Pablo Castrillo: "Todo explotó en La Vuelta; fue algo especial que nunca olvidaré"

Hace no tanto, a Pablo Castrillo le caía todo heredado de su hermano Jaime: la bici, el casco, la ropa... todo. Y de golpe, "en cuatro días me cambió la vida". Lo que tardó en ganar dos etapas de La Vuelta y convertirse en ídolo. "Pero no me pierde la fama. Sigo fiel a mí mismo, sin traicionar mis valores".

Desde Jaca (Huesca), Ainara Hernando. Fotos: Miguel Ena (Sprint Cycling Agency)

Pablo Castrillo
Pablo Castrillo

Cambia el clima de un día a otro en Jaca en los primeros compases de un año tan ilusionante como pinta 2025 para Pablo Castrillo. Él está acostumbrado. “La semana que viene dan malo y me han cambiado el entreno para mañana y tengo cinco horas. ¿Te importa si movemos la entrevista de día?”. Se pospone y en efecto, no falla en sus predicciones. Y eso que su coche siempre está arrancado en este periodo del año. “Cuando hace malo en Jaca -como en la mañana agendada para el encuentro en la que no para de llover-, tiramos hacia el sur, a Huesca, que el clima es más seco”.

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Por los aledaños se fija la cita, con un frío que hiela hasta el aliento, pero no borra las ilusiones que transmite el aragonés. El chico del físico fornido que vuela en las montañas. Un tipo diferente que encandila a la afición. Un ciclista de esos que apasionan y miran directamente a los ojos a sus sueños más grandes.

 

CON LA M

- ¿Cómo te ves en el espejo vestido con la M de Movistar?

- Muy diferente. Tan acostumbrado como estaba al verde, con el blanco y azul se hace bastante raro la verdad, pero con mucha ilusión. Ya tenía ganas de que llegara el 1 de enero y poder lucirla.

- ¿Te han dicho ya en Movistar Team qué quieren de ti?

- Seguir con la ambición que mostraba en Kern Pharma, esas fugas y la constancia que he tenido en las vueltas. Pelear carreras de una semana, cazar etapas en alguna grande e ir aprendiendo de los líderes con calma.

- Vamos, que te dejarán espacio para seguir siendo Castrillo.

- Eso es. Si está Enric en el Tour ayudaré lo máximo, y si surge alguna oportunidad, aprovecharla.

- ¿Y a ti qué te pides?

- La constancia del año pasado. Hacerlo lo mejor posible en cada carrera, salga como salga. De cada una sacar un aprendizaje y una mejora. Disfrutar de ellas también, porque casi todas serán WT y me abren muchas posibilidades.

- ¿Te exiges resultados?

- No soy de pensar en objetivos lejanos, todo se irá viendo. Prefiero centrarme de carrera en carrera. Me gustaría hacer alguna general y si llega alguna victoria de etapa, mejor.

- ¿Si hace un año te dicen todo lo que iba a pasar en 2024, te lo hubieras creído?

- No, nunca (ríe) No sólo lo de La Vuelta, sino la constancia que tuve, estando delante en cada carrera. Todo explotó en La Vuelta, fue algo especial que nunca olvidaré. En esos cuatro días gané dos etapas y me cambió la vida.

- ¿Se necesita un tiempo para asimilar todo aquello?

- Sí. Cuando ganas estás en tu burbuja, piensas en la siguiente etapa. Cuesta asimilar tantas entrevistas, toda la gente que te anima y te pide autógrafos, las ovaciones... Gritaban mucho mi nombre y me notaba extraño. Pasé de no ser tan conocido, a muy, muy conocido. Dentro de La Vuelta no lo aprecias, pero una vez que sales y sigues haciendo entrevistas y te para la gente por la calle, te das cuenta de la tremenda repercusión de lo que has hecho. Mucha gente me decía que gracias a mí se había ilusionado por la bici o que le había enganchado más La Vuelta. Yo había estado en mi mundo, pero para la gente significó mucho y se sintieron parte de esa victoria.

