En las faldas de la Cumbre del Sol, las puertas de la casa de la familia Ayuso se abren de par en par. Da gusto una bienvenida así. La de María, la hermana mayor que viene de pasear a Trufa; lade Fénix, el enorme y bonachón pastor alemán que ladra a nuestra llegada desde la terraza y pone en alerta a Javier, el padre. Después llegará Susana, la madre. Al poco aparecen Laura y Juan, que rápido se cambia de ropa para lucir, flamante, sus nuevos colores.
Las de Ciclismo a Fondo son las primeras fotografías en acción de la nueva era que para toda la familia supone su fichaje por Lidl-Trek. Ríe Juan durante la entrevista. Se ríe mucho, relajado. Igual que cuando nos llevan a las rampas por las que se accede a la bellísima Cala Granadella, donde se hará la sesión fotográfica antes de sentarnos en el salón de su casa, con el mar Mediterráneo en pleno atardecer.
Embrujo mágico para escuchar al chaval que sigue siendo Juan. El chico al que se le conoce mejor en las distancias cortas. Con esa imagen de postal de fondo manda a toda la familia al piso de arriba. “Que si no, no me concentro”, les dice. El cielo está ya rojo, vibrante y pasional como el ciclista que es él. Y empieza a hablar de todas las ilusiones y sueños que se cuecen en su mente.
DE ROJO, AMARILLO Y AZUL
- Año nuevo, colores nuevos. ¿Cómo te ves en el espejo?
- Los primeros días, sobre todo cuando fui a Alemania a la concentración y me puse la ropa por primera vez, cuando me miré en el espejo dije: “Uy, que me
he equivocado", pero no... Ya llevo unas semanas, aunque todavía no me he visto porque vuestras fotos son las primeras en movimiento que me hacen.
- ¿Los colores traen también ilusiones nuevas?
- Sí, más que nuevas las vuelven a realzar. Siempre he tenido la ilusión de dar la mejor versión de mí mismo. Y siento que es como el primer año que fui profesional, que todo es nuevo y me quedan muchas cosas por descubrir. No diría que cambian mis ambiciones porque mi propósito, que es ser la mejor versión de mí mismo, no varía.
- ¿Es una sensación similar a cuando pasaste a profesional?
- Sí, pero por otro lado cada año he tenido estímulos nuevos. En 2025, aunque fue una temporada rara, corrí mi primer Giro y eso en la pretemporada y todo el camino hacia Italia lo hizo muy ilusionante. El año anterior era mi primera vez en el Tour y también fue muy bonito porque debutaba. Luego las dos Vueltas que he hecho. Siempre tuve algo que lo convertía en especial por las nuevas vivencias. Este es uno de los cambios más grandes, pero siempre he contado con ese tipo de emoción, de sentir algo diferente.
- ¿El estímulo se puede resumir en una palabra: liberación?
- (Lo piensa unos segundos) Umm... No lo llamaría así. En una palabra es difícil porque digas lo que digas se puede sacar de contexto, pero diría confianza y ambición. Ambas.
- Pero ambición has tenido siempre.
- Eso es verdad. Pero esta vez sí que se une con las esperanzas del equipo y en ese sentido te sientes más arropado.
- ¿Remando en la misma dirección?
- Sí, exacto. Poder estar en un entorno nuevo donde sientes que realmente se te valora y quiere. Es una especie de liberación por venir de donde vienes, pero no es el titular para mí.
- ¿Qué es lo que se viene este 2026 además de toda esta ilusión?
- Pues acostumbrarme a verme de rojo, amarillo y azul, lo primero. Creo que como ciclista no cambiaré mucho. Iré a todas las carreras a por el mejor resultado, ya sea para mí o para el equipo. Y seguir esa progresión que he llevado durante todo este tiempo. A ver si esta temporada doy otro paso al frente.
- ¿No hay cadenas por parte de nadie, por fin?
- No (ríe). Más que cadenas, el mensaje del equipo es muy claro y en ninguna carrera tendré problema en que, si hay un compañero que esté bien, echar una mano. Pero no quiero hablar del pasado. Veo que el equipo tiene las cosas muy claras y cuando se vaya a por unas cosas se irá a por esas cosas, y si no, se harán otras. Mientras los mensajes sean claros, no habrá problemas.
- ¿Te gusta sentir la responsabilidad que vas a tener a partir de ahora?
