Marc Soler, a fuego lento

La joven perla del Movistar Team ofreció interesantes pinceladas de su talento en la París-Niza, donde jugó un papel clave en favor de Gorka Izagirre y luchó con Contador y De la Cruz por el triunfo en la última etapa. El conjunto español sigue formándole con mimo y puede que este año tampoco debute en una gran vuelta.
Carlos Faba / Fotos: Bettiniphoto -
Marc Soler, a fuego lento
Marc Soler, a fuego lento

A Marc Soler, uno de los diamantes que pule con mimo el Movistar Team, no le hubiera sorprendido el sabor de la victoria si su valiente apuesta a falta de un kilómetro para coronar el Col d’Eze, en la octava etapa de la París-Niza, hubiera concluido con éxito. Ya logró alzar los brazos la pasada temporada en la cuarta etapa de la Ruta del Sur, en un día en el que trabajó incansablemente para Quintana y en el que aún tuvo fuerzas para asegurar el triunfo en el Col de Couraduque; y como amateur estaba acostumbrado a la gloria: en su último año en Lizarte logró seis victorias, muchas de ellas en solitario y exhibiéndose. Ello le valió un contrato con el conjunto telefónico y en su primer año, en 2015, devolvió la confianza conquistando la prueba por etapas más prestigiosa para ciclistas sub23 del calendario internacional: el Tour del Porvenir, donde se adjudicó la general tras demostrar gran consistencia en la alta montaña.

Desde entonces, es señalado a nivel mundial como un ciclista con enorme potencial y un gran porvenir que Eusebio Unzué, experto en el arte de forjar campeones, está cuidando con cariño. Sin prisa. A fuego lento, como ha hecho con gran parte de las grandes estrellas que han defendido los intereses de su equipo. Por ello, Soler se ha mantenido hasta este momento en un discreto segundo plano y centrado en aprender, como él mismo nos revelaba en la presentación del Movistar Team: “Siempre me han llevado con mucha calma y es algo que agradezco. No me han cargado con presión y únicamente me he tenido que centrar en estar tranquilo y hacer las cosas bien”. Un trabajo que ha florecido definitivamente en esta París-Niza en la que ha brillado con fuerza tanto trabajando para Gorka Izagirre, que logró una meritoria cuarta plaza en la general final, como jugando sus propios intereses. “Estoy muy contento. Poco a poco he ido dando pequeño pasos y llegar ahora a verme ahí, con los mejores, me hace muchísima ilusión”. Y es que Soler se encontró en el exigente Col de la Couillole, final de la etapa reina de la París-Niza, resistiendo el ritmo de los elegidos, de los encargados de liderar el destino de los grandes equipos del World Tour. Un síntoma inmejorable para un ciclista de 23 años si no fuera porque al día siguiente, camino de Niza, dio la sensación de tener piernas para batir a un corredor ya consolidado en la élite como David de la Cruz (Quick Step) y a toda una leyenda como Alberto Contador. “Arrieta –director del Movistar Team- me dijo cuando quedaban uno o dos kilómetros para coronar el Col d’Eze, justo en la zona más dura, que lo probará. Quizá me precipité, arranque con demasiada fuerza y eso después me pasó factura”, nos explica el ciclista de Villanova i la Geltrú que asegura que aun así no se arrepiente. “Aunque da un poco de rabia, de todo se aprende”.

La próxima ocasión que tendrá para ponerse un dorsal será en la Volta a Catalunya, que afronta con especial ilusión por ser la carrera de casa.  “Mi aspiración es intentar mantener el nivel y hacer un buen trabajo para Alejandro que, después de no haber podido correr la París-Niza, vendrá con ganas de victoria”. Las vueltas por etapas, dado su perfil como ciclista, son su hábitat natural y ante la pregunta de si este año llegará el debut en una ronda de tres semanas nos explica que “hablé con Eusebio que quizá este año tampoco hacía ninguna grande”. Una afirmación que contrasta con la información de la que disponía Ciclismo a Fondo, que aseguraba que había una pequeña posibilidad de que corriera el Tour y que si no seguramente correría la Vuelta. “Sí que me gustaría correr una carrera de tres semanas, pero al final la dirección del equipo sabe muy bien qué hacer y cuándo será el momento adecuado. Yo llevo poco tiempo como profesional y aún no me conozco lo suficiente para saber si podría resistir 21 días, así que prefiero que sean ellos, haciendo uso de su experiencia, quienes determinen cuando debo debutar. Las cosas están saliendo bien, mi evolución es buena, así que no tengo prisa”. Y no debería tenerla, pues hasta el momento la cocción lenta del Movistar Team está ofreciendo excelente resultados y ya permite vislumbrar un porvenir ilusionante.  

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