Van der Poel, intratable en Lachen; Küng mantiene el liderato de la Vuelta a Suiza

En una jornada marcada por la lluvia los favoritos se dejan ver en la subida a Litschstrasse, en la que Alaphilippe seleccionó el grupo principal antes de que el neerlandés impusiera su habitual potencia en su regreso a las carreras en ruta. Gran Iván García Cortina, 4º.

Van der Poel, intratable en el final en Lachen.Foto: Heinz Zwicky / Bettini Photo
Van der Poel, intratable en el final en Lachen.Foto: Heinz Zwicky / Bettini Photo

Dos meses después de ser segundo en el Tour de Flandes, y tras competir en varias pruebas de BTT, Mathieu Van der Poel regresaba a las competiciones en carretera en esta Vuelta a Suiza. Y lo ha hecho a lo grande, imponiéndose en la 2ª etapa tras rematar como lo hace en muchas de las clásicas que conquista. A la ofensiva y por aplastamiento. 

Con el grupo principal reducido a nueve corredores -tras los ataques de Julian Alaphilippe en la subida previa a Litschstrasse- el neerlandés se marchó con un fuerte cambio de ritmo a falta de 3 km que solo pudo seguir Maximilian Schachmann. Con Wout Poels echándose encima de ellos, Van der Poel arrancó a 250 metros con su descomunal potencia para vencer sin oposición en Lachen y lograr su quinto triunfo de la temporada. 

 

El alemán del BORA sería segundo, Poels tercero, y a su rueda entró un gran Iván García Cortina, quien aguantó las arrancadas de calidad que se produjeron  en Litschstrasse para fimar un cuarto lugar de enorme mérito. Con el mismo tiempo que el asturiano llegaron Marc Hirschi, Richard Carapaz, Michael Woods, Alaphilippe y Jakob Fuglsang, integrantes del selecto grupo que se formó tras esa subida de 2,4 km al 8,3% que se coronaba a 7 del final. 

El líder Stefan Küng entraba a 22", formando parte de un tercer grupo de 15 unidades, y aguanta el maillot amarillo por tan solo 1" respecto a Alaphilippe. Schachmann queda tercero de la general, a 2", Van der Poel cuarto a 6" y García Cortina 5º a 12". Richard Carapaz, el favorito número 1, es 7º a 13". Aunque las diferencias no han sido grandes, la etapa de hoy -endurecida por una lluvia que no ha dejado de caer en la parte final- ha sido reveladora de quienes apuntan a ser los más fuertes de la carrera helvética. 

 

Alaphilippe selecciona el grupo

La 2ª etapa (Neuhausen am Rheinfall - Lachen, de 178 km) presentaba un recorrido quebrado con tres puertos de 2ª categoría, el último de ellos Litschstrasse (2,4 km al 8,3%) muy cerca de meta. Dos canadienses  y dos suizos conformaron la escapada: Matteo Dal-Cin y Nickolas Zukowsky, del Rally Cycling,  y los locales Tom Bohli (Cofidis) y Claudio Imhof, del combinado suizo. Un cuarteto que abriría un importante hueco, de más de seis minutos, respecto a un pelotón que se lo tomaba con calma.

 

Con la lluvia cayendo de manera incesante el pelotón ponía ritmo de caza mientras en la fuga Tom Bohli se destacaba en los metros finales de la ascensión a Oberricken, un 2ª que se coronaba a falta de 40 km. Poco después se le uniría de nuevo su compatriota Imhof. En ese mismo descenso de Oberricken el pelotón se fraccionaba tras una aceleración de Mathieu Van der Poel. Casi todos los favoritos iban en el primer grupo, aunque quedaron rezagados Tom Dumoulin, Pozzovivo o Rohan Dennis, que ya no entrarían.

El grupo principal volaba, tirado por los Team Bike Exchange, y se echaban encima del dúo cabecero, en el que Imhof soltaba a Bohli en el repecho no puntuable de Tuggen. Pero sus opciones eran mínimas, con el pelotón de favoritos lanzado y rodando a apenas 30”. Le alcanzarían en las primeras rampas de Litschstrasse, en las que Dries Devenyns (Deceuninck) y Eddie Dunbar (INEOS) pondrían un fuerte ritmo previo a los ataques cantados de Julian Alaphilippe.

 

El campeón del Mundo no conseguiría marcharse pero sí seleccionar el grupo, que quedó con nueve ciclistas en cabeza, con muchos de los favoritos al triunfo final: Alaphilippe, Carapaz, Van der Poel, Fuglsang, Schachmann, Woods, Hirschi, Mäder y García Cortina. El francés daba continuidad a su ofensiva en el descenso, buscando el maillot amarillo.

Ya en terreno llano, a 3 km de la meta en Lachen, Van der Poel jugó sus cartas como suele hacerlo en las clásicas, poniendo un riitmo demoledor con el que abría un hueco que solo Schachmann pudo cerrar. Después, remató su nueva obra maestra con un poderosísimo sprint marca de la casa.

 

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