Tadej Pogacar protagonizó una de las grandes hazañas del mundo del deporte en 2020, una actuación que le llevó a convertirse, con solo 21 años, en el ganador más joven del Tour de Francia en 116 años. Un triunfo que fraguó en una contrarreloj espectacular en La Planche des Belles Files el penúltimo día de carrera.
Este triunfo le ha llevado a estar nominado a los prestigiosos Premios Laureus -considerados los Oscars del deporte- en la categoría de deportista revelación, una nominación que el esloveno considera “algo indescriptible. Me siento realmente honrado”, dice. Pogacar luchará por este galardón con el jugador del Barcelona Ansu Fati, el piloto de motos Joan Mir, la tenista polaca Iga Swiatek, el tenista austriaco Dominic Thiem, y el jugador de fútbol americano Patrick Mahomes.
Fabian Cancellara, miembro de la Academia Laureus y leyenda del ciclismo, comentó sobre Pogacar: "En el deporte solo hay unos pocos momentos que todo el mundo recuerda durante años. Este fue uno de ellos. Tadej iba tan retrasado que parecía imposible que pudiera ganar. Lo hizo gracias a su fortaleza mental que le permitió seguir adelante y no rendirse".

En una entrevista exclusiva con la Fundación Laureus, Tadej Pogacar recuerda lo que sintió aquel día en que remontó 57” a su compatriota Primoz Roglic [le aventajó en 1´56"], algo que no parecía posible, para enfundarse el maillot amarillo de la carrera más prestigiosa del mundo. “Fue realmente increíble. Nunca olvidaré nada de ese día. Desde el principio hasta el final me sentí súper bien. Estaba en el mejor estado de forma de mi vida, así que estaba muy feliz sobre la bici e iba rápido. Me sentía bien, pero nunca pensé en el maillot amarillo; sólo esperaba hacerlo lo mejor posible y tal vez ganar la etapa. Pero al final fue suficiente para el amarillo, así que fue algo inesperado para todos. Hasta que Primoz no cruzó la meta no supe que iba a ganar el Tour”.
Pogacar reconoce que su recuerdo más emotivo llegó en la etapa final de París: "Fue algo que no puedo describir. Incluso sin los aficionados, fue increíble correr allí con el maillot amarillo. Un recuerdo que nunca olvidaré es cómo mis compañeros de equipo se alegraron de que ganara la contrarreloj al final. Fue muy bonito verlos a todos superorgullosos y felices".
Con su triunfo Pogacar se convertía en el ganador más joven en los últimos 116 años. “Poco a poco voy comprendiendo que he ganado la mayor carrera del mundo”, dice. Un éxito que a partir de entonces le ha generado mayor presión: “Sí, seguro, la gente esperará que gane todas las carreras que empiece, pero sé que eso no es posible. Y si fallo, intentaré levantarme, así que siempre intentaré hacerlo lo mejor posible y buscar más victorias. Pero no puedo ganar todas las carreras porque hay mucha competencia. Ahora sólo disfruto del momento y trato de dar lo mejor de mí en cada carrera”.
Tour, JJOO y Mundial, grandes objetivos en 2021
En esta entrevista con la Fundación Laureus le preguntan por sus grandes objetivos para 2021: “El primer objetivo ya lo he conseguido en el UAE Tour. El Tour de Francia será otro, porque tendré sobre mi espalda el número 1 y trataré de defenderlo. Después, ir a los Juegos Olímpicos y a los Campeonatos del Mundo y hacerlo lo mejor posible”, explica el esloveno quien recalca la importancia de haber ganado el UAE Tour, "una carrera realmente importante para nuestro equipo [UAE Team Emirates] porque todos los patrocinadores estaban allí. Así que fue el primer gran objetivo del año y ahora la presión ha desaparecido para las próximas carreras. Hemos hecho un buen trabajo, así que estamos todos muy contentos. Espero que podamos seguir así en las próximas".
Pogacar revela asímismo que tiene un proyecto más allá del ciclismo, ayudando a los menos afortunados. Ha donado algunos de sus maillots amarillos para causas benéficas. Uno de ellos, subastado tras el Tour de Francia, consiguió 47.000 euros para ayudar a los jóvenes a practicar deporte en Eslovenia. “El ciclismo es a lo que me dedico durante la última década y sí, hacer algo más para ayudar a los demás me alegra mucho. Este año empezamos un proyecto con mi anterior equipo. Lo hemos rebautizado como Pogateam, que es mi apodo, así que les ayudo. Les conseguimos bicicletas nuevas, ropa nueva, todo lo que necesitaban para practicar ciclismo, porque ahora este deporte se está volviendo bastante caro y no todos pueden permitírselo”, explica.
El esloveno recuerda como fueron sus inicios en este deporte: “Empecé en 2008 por mi hermano. Es dos años mayor que yo, así que copiaba todo lo que hacía. Así que empezamos y desde entonces fue el deporte de mi vida. Después de juveniles pasé a sub-23 y ahí me di cuenta de que podía ser profesional, pero nunca esperé estar a este nivel”. Además, Pogacar destaca la ayuda que siempre ha tenido de su familia: “Recibí mucho apoyo de ellos; me llevaban a las carreras, me ayudaban con mis problemas mecánicos en la bicicleta...Todo lo que necesité, me apoyaron mucho”.




