Prueba: SRAM Force 1

SRAM se adelanta a sus rivales para posicionarse de nuevo como uno de los fabricantes de referencia con el lanzamiento para carretera de su desarrollo pionero de los grupos monoplato con los que promete simplicidad, durabilidad y eficiencia. Exprimimos a fondo un Force 1 para descubrir sus virtudes y defectos.
Joaquín Calderon -
Prueba: SRAM Force 1
Pruebas de material

Desde que lo pudimos probar en las presentaciones mundiales en San Luis Obispo (Estados Unidos) y Wallgau (Alemania) en primavera de 2015, estábamos deseando tener una unidad del Force 1 para testarlo durante varios meses y en diferentes condiciones. Lo probamos en dos marchas cicloturistas, la Pedro Delgado y la Larra-Larrau, aunque en esta nos quedamos con ganas de más por la intensa lluvia; un par de carreras máster en circuito; y un buen número de salidas en las que lo hemos exprimido a fondo y buscado sus puntos débiles en los dos extremos: rodajes con medias de velocidad cercanas a 35 km/h y en salidas con varios puertos.

Para montarlo elegimos una Cannondale Synapse, una bicicleta ideal para marchas gran fondo con una calidad más que contrastada y con la que además pudimos montar neumáticos de 30 mm para aventurarnos más allá de las carreteras y aprovechar las nuevas Zipp Course