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Nuevo look. Pablo Castrillo ya hace kilómetros sobre su Canyon luciendo la equipación Gobik del Movistar Team 2025.

- ¿Y desde dentro cómo es cuando de repente te reclama tanta gente?

- Es muy potente. Luego te vas acostumbrando, pero al principio resulta extraño. A la presentación de las etapas cada mañana tenía que ir un rato antes para no llegar tarde. Me costaba mucho decir a la gente que no, sobre todo a los niños que era lo que más ilusión me hacía. Esa respuesta de la afición, con tanto cariño y muestras de afecto, es muy bonita. Para mí era importante lograr dos victorias de etapa, pero que para otras personas significase algo que influyera en sus vidas te permitía apreciar mejor su trascendencia.

- ¿Qué es lo más bonito que te ha pasado?

- En la penúltima etapa se me acercó una señora y me dijo que le habían diagnosticado esclerosis múltiple y que le motivaron mis victorias para seguir yendo en bici. Eso me emociona mucho, hacer feliz a la gente. O inspirar a los niños. Me dijeron que uno de mi pueblo se había comprado las gafas, el casco y la bici para competir tras mis victorias, para ser como yo. Eso es muy bonito, que los pequeños hagan deporte a raíz de mis éxitos. Merece la pena conseguirlas, no sólo porque me cambiaron la vida a mí, también la de otra gente.

- ¿Qué sientes al atravesar un pasillo de gente que grita tu nombre?

- Extraña en ese momento. Me centraba en la carrera, en las etapas. Intentaba hacer lo mismo que cuando no era conocido, que no me cambiara. Siempre agradeciendo el cariño que me daban, pero siendo fiel a mi forma de ser, sin extraviarme con la fama. Mantener los pies en la tierra.

- ¿Es fácil mantenerlos con lo que pasaba a tu alrededor?

- Hay veces que te subes un poco, pero siempre intento tener los pies en la tierra. Mi entorno me lo ha inculcado, me hacen estar tranquilo y centrado por mucho que haya ganado dos etapas en La Vuelta. Hay que continuar trabajando con mis valores y no traicionarlos. Aunque haya ganado eso, no soy más que otra gente. Gracias a mi entorno y a mi forma de ser me mantengo con los pies en el suelo.

- Esto acaba de empezar y seguro que quieres ganar más cosas.

- Son éxitos que me obligan a no relajarme y a trabajar duro para mejorar y conseguir más victorias como esas.

- ¿Con cuáles sueñas ahora?

- Las que he conseguido ya me parecen la leche, pero una en el Tour sería increíble. Si este año participo, solamente eso, y si encima hago un buen papel me sentiría feliz. Ganar una etapa sé que es muy difícil, pero también lo era vencer dos en La Vuelta. Quien sabe.

- ¿Para ser ciclista hay que tener sueños que te muevan?

- Sí, la bici psicológicamente es muy dura y debes ser muy disciplinado. Tengo días duros, pero busco disfrutar de ella, que es lo primero que te mueve. Una vez que lo consigues, lo demás te sale solo. Me acuerdo a menudo de cuando era cadete y empezaba a andar en bici. Intento recordar esos momentos y volver a disfrutar pedaleando, es lo que recarga mi motivación para hacer el trabajo cada día. Eso es lo que busco. Hay veces que cuesta, bien porque hace mal tiempo o siento pereza, pero los días que lo logro y disfruto de las pequeñas cosas me ayudan a perseverar.

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Conversación distendida. Ainara Hernando se desplazó hasta los dominios del jacetano para realizar la entrevista.

 

FLECHAZO CON EL CICLISMO

- ¿Cómo fue esa primera época cuando eras cadete?

- Era todo ilusión por salir en bici. Todo era nuevo. Me encantaba subir cualquier puerto, rodar junto al equipo de Huesca o con los amigos. Disfrutaba mucho, igual que en las carreras. Me lo pasaba en grande, por eso me enganché. Era un juego. Empecé un verano con 15 años, cuando todavía jugaba a hockey hielo. Lo dejé poco después porque mi hermano ya estaba en Lizarte e iba a ver muchas carreras suyas al País Vasco. También quería probar. Al principio no pensaba en ser profesional o dedicarme a ello porque sabía que era muy difícil. Cuando pasó mi hermano ya me lo planteé un poco, pero hasta que no llegué a sub-23 no fue más serio.