- Siempre la he tenido conmigo. Este año un poco más porque Lidl-Trek ha hecho una apuesta muy fuerte y siento que debo responder en la carretera, para eso se me ha traído. Pero no es algo diferente a lo que estoy acostumbrado. Convivo con ello. Ni me ayuda, ni me resta. Estoy habituado... bueno, veremos en el Tour a lo mejor te digo: “Me estoy cagando encima” (se ríe).
- Pásame todo esto a resultados. Eres ambición pura, querrás ganar en carrera que estés, ¿pero qué sucederá cuando llegues al Tour?
- El sueño es ganarlo algún día. Hay que ser realistas, Tadej ha demostrado los dos últimos años que está un peldaño por encima y pensar que ganaré el Tour no tiene mucho sentido. No es que no lo piense porque soy una persona ambiciosa, pero cuando planteo los objetivos soy optimista y realista a la vez. Este año se traduce para mí en intentar estar en el podio, que es el primer paso en mi proyección en los veranos en Francia. Creo que es suficientemente ambicioso, porque está carísimo.
- ¿Dónde te sitúas entre Pogacar, Vingegaard, Evenepoel...?
- De momento, más abajo. No tengo ningún problema en decirlo, es obvio. Comparas su palmarés con el mío y no tiene nada que ver. Pienso que ojalá algún día pueda llegar y luego, la carta que tengo guardada es mi edad: soy más joven que ellos y veremos en dos o tres años donde puedo llegar. Luego te aparece Seixas y demás, que son más jóvenes que tú y dices... (ríe), pero aún no estoy en ese nivel, evidentemente. Espero poder estarlo de aquí a uno o dos años.
- ¿Quiénes son tus rivales directos?
- Lipowitz consiguió el podio en el Tour 2025 y es claro candidato. Hay una lista de nombres tan larga que luego quien no diga y me gane pues voy a quedar mal. Remco en grandes vueltas no es el mismo que en carreras de un día. Y en las grandes tenemos que estar ahí.
- ¿Cómo se hace para dar ese salto y estar con los mejores?
- Si hubiese una respuesta clara, o no funcionaría o sería muy fácil. El ciclismo se complica cada vez más, aunque en realidad es hacer las cosas simples
muy bien hechas: comer bien, que no es sólo comer pollo, es pesar todo, qué suplementos tomar cada hora, etc. Pero sigue siendo algo simple, que es comer. Ahí reside. He encontrado un grupo en Lidl-Trek que me va a quitar mucho trabajo. Confío en ellos y eso lo hace todo más fácil.
- Más allá de las polémicas, de todo lo que se habló durante 2025, de las 16 victorias en tu palmarés 8 las conseguiste la pasada temporada.
- Ya me ha dicho Luca -Guercilena, mánager del Lidl-Trek- que este año mínimo diez (ríe). Me faltó una general en las grandes vueltas que es donde tengo que intentar consolidarme, pero en 2024 logré triunfos importantes pese a que se habló de una mala temporada. En 2025 ha habido mucho ruido por lo que todos sabemos, pero vencí más carreras y de mayor nivel. Gané en las dos grandes, que nunca lo había conseguido. Mi éxito más llamativo sigue siendo el podio de La Vuelta, pero la última temporada supera con creces aquella.
- Y además del salto cualitativo, la madurez para saber gestionar cosas que has adquirido este pasado año.
- Sí, porque el ciclismo es un deporte muy mental. Mi primera Vuelta fue la que mejor viví, por mi inexperiencia y no estar tanto en el foco. Me dije a mí mismo de ir día a día. Luego vas ganando experiencia y pensando a días vista, algo que puede ser negativo. En aquella Vuelta, si había etapa al sprint yo comía como si fuese una de montaña porque tenía miedo. Así disputé esa Vuelta y me fue bien. En el pasado Giro pensaba en esperar a la última semana, me caí en la primera y no volví a tener buenas sensaciones. La experiencia suele ser positiva, pero a veces carecer de ella es una virtud porque no tenía nada que perder y era divertido. Ese lujo ya no me lo puedo permitir.
UN PRIVILEGIADO
- ¿Sigue siendo divertido el ciclismo?
- Para mí sí. Soy un privilegiado, vivo la vida que soñé. Hay momentos más duros, pero entrenar me gusta y encontrar la mejor versión de mí mismo es lo que realmente me motiva, más incluso que una carrera. Este estilo de vida lo disfruto.
- Durante las polémicas y el ruido que te rodearon, ¿tuviste que recordarte lo privilegiado que eres?
