Test Moots Routt RSL: prestaciones y elegancia unidas por el titanio

Dentro de los múltiples enfoques con que cuenta la disciplina del gravel se encuentra la de aquellos que hacen suyo el lema de “pedalea con estilo”. Moots recoge el guante con una bici que es mucho más que apariencia.

Sergio Palomar. Foto: Álvaro Palomar

moots routt rsl
moots routt rsl

Quizás a la mayoría Moots no os sonará demasiado. No es de extrañar en un mundo donde las marcas generalistas copan prácticamente la totalidad del mercado. Estamos ante una de esas firmas que aún hoy en día mantienen una producción artesanal como llevan haciendo desde hace casi 40 años. La única forma de sobrevivir en este mercado globalizado es diferenciarse, algo que han logrado convirtiéndose en maestros a la hora de trabajar ese metal eterno que nunca pasa de moda.

 

Titanio de lujo

Para elaborar esta Routt RSL la firma norteamericana no se limita a elegir un titanio cualquiera. Los tubos de aleación 3/2.5 -valores que indican el porcentaje de aluminio y vanadio respectivamente que contiene- que emplean en Moots cuentan con la certificación CWSR -Cold Worked, Stress Relieved-, el mismo nivel de calidad que se emplea en aviación. Tubos que cuentan con un elaborado conificado interno para reducir al máximo la cifra que marca la báscula sin que se vean afectadas la resistencia ni la rigidez. Además, el cuadro cuenta con otras peculiaridades como la curiosa elaboración de sus punteras, de una sola pieza fabricadas mediante impresión 3D de titanio.

Tras pasar por las manos del soldador el resultado es el precioso bastidor de este modelo gravel, que por geometría y comportamiento claramente
se decanta por la vertiente más deportiva de esta modalidad. El conjunto se completa con una horquilla full carbon y una potencia y tija para las que el titanio vuelve a ser protagonista.

Moots Routt RSL

 

Bien calzada

Una bici de esta clase no puede vestir de cualquier manera. Es por ello que las ruedas elegidas también son otra exquisitez. Unas Tune Schwarzbrenner,  que sin estar pensadas para uso gravel y a pesar de su ligero peso, han cumplido con nota durante la prueba haciéndonos disfrutar con plena confianza en las zonas reviradas de sendero y eso que las cubiertas elegidas, unas Schwalbe G-One, si bien son unas de nuestras gomas favoritas cuando el terreno está seco y compacto, no cuentan con las mismas prestaciones tras las interminables semanas de lluvia de este otoño.

También nos hubiera gustado contar con más balón que sus 35 mm, aunque sólo fuera para ir más despreocupados. En cualquier caso, el máximo que podemos montar es 40 mm, cifra muy ajustada ya que con estas Schwalbe tampoco es excesivo el hueco libre.

Moots Routt RSL
Aunque no sean específicas para gravel, las ligeras Tune Schwarzbrenner han cumplido con creces.


Puro nervio

A pesar de que el gravel se suele considerar como una disciplina más aventurera y el grueso de las bicis tienden a primar la estabilidad, comienza a ser habitual encontrarse con bicis que apuestan por la vertiente más deportiva de la especialidad. En esta Routt RSL la única concesión a algo que no sea ir deprisa son las roscas para guardabarros en la horquilla y el cuadro, además del anclaje para un tercer portabidón en la parte delantera del tubo diagonal junto al pedalier. Nada más iniciar la marcha nos damos cuenta de que es una bici que pide guerra.

Moots Routt RSL
Su elaboración artesanal queda patente en las perfectas soldaduras de cada unión.

Pese a la idea preconcebida que podemos tener de que las bicis de titanio son más flexibles, estas Routt nos sacan rápido de nuestro error. Los generosos diámetros de tubo hacen que la bici se perciba sólida a nivel de pedalier. En consecuencia, también su tacto a la hora de recibir los baches es bastante seco, aunque sin convertirla en un potro descontrolado cuando nos lanzamos por bajadas con el terreno rizado.

Moots Routt RSL
Pese a que se utilice un clásico pedalier BSA, nos ha sorprendido el gran nivel de rigidez que presenta esta Routt RSL.

A nivel de dirección el comportamiento se aproxima al de una bici de ciclocross y sólo sus largas vainas y, en consecuencia, la amplia longitud entre ejes, apaciguan su comportamiento para no salirse del concepto gravel. Para equipar su transmisión, nuestra unidad de prueba empleaba el grupo Ultegra Di2 con el cambio trasero RX que incluye el sistema de retención heredado de los cambios de BTT que minimiza el movimiento de la pata con los baches. Un cambio que ha sido el predecesor del recién lanzado grupo específico de gravel Shimano GRX. Hubiéramos preferido, por sencillez, una opción monoplato, aunque las bielas con platos 50/34 en combinación con el 11-33 de su casete aumentan la polivalencia de la bici. Incluso en carretera se muestra una bicicleta muy solvente.

Moots Routt RSL
Moot nos permite personalizar la geometría de la bici y elegir cableado interno, externo o para grupo inalámbrico.

Es realmente agradable probar bicis tan diferentes a las habituales como esta Moots de titanio. Sobre todo si, como es el caso, no son sólo un ejercicio de apariencia sino que aportan un comportamiento tan divertido y efectivo como el de esta Routt RSL.

 

Ficha técnica Moots Routt RSL

ficha tecnica moots routt rsl

 

Geometría (mm) Talla 54

geometria moots routt rsl