- ¿Y el hockey, sí?

- Siempre tienes esa ilusión, aunque era algo muy complicado. En España no se dedica nadie a ello, tienes que irte al extranjero, sobre todo a Estados Unidos. Me encantaba, pero poco a poco apareció la bicicleta y me decanté por ella.

- ¿Cómo te dio por un deporte tan poco común?

- En Jaca el Club de Hielo es mítico, muchos chavales se apuntan. Al principio hice patinaje artístico, como un año. Pero luego vi algún entreno de hockey hielo, me gustó y decidí probar. Disfruté mucho, íbamos a competir a Madrid, a Barcelona... No había demasiados equipos, pero hacíamos viajes y lo pasamos muy bien. La temporada terminaba en primavera y fue entonces cuando el último año empecé con la bici.

- ¿Qué tenía el ciclismo que no te daba el hockey?

- Ese enganche de los lugares que visitas, ser un deporte al aire libre y todo lo que descubres con tanta variedad. La sensación de que te dé el aire en la cara o subir un puerto y bajarlo. Me parecía todo nuevo y cada vez que salía me enganchaba más.

- ¿Qué fue lo más duro?

- A nivel técnico, las bajadas me costaban mucho. No lo había practicado nunca, no había hecho ni gincanas en infantiles y lo pasaba mal. Cuando la carretera picaba para arriba era lo que más deseaba, pero cuando se ponía para abajo... pues temblando (ríe) Poco a poco fui mejorando.

- ¿Te gustaron los puertos desde el primer día?

- Sí, los disfrutaba un montón.

- A pesar de tu físico, siempre fuiste escalador.

- Es verdad que con mi peso no hay tantos que suban a ese nivel. Puede ser raro, pero siempre me gustó y se me dio bien. A mí no me parece extraño, aunque ahora que me conocen más se hace raro que haya ganado en Cuitu Negru.

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Campeón de España. En 2022 se llevó el título sub-23 de crono por delante de Pablo García y Fernando Tercero.

- ¿Hasta que te viste frente a frente con ellos no le habías dado importancia a la diferencia entre los escaladores puros y tú?

- No. En alguna etapa que acababa en final en alto sí que he visto que subo bien, pero no estoy al nivel de los escaladores puros. Pero en una fuga puedo rematar frente a ellos. Cuando ataqué por primera vez el día del Cuitu Negru creí que al mirar para atrás estarían todos a rueda, pero cuando me di cuenta me estaba yendo solo. Tampoco pensé en ello, estaba centrado en subir y dar el máximo. Vlasov volvió a mi rueda y me dio un poco de bajón, pensé que igual me quitaba la etapa. Hasta que me fijé en la cara que llevaba. Ahí vi que tenía posibilidades.

- ¿Qué viste en ese rostro?

- Que iba justo. La boca abierta, la cabeza torcida. Vlasov no es muy expresivo y me di cuenta de que si llevaba esa cara tenía que ir muy jodido. Estaba ante mi oportunidad.

- ¿Cuándo pensaste que no se escapaba ese triunfo?

- Cuando arranqué a falta de tres kilómetros pensaba que podía conseguirlo, pero era consciente de que me quedaba lo más duro todavía y no estaba confiado. Pero en las últimas rampas le vi un poco más atrás, pensé que a esa distancia ya no me alcanzaría. Nunca he tenido tranquilidad, lo de la sangre fría lo he ido trabajando. Pero como había ganado en Manzaneda, estaba satisfecho y todo lo que consiguiera iba ser bueno. En el último descansillo me notaba muy tranquilo y con las cosas claras.

- ¿El Cuitu Negru no hubiera llegado sin la victoria de Manzaneda?

