición correcta, no quedó más remedio que serrar el sobrante del tubo de la horquilla. Los tirantes, anclados al tubo del sillín unos centímetros por debajo del cierre, mejoran la absorción y la comodidad a la vez que le dan un toque muy actual. También nos gustaron detalles como la ligera y discreta abrazadera de cierre del sillín, la patilla de cambio de anclaje directo -sólo para Shimano- o la tapa magnética que oculta los tornillos de sujeción de la pinza de freno delantera. "Posee un comportamiento un punto menos exigente de lo habitual en las bicicletas destinadas al 100% a la competición" Idóneas Las ruedas influyen en un alto porcentaje respecto al comportamiento global de una bici. Las Syncros Capital 1.0 nos han parecido todo un acierto, encajando a la perfección con el carácter de la Addict. Las llantas -de carbono- tienen 35 mm de perfil y unos generosos 21 mm de ancho interno, los radios -utiliza 24 unidades de tiro recto en ambas ruedas- son planos y van montados a tres cruces, mientras que los bujes giran muy suaves y sin holgura, pero el núcleo no es de tipo ratchet. El peso de la pareja -según nuestra báscula e incluyendo los fondos de llanta- es de 1.545 g, una cifra ajustada teniendo en cuenta su alta rigidez lateral y robustez. Son compatibles tubeless, y pudimosc omprobar su facilidad montando y talonando cubiertas con este sistema al cambiar las Schwalbe One de 28 mm -aumentaron hasta 30,5 mm una vez montadas- que equipa de serie por unas tubeless de 25 mm, ahorrando casi 200 gramos y mejorando la calidad de rodadura a la vez que nos protegemos frente a los pinchazos. El sillín, un Syncros Belcarra Regular 2.0 -sin abertura central y con raíles de acero-, no nos resultó incómodo a pesar de su reducida anchura y diseño -muy plano para tratarse de un modelo de tipo corto-, pero quizá no sea el más adecuado para ciclistas que necesiten, por ejemplo, un apoyo más amplio de los isquiones. Si deseamos sustituirlo por otro modelo, si este tiene los raíles de carbono debemos adquirir un anclaje específico para la tija. El manillar cuenta con una parte superior plana, característica que mejora el agarre y la aerodinámica, aunque fabricado en aluminio, más pesado que el carbono pero más resistente en caso de caída. En el grupo volvemos a encontrarnos en esta sección con un Ultegra Di2. Monta discos de 160 mm en ambas ruedas, platos 36/52 y un casete 11-30 que nos permitirá mantener más tiempo el plato grande y cuya corona de 30 dientes puede convertirse en un buen aliado en los puertos más duros. Su funcionamiento es el habitual en Shimano: cambios rápidos, suaves y precisos junto a una frenada potente y progresiva. Quienes ya hayan echado un vistazo a la ficha técnica y en el apartado del peso esperaban haber encontrado una cifra inferior, comentar -como en otros test ya publicados- que la ligereza depende del precio final. Las versiones tope de gama de cada modelo -en la Addict el superior RC Ultimate duplica al de la RC 15 probada- incluyen montajes con los grupos, ruedas y componentes de mayor calidad y ligereza. Para poder comparar el peso entre diferentes marcas y modelos, debemos hacerlo en el mismo rango de precio. "Su diseño, adaptado a los frenos de disco, consigue un notable equilibrio entre rigidez, ligereza y aerodinámica" INDEPENDIENTES. La potencia y el manillar no van integrados como en los modelos superiores Addict Pro y Ultimate, que equipan un espectacular y ligero conjunto Syncros Creston iC SL. A cambio, podemos cambiarlos por separado y con facilidad. LUJO. Es habitual ajustar el precio de una bicicleta escatimando en las ruedas. No es el caso de la Addict RC 15, que monta unas Syncros Capital 1.0 de carbono y un elevado nivel de calidad. Las cubiertas Schwalbe One -de 28 mm- destacan por su comodidad y agarre. A LA VISTA. El ligerísimo cierre de la tija -sólo pesa 12 g- está formado por una abrazadera de carbono, el tornillo que empuja una pletina de aluminio contra la parte delantera de la tija y un protector de goma que impide la entrada de agua o suciedad. Sobre raíles En esta ocasión hemos tenido el placer de pedalear sobre la Scott más kilómetros de los acostumbrados, incluyendo además de las rutas habituales, otras por zonas que no solemos visitar tan a menudo. Aunque es un modelo destinado a la competición, ya hemos comentado en el recuadro de la geometría que tiene un comportamiento un punto menos exigente de lo habitual en este tipo de bicis, con las que solemos advertir en los test que "no son las más adecuadas para ciclistas inexpertos". Nos vienen a la memoria algunas situaciones en las que agradecimos pedalear sobre la Addict en vez de en otra bici con una geometría 100% de carreras. Una de ellas mientras bajábamos un puerto largo y revirado, con viento lateral y bacheado en algunas zonas; situación en la que es recomendable no confiarse por si la rueda delantera -y la dirección- empiezan a cimbrear obligándonos a frenar, pero gracias a la estabilidad de la Addict no sufrimos ningún movimiento no deseado en la dirección. Y cuando llega el turno de exprimirnos en subidas de todo tipo, o incluso en el llano, sale a relucir su excelente rigidez, la que necesita un corredor de máximo nivel y más que suficiente para un ciclista asiduo a competiciones o a marchas con un ritmo exigente.