- 2025 fue cuando más ruido hubo en torno a mí, pero el momento más duro de mi carrera deportiva sin duda fue mi lesión en 2023. Era una lesión muy extraña, tenía un nervio afectado y hasta que supimos lo que era pasó más de mes y medio sin diagnóstico. Ni hacía rehabilitación, fue durísimo. Estaba en casa sin saber qué hacer, me subía por las paredes y me dolía más. Pensé que a lo mejor no podría subirme de nuevo a la bici. Nadie me daba una respuesta. Físicamente no fue duro porque hacía vida totalmente normal, pero mentalmente me atrevo a decir que fue la peor época de mi vida. Llevo en la bici desde los 7 años y te deja sin saber qué hacer. En 2025 pasaron muchas cosas, pero era un tema más de abogados, representantes... Esperaba que me llamaran para decirme la última novedad. Aunque estuve un poco estresado por saber mi futuro, nada que ver con la lesión. Las polémicas las llevo bien (ríe). Cuando se proyecta una imagen que no es verdad, que es lo que me ha tocado vivir, historias que se cuentan que no son ciertas y sé que yo no soy esa persona, por un lado te duele por la gente que no te conoce de nada y tiene una opinión distinta a lo que realmente eres, pero es algo que no puedo controlar y lo llevo muy bien.
- Pero no es fácil abstraerse de todo. Te puede hundir.
- Me dolería más si fuera verdad y saliese. Pero como no lo es, el tiempo pondrá cada cosa en su sitio. Creo que con el nuevo equipo se va a ver, no una versión distinta porque sigo siendo el mismo, pero sí realmente quién soy.
- ¿Te ha hecho más duro?
- Por un lado, sí. Digan lo que digan, me da igual. Pero a menor escala siempre he tenido que vivir con ello. He ido creciendo y aprendiendo. Por eso, aunque es a otro nivel, sé gestionarlo.
- ¿Y no te ha servido como mecha para motivarte encima de la bici?
- Sí, siempre he intentado ver el vaso medio lleno y sacar las cosas positivas. Lo he usado de motivación.
- Si hay un día que todo eso se escenificó fue en la etapa de Cerler de La Vuelta.
- Puede ser. Fue un día de orgullo. Le dije al equipo que no quería hacer la general, llegamos a Andorra y el equipo me seguía exigiendo. Yo sabía que no estaba a mi nivel y prefería ir a por etapas porque era algo que no había conseguido. Tenía eso en mente y la etapa anterior en Andorra dije: se acabó. Encima como estaba por detrás todo el tema del equipo, lo que estaba pasando... esa tarde recibí un montón de críticas por haberme descolgado, llegué al masaje y hablando con Paco -Lluna, su masajista-, le comenté: Mañana voy a ganar (se ríe).
- Ahí queda eso.
- Y fue gracioso, porque Paco me decía que aún estaba relativamente cerca en la general y Visma no te va a dejar. Y le dije: Bah, me da igual. No van a tener hombres para tirar todo el día. Y hablando en la salida con ellos me advirtieron que no iba a poder ir en fuga. Me lo dijeron de buenas, al final eran sus tácticas, su carrera. Pero cuando volví de la firma, estaba mi padre, mi mejor amigo y Paco y les avisé: Se me va a quedar corto el primer puerto, que era de unos 23 km. Sabía que o me iba solo o no me iba. Porque en una fuga que saltaran diez y me metiese, me iban a controlar. Pasó antes de llegar al puerto, lo probé dos veces y me cerró incluso Jorgenson en primera persona. Me di cuenta que debía irme solo y cuando no puedan controlar que se vayan 10-15 tíos, paro y espero. Y así fue. Luego me reía con Paco porque se me ve, justo a los diez metros que empieza la subida, arrancando por la derecha. Me mentalicé que tenía que hacer una crono. El puerto engaña porque realmente son 6-7 kilómetros duros, que conocía al entrenar desde Andorra. Pasé lo duro, miraba el Wahoo y me quedaban 15-16 km, que no había hecho nunca porque al pasar lo más exigente siempre me daba la vuelta. Mentalmente me había preparado para el puerto y luego llegaba el valle. Tenía todo el rato el grupo a veinte segundos y sabía que no podía pararme si quería ganar. No me quedó otra.
- ¿De qué tiraste mentalmente ese día?