- No. Porque la confianza que me dio esa victoria de etapa no te la da ninguna otra cosa.

- ¿Cuál de las dos es más especial?

- Es difícil quedarse con una porque ambas tienen un porqué. Igual escogería la primera, pero el Cuitu Negru, con toda la épica de ese puerto, la niebla y la gente a la que estaba atacando es muy especial. Me quedo con Manzaneda por ser el estreno del equipo y por recordar a Manolo Azcona en el día que falleció. Por todo lo que significó para el ciclismo y hacerle un regalo así para su despedida. Me habría encantado que la hubiese visto.

- ¿Saliste con la determinación de ganar la etapa?

- Tenía ese convencimiento desde el día anterior. Llevaba dos días en Galicia que no me salían las fugas y en la previa estuve diciendo todo el rato que iba a ganar, aunque en el fondo sabes que es muy difícil que pase. Cuando vimos el mensaje de que Manolo había muerto me dije que costara lo que costara tenía que ganar. Siempre salgo con mucha determinación, pero ese día en mi cabeza sólo cabía la posibilidad de ganar. Aunque sufrí mucho para coger la fuga, casi nos pillan, pensé todo el rato en él. Me dio la fuerza necesariapara ir a por ello. Cuando lo consigues te  das cuenta de que esas ganas se pueden transformar en realidad. Cuando casi nos neutralizaron estuve a punto de bajar los brazos y quedarme, pero en ese momento pensé en Manolo, lo recuerdo perfectamente. Fue durísimo, pero mereció la pena.

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Fichajes. Castrillo aparece a la izquierda de Orluis Aular, Natnael Tesfatsion, Jefferson Cepeda y Diego Pescador, cinco de las seis caras nuevas del Movistar Team en 2025.

 

SUFRIDOR

- Además de quererlo y pelearlo, también hay que saber leer la carrera.

- Sí. Antes de llegar al puerto estaba muy nervioso porque nos dijeron que la fuga se jugaría la victoria. Pensé en la gente que iba ahí, todos los que ya han ganado. Empecé a encontrarme fatal de piernas, creo que por los nervios que tenía. Arrancó Verona y pensé que debía calmarme, veía que Soler estaba saliendo a todo. Y ahí lo probé. Faltaban diez kilómetros, fue el momento perfecto. No era muy conocido, de un ProTeam, por lo que no me marcarían. Pegaba viento en contra y al girar, a favor. Fue una crono hasta arriba y como se me da muy bien sufrir, pues venga, a tope hasta que me pillen. Y no me pillaron.

- ¿Se te da bien sufrir?

- Sí, siempre intento superar mis límites y ser más fuerte mentalmente. Me ayuda mucho en las carreras.

- ¿Cuando llegaste arriba fuiste consciente de lo que habías conseguido?

- No, qué va. Llegué y había muchas personas esperándome, tantas cámaras. ¡Ostra!, ¿pero qué he hecho? Vi a toda la gente feliz, llorando, los abrazos... esa victoria nos hizo creer que éramos capaces de grandes cosas, y así llegaron las dos posteriores. Fue un día inolvidable.

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Trabajo y placer. El ganador en Manzaneda y Cuitu Negru se siente afortunado por dedicarse profesionalmente al ciclismo, un deporte que le encandila.

- Si te llegan a adelantar cuando jugabas al hockey hielo que sucedería todo esto, ¿qué hubieras pensado?

- ¡Que era mentira! (ríe) Al principio me costó tomar la decisión, pero enseguida me di cuenta de lo que disfrutaba con la bici. Por la gente que conoces, las experiencias que vives y el buen ambiente que existe. Sólo por eso ya mereció la pena. Aunque entonces era un hobby, con la bici de mi hermano, igual que la ropa. Todo lo heredaba de él.

- ¿Qué te dice él ahora?

- Jaime está muy orgulloso de todo lo que estoy consiguiendo. Y valora mucho que siga siendo el mismo, que continúe trabajando a pesar de todo lo que está pasando, motivado y disfrutando. Me trasmite una gran tranquilidad. Él es de los que más me ayuda a mantener los pies en la tierra. Es muy importante en mi vida.

- Pronuncia un sueño, tienes un cheque en blanco.

- Aunque tan a largo plazo no pienso, lograr una victoria de etapa en las tres grandes.

 

CON EL TOUR EN EL PUNTO DE MIRA

De INEOS a Movistar: cronología de un cambio

A estas alturas, Pablo Castrillo no oculta lo vivido alrededor de su fichaje por Movistar, en lo que fue un cambio de rumbo radical en su destino. Cuando parecía que su salto al World Tour sería de la mano del INEOS, "con las dos victorias de etapa en La Vuelta explotó todo". Se sincera y cuenta que "ya venían tiempo intentando ficharme. Al final tanto Telefónica como Eusebio -Unzué- especialmente hicieron una apuesta muy grande por mí. Desde mayo estaba hablando con INEOS y poco a poco se iba haciendo realidad, pero La Vuelta lo cambió todo. Aún no había firmado, aunque tampoco esperaba todo lo que me pasó y las ofertas entonces cambiaron".

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Al terminar la Vuelta a España, rememora el jacetano, "Eusebio vino a verme. Me habló del proyecto que tenían y de la ilusión por ficharme. Me dijo que estaría muy bien aquí. Yo me lo estaba pensando y en parte me convenció tanta motivación y confianza como me demostraba. Valoro y agradezco de veras esta oportunidad porque tengo muchas ganas de mejorar con ellos". En su calendario se dibuja un programa de carreras de lo más suculento. "Después de debutar en la Volta a la Comunitat Valenciana haré UAE Tour, París-Niza, GP Miguel Indurain, Itzulia, Tour de Romandía y Vuelta a Suiza". Hasta ahí. "De momento", subraya él, pues el Tour de Francia, aunque no seguro, es una verdadera posibilidad. "¡Ojalá! Son palabras mayores".

 

UN CICLISTA QUE SE CRECE CON LA PRESIÓN

"Intento ser cada día mejor"

Ya lo avisó Juanjo Oroz, su director hasta ahora en Kern Pharma: "Pablo es un chico que cuando vienen los más grandes a las carreras, se motiva y se crece". Poco tardó en demostrarlo. Fue en febrero de 2024 durante O Gran Camiño, cuando le disputó a Jonas Vingegaard -en la imagen inferior- la tercera etapa. "Ese día iba muy bien y cogí la fuga. Tuve la tranquilidad de esperar mi momento para atacar. Me dio pena no lograr seguirle bajando, pero fue lo máximo que pude hacer. Cuando vi que venía me dio respeto, miedo nunca -asegura-. Soy de ponerme mucha presión y eso me hace progresar. Intento ser cada día mejor y aspirar a cosas mayores. Me tomo como un reto si coincido con los grandes. Aguantarles ya es una victoria para mí. Vingegaard me dijo después en el podio que tenía miedo porque como me veía grande, pensaba que esprintaba mucho. Y le respondí que no, que más que tú no creo", se ríe.

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La temporada de su salto al World Tour con Movistar Team está a punto de empezar y ya es consciente del peso que tiene vestir el maillot que le cubre las espaldas, "por toda la historia del equipo y porque mi hermano también lo llevó; eso me hace mucha ilusión. Era un paso que quería dar. De Lizarte a Kern Pharma ha sido un proceso en el que he mejorado como ciclista y como persona. Ahora tengo ganas de aceptar este reto". A su lado contará con Alexis Gandía, que será su entrenador y con el que ha sintonizado a la perfección. "Tenemos muy buena comunicación. Me va señalando tanto los errores como las cosas buenas que hago y eso me permite disfrutar más de los entrenamientos, explicándome el objetivo de cada uno. Eso me mantiene muy motivado", afirma. La buena sintonía se extiende a los que serán sus líderes, en especial con Enric Mas. "En el Mundial compartimos habitación y muy bien. Transmite mucha tranquilidad y experiencia, al igual que Nairo Quintana, y eso es de agradecer".