Dicen que son despreocupados, infantiles, irrespetuosos; que carecen de valores, que no se esfuerzan, que dilapidarán lo construido por quienes les precedieron. Dicen, en definitiva, lo que todas las generaciones han dicho sobre sus sucesores, viendo tambalearse el ‘statu quo’ y temiendo que todo se irá al carajo cuando ellos tomen el mando. Sin embargo, rara vez en la historia ha sido verdad; en esta ocasión, seguramente tampoco lo sea.
Los Z ya están dejando de ser adolescentes para convertirse en adultos. Han crecido entre pantallas, con intereses y relaciones mediados por algoritmos, pero eso no resta un ápice de humanidad a sus emociones y ambiciones. Reclaman su sitio en una sociedad en la que tienen prisa por adaptar a su medida. El ciclismo no es una excepción, dominado como está por corredores nacidos del 98 en adelante (Pogacar, Evenepoel, Pidcock) que han alterado la forma de competir y las reglas no escritas. Nuestro protagonista forma parte de esa ola de ‘ziclistas’ de raza Z: versátiles, para rendir en todos los terrenos y valientes, para ser protagonistas allá donde desean sin dejarse achantar por las dudas ni los rivales.

‘CENTRAJE CENTRAL’
Nil Gimeno (2004, Valladolid) llegó al ciclismo gracias a un amigo de la infancia. “Ahora mismo vivo en Simancas, pero durante 10 años estaba en Aldeamayor y allí me pasaba las tardes montando en bici con mi mejor amigo de entonces. Cuando me mudé, perdimos el contacto”. Aquel amigo se llamaba Iván Barba, y apareció en su pantalla hace cinco años. “Él había seguido compitiendo y vi que estaba en un equipo. Yo, la verdad, no sabía ni que existían los equipos ciclistas; cuando no estás metido en el mundillo, no te sale nada de ciclismo en el móvil”. Aquel equipo se llamaba Previley-Coforma y acogió el debut de Nil como ciclista siendo juvenil de primer año. Entrenando conoció a Dani Cavia, hoy profesional con Burgos Burpellet BH, y a los hermanos Romeo: Iván, campeón nacional y estrella en ciernes de Movistar Team, y Sergio, del Equipo Finisher. Estos últimos le pusieron en la órbita del MMR Academy, conjunto juvenil dirigido por Benjamín Noval al cual se incorporó en 2022.
“Encajó desde el minuto uno -recuerda el ex profesional asturiano- porque tenía una actitud muy buena como compañero y como ciclista. Venía muy verde, pero con muchas ganas de aprender. Se prestaba a todo... y también cometía grandísimos errores, porque le faltaba conciencia táctica y encima se despistaba en carrera”. Nil recuerda aquella época con cariño: “No tenía ni idea de bici, y Benja, que es un jefe, me tuvo que hacer algún centraje central”. ¿Qué? “Ya sabes: echarme la bronca por alguna cagada. Sus charlas me vinieron muy bien para espabilar”. Noval se deshace en elogios respecto a su antiguo pupilo. “Le veo muy buen corredor. Es trabajador, sacrificado y cumplidor. No va a durar mucho tiempo en el Kern Pharma...”.

GENES DE ARTISTA Y GANADOR
Un año en el vivero de Gomur y otro en el Equipo Finisher, filial del conjunto farmacéutico gestionado por Juanjo Oroz en el cual hizo la pasada campaña (2025) sus primeros pinitos como profesional. “Tiene mucha ilusión y muy poco miedo -le describe el técnico navarro-. La temporada 2025 ha sido para conocer la categoría y conocerse a sí mismo. Ha demostrado más intención que saber hacer a la hora de ayudar al equipo, lo cual es muy positivo porque le queda mucho por aprender. Tiene nivel y ha dado pinceladas todos los días porque se ha atrevido a trabajar, a tirar del pelotón e incluso a disputar alguna carrera como ocurrió en Langkawi”.
En la última etapa de la ronda malaya, prueba de categoría ProSeries que cada día es más competida por ser un granero de puntos para los conjuntos europeos, se metió en una escapada de calidad de la cual fue el último superviviente. Sólo a dos kilómetros del final le atraparon el neozelandés Aaron Gate y el letón Aivaras Mikutis, que le privaron de la victoria. “Hoy por hoy, es un ciclista muy oportuno e ideal para poner a su equipo en ventaja -asevera Oroz-. Más que por olfato, porque dispone de piernas para estar ahí en los momentos duros. No obstante, tiene gen ganador y es un ciclista con personalidad que, sin ser soberbio en absoluto, cree mucho en sí mismo”. Un deportista con un alma de artista heredada de sus padres, ambos violinistas profesionales; una persona abierta y alegre; un ciclista agresivo y capaz de rendir en todos los terrenos. “En su mente, todas las posibilidades están abiertas. No tiene complejos y no da nada por sentado. El ciclismo va en esa dirección, y él la encarna”.
Una de dos

El mundo de Nil
* Háblanos de tu canal de YouTube. Sergio Romeo y yo teníamos canales separados y, a mediados de 2024, decidimos crear uno conjunto que se llama Cycling Community. Tenemos un amigo que nos edita los vídeos y otros colegas que nos ayudan con las portadas, los reels... Lo llevamos bien organizado y solemos hacer contenidos tipo blog, contando nuestro día a día, aunque también ha caído alguna entrevista modo podcast.
* Si no hubieras sido ciclista, ¿a qué te habrías dedicado? Algo relacionado con el deporte, seguro. Estudio un Grado Superior de Dietética con el objetivo de aplicarlo en deportes de resistencia.
* Defínete como persona en únicamente tres palabras. Despistado, fiel a mi círculo y... feliz.
* ¿Y como ciclista? No tengo muy claro todavía cuál es mi perfil. No me encuentro ningún punto débil en términos de datos. Creo que he llegado a profesionales por destacar en las subidas, si bien también cuento con una buena punta de velocidad.
* ¿Cuál fue tu primera bicicleta de competición? Una Vitus del 79, heredada de mi abuelo. Cuando comencé a entrenar, mi padre vio que las bicis eran muy caras y me dijo que empezara con esa. Fue al verano siguiente que me compró una más moderna.
* ¿Quién era tu ídolo de pequeño? Leo Messi, porque estaba todo el día viendo fútbol y soy del Barça, y Alberto Contador, porque de pequeño siempre veía el Tour y La Vuelta con mi abuelo.

* ¿Con quién sueles entrenar? En Valladolid tenemos muy buena grupeta. Que compitamos estamos los hermanos Romeo, Dani Cavia y yo; pero también nos juntamos con el amateur Arturo Barros, el expro Vicente Hernáiz... Una cuadrilla de gran nivel que me ha ayudado muchísimo a crecer como ciclista.
* ¿Qué carrera sueñas con ganar? Una etapa en el Tour de Francia.
* ¿Sigues el ciclismo cuando no estás compitiendo? Desde hace un par de años me he obligado a hacerlo. No solía mirar carreras, pero desde que vi realista llegar a profesionales decidí acostumbrarme porque me ayuda a mejorar tácticamente. Además, cada carrera es un mundo y siguiéndolas por la tele aprendes cómo son los recorridos, cómo se corren...
* ¿Qué otros deportes practicas? De pequeño probé todos los que había en Valladolid. Un día los conté y fueron doce; el último, waterpolo. Ahora mismo la bici no me deja tiempo para mucho; sólo salgo a correr a pie de vez en cuando.
* ¿Alguna manía incurable? Que las manetas estén siempre alineadas; si no, me da 'toc'.