- Si visualizas y crees en ti mismo, cambia todo completamente. En La Vuelta, las dos etapas que había marcado con una X fueron las que tuve buenas sensaciones. La de Andorra por las circunstancias y la de Corrales de Buelna porque corrí de júnior ahí y allí viven mis mejores amigos. La gente luego no se lo creerá y me criticará porque sólo he rendido en dos etapas que fui a disputar y que cuando tenía que ayudar no estaba bien. Pero no nos damos cuenta del poder de la mente y lo que influye físicamente. Cuando ganas es una sensación que hace que todo el trabajo merezca la pena. Hay tanto esfuerzo detrás que no hay ninguna sensación que se me asemeje a esa.
- ¿Crea adicción?
- (Lo piensa) Sí. Más cuando como en mi caso he tenido tantos altibajos, contratiempos y problemas. Cuando vuelves, llegas y ganas es una sensación que no he encontrado en otro ámbito de la vida.
LA FELICIDAD ESTÁ EN EL PROCESO
- ¿Con qué motivación sales a entrenar cada día?
- La respuesta que puede esperar la gente es ganar alguna carrera, pero en mi caso es mejorar como ciclista. Desde cadete y juvenil he encontrado satisfacción y motivación en progresar. La subida que antes hacía en 10 minutos, pues bajar a 9’59’’. Disfrutar el proceso más que cualquier carrera. No nos engañemos que a mí me pagan por sacar resultados, pero si mi felicidad dependiera de esos resultados estaría caminando sobre una línea muy fina. Si te sale la carrera, tu vida es blanca; y si no te sale, es negra. Me parece algo peligroso. Obviamente, si gano me hace feliz, pero mi felicidad no está solamente ahí y donde encuentro satisfacción es entrenando y mejorando.
- ¿Hay algo que te haga especial ilusión de esta temporada?
- Mira, subir el Alpe d’Huez me va a molar porque fui a ver el Tour dos veces de pequeño y tengo fotos arriba esperando que llegara la carrera. Ya competía en bici y fuimos de vacaciones al Tour. Pensaba que era inalcanzable y no lo ha sido. Era la ilusión por ver a mis ídolos. Estaba Contador y me acuerdo de esperarle fuera del bus por si conseguía una foto con él. Por eso cuando veo un niño intento hacerle sentir cosas que cuando yo estaba ahí, me hicieron superfeliz. Me ilusionaba sólo con ver un coche de equipo aparcado, como el del Tinkoff y sacarme foto simplemente con el coche. Cuando se cayó Contador, lloré mucho. Era pasión y todavía la tengo. Por eso disfruto tanto.
- Volviendo al poder de visualizarse consiguiendo un triunfo, como te pasó en Cerler, ¿te imaginas con el maillot amarillo en lo alto del podio de los Campos Elíseos?
- Buff, esa es una pregunta muy grande. Sí. Cuando estoy entrenando es un poco... creo que todos cuando nadie nos ve hacemos esas celebraciones absurdas. Cualquier niño lo ha soñado. Ahora no hago tanto el tonto levantando los brazos cuando nadie me ve entrenando. Pero en esos momentos piensas, ¿por qué no? Sé que a día de hoy no es imposible, pero tampoco realista plantearlo como un objetivo claro. En cinco, seis o siete años, ¿por qué no? Y si no sale estaré igual de orgulloso porque lo he intentado y he dado todo lo que tenía.
"Me lo voy a pasar muy bien aquí"
SORPRENDIDO CON EL GRUPO HUMANO DE LIDL-TREK
Empezar con buen pie, aunque sea en las concentraciones, ya dice mucho y así es como Juan Ayuso ha regresado a casa de los primeros training camps con Lidl-Trek. Todo son buenas sensaciones. "Estoy impresionado porque vengo del mejor equipo del mundo si nos remitimos a las estadísticas y siempre tienes esa duda de cómo serán aquí las cosas, qué equipo humano hay detrás. De la primera concentración en Alemania volví muy contento con el grupo que vi y en la siguiente, en diciembre, tocamos más aspectos de rendimiento".

Explica que "soy una persona que me ha gustado siempre probar cosas diferentes que se hacen en otros deportes, en temas de recuperación, de rendimiento, y bastante metódico. El equipo está muy abierto a implementar, probar, que a lo mejor no sale bien. De donde vengo había dinero, pero si la mentalidad no te permite trabajar... A lo mejor pedía algo y por filosofía creían que no había que innovar y no se hacía. Aquí, en cambio, todo se valora y se piensa, por eso creo que hacemos buena combinación". Eso también le hace sentir "cierta responsabilidad porque tantas cosas que he pedido probar porque creo que me pueden hacer mejorar, me las han dado todas. Entonces, ahora, ¡ostras! ¿Cómo yo no vaya a más? -se pregunta entre risas-. ¿Qué va a pasar? Si estoy pidiendo cosas que antes no tenía y me las están dando, como no rinda igual, ¿qué ocurrirá? Pero lo más importante es que un equipo lo forman las personas y con las que hay en Lidl-Trek estoy supersorprendido gratamente. Creo que me lo voy a pasar muy bien y eso se traducirá en los resultados".
