- En pocas palabras, la temporada 2021 ha sido... Una espina clavada. Porque me da pena no haber dado todo lo que podía con las lesiones que he sufrido. Se me ha pasado más rápido de lo que pensaba y de lo que quería. Entre las concentraciones, las carreras y el parón que he tenido, se me echó octubre encima sin darme cuenta. Y se me queda esa cosa de haber estado tiempo sin competir. - ¿Cuál es el salto que quieres dar en 2022? No me he puesto todavía objetivos para el año que viene, pero sí que quiero dar un paso adelante y ser mucho más competitivo en las carreras de alto nivel. En las que he disputado este año, Itzulia y La Vuelta, me he dado cuenta de que me faltaba un poco de ritmo. Si consigo subir ese nivel y mostrarme competitivo, me sentiré muy contento de la temporada. Lo que dicen los que las corren todos los años, los veteranos, es que ese motor se hace acumulando grandes. Espero que esta Vuelta haya sido la primera de muchas, el principio de mi historia. - ¿Qué te ha dado La Vuelta? Lo que más me ha dado es pena por no poder acabarla, pero hubo etapas en las que me vi delante. Me quedo con esa imagen de mí mismo y con ese sabor de boca para seguir en la pelea. - Tres palabras que te definan como ciclista. Ambicioso, trabajador y hombre de equipo. - ¿Tienes alguna manía encima de la bici? No, y eso que cada uno tiene sus chorraditas, aunque no caigo en nada que haga en especial. ¡Por no tener manías igual es por lo que soy bastante despistado! Ja, ja, ja. - ¿Por qué el ciclismo? Siempre me ha gustado, de toda la vida. De pequeño no seguía el futbol ni ningún otro deporte, lo tuve claro desde el principio. Empecé compitiendo en alevín de primer año al final de temporada, pero ya de mucho antes tengo el recuerdo de estar siempre encima de una bici. - De no haber sido ciclista profesional, ¿cuál era el plan B? No creas que yo tenía tan claro que iba a ser 'pro'. Hasta el último año de amateur no vislumbré que pudiera hacerse realidad. Pero se me dio bien y fui ascendiendo. Con 18 años no haces muchos planes. Seguir estudiando era seguro y aún hoy continúo pensando en querer hacer una carrera aunque no sea como plan B, sino para cumplir otros objetivos fuera de la bicicleta. Me gustan varias cosas, especialmente de la rama de Humanidades, aunque estudié el Bachillerato de Tecnología para ser ingeniero. Pero ahora me da por todo lo contrario y me tiran más las letras, la historia, la filosofía, las ciencias políticas... - Un sueño como ciclista. Estar en la salida del Tour que sale de Bilbao en 2023. - ¿Quién era tu ídolo de chaval? Igor Antón. El año que estuvo para ganar La Vuelta y se cayó camino de Peña Cabarga lo llevo grabado en la memoria. - ¿Dónde podemos encontrarte entrenando sí o sí? Subiendo Kruzeta o Gorla. - ¿En la bici hay más días buenos o malos? Malos, pero los buenos los recuerdas más. Eso sí, de ser al contrario, sería ciclista igualmente. Es que por suerte tenemos una memoria muy selectiva. - Un titular que te gustaría leer contigo como protagonista. Mi objetivo no es ganar. Prefiero estar contento y sentirme bien conmigo mismo, aunque no ocupe ningún titular. - ¿Qué lección te ha brindado el ciclismo? Resiliencia. A levantarme de los malos momentos y seguir adelante. - ¿Entrenando se para a tomar café o se hace todo el entreno de una tirada? ¡Depende! Normalmente de una tirada, pero según la altura de la temporada en las que estemos. Ahora, en el final de la misma, paro siempre. En diciembre me gusta menos porque hace más frío. - El mejor día encima de la bici. Los días buenos en realidad no lo son... ¡porque estás sufriendo mucho! También porque cuentas con ese margen para apretarte, pero si me obligas a quedarme con uno sería el día que gané en la Volta a Portugal. - ¿Y el peor? ¡Unos cuantos! Los días de agua y malos, sales del bus y hace dos grados, en una de esas clásicas en Francia que te dices a ti mismo: ¿pero qué pinto yo aquí a las nueve de la mañana? - ¿Qué se siente al convertirte en viral en las redes sociales con una entrevista que publicamos en nuestra cuenta de Twitter enLa Vuelta? ¡Yo pensé que estabas haciendo un directo! Algo menos serio. Y ruló mucho, ¿eh? No le hice demasiado caso al móvil durante La Vuelta, tenía las notificaciones quitadas. Me ponía mis vídeos y mis series y así desconectaba. Después de pasarte, entre el autobús, la reunión, la carrera y el traslado, más de ocho horas al día en esto, si cuando por fin llegas al hotel sigues viendo bicis es que te tiras por la ventana (ríe).