"He sacado mi mejor versión tras los malos momentos"
LA IMPORTANCIA DE SU CÍRCULO DE CONFIANZA
Si hay algo importante en la vida de un ciclista es un entorno. Poco a poco, conforme crece, Juan Ayuso va creando su círculo de confianza. Los primeros, los que no fallan y estarán siempre, sus padres Javier y Susana y su hermana María. "Tengo la suerte de que me han visto desde pequeño y me han seguido. Han ido dando todos esos pasos conmigo y entienden cómo se tiene que vivir. Son los primeros que me ayudan", cuenta, igual que su pareja Laura, que fue ciclista. "En casa te tienes que seguir preparando como si estuvieras en una concentración, pero no hay detrás cincuenta personas del equipo y todo eso les toca a ellos". En lo que al aspecto más deportivo se refiere, un imprescindible de su vida desde hace años es Paco Lluna, mítico masajista en su día de Marco Pantani, que decidió marcharse con él al Lidl-Trek y permanecer fiel a su lado. Una de esas personas con las que Juan no necesita hablar para que entienda cómo está. "Es como de la familia. Sabe en todo momento si quiero hablar o no, al llegar a meta lo que necesito... pequeños detalles que te facilitan mucho la vida".

A ese grupo, Ayuso ha añadido a Giovanni Lombardi como nuevo mánager, uno de los artífices de su paso al Lidl-Trek. Aquí y ahora está empezando a conocer a su nuevo entrenador, el alavés Aritz Arberas, y a su nutricionista Virginia Santesteban. "Confío en ellos porque estamos en el paso lógico de conocernos y cuando pasen unos meses voy a estar muy a gusto". Está convencido de que todo el camino recorrido para llegar donde ahora está le ha enseñado mucho. "Al volver tras los malos momentos siempre he sacado una mejor versión de mí". Con todo el ruido a su alrededor, apunta que "parece que sólo nos quedamos con lo negativo, pero también he vivido cosas muy bonitas. El periodo que más mejoré mentalmente fue cuando estuve lesionado. Cuando ganas no mejoras nada. Al revés, te puedes relajar y luego te pasan por encima". Al Lidl-Trek llega un corredor más maduro que el que firmó por UAE hace cinco años, "pero me veo igual como persona, me gustan las mismas cosas. Cuando terminemos esta entrevista bajaré a jugar a la Play, que es lo mismo que hacía antes. Como le escuché una vez a Contador, cambia más la forma en que te ven que tú. Sí que siento que soy más profesional que cuando llegué porque he aprendido a serlo durante los años", zanja.
El Tour como objetivo; hay mucho más
PARÍS-NIZA, DEBUT EN LOS MONUMENTOS...
Juan Ayuso tiene bien claro cuál es el gran objetivo de la temporada: el Tour de Francia. "Un resultado ahí, sea bueno o malo, te define el 80% de la temporada, pero no me quiero dejar llevar, que todo el año se base en el Tour y el resto no importe". Su calendario le brindará varios momentos clave y alicientes que le apetecen especialmente como la París-Niza, "que será una carrera nueva para mí. La Tirreno-Adriático ya la tengo en el bolsillo, así que intentaré ir a por ella", dice. Debutará en la Volta al Algarve, "que quizá sea la única que igual pueda ir más tranquilo, pero nada más. Se acabó", avisa. Carrera a la que vaya, buscará el mejor resultado posible.

En abril llegará la Itzulia, donde ya sabe lo que es ganar pues consiguió el maillot amarillo en 2024, y de seguido su primer dorsal en un monumento, la Lieja-Bastoña-Lieja, que le hace especial ilusión, igual que Lombardía en otoño. "A ver si puedo debutar de una vez que siempre que iba a correr me he puesto enfermo o estaba mal de forma y nunca he llegado bien a octubre". Reitera que "el objetivo principal de la temporada es el Tour. El equipo tiene centradas todas las ambiciones ahí y sé que es lo más importante de la temporada, pero estaría contento si puedo ganar muchísimas carreras y luego el Tour no sale tan bien. Tampoco supondría un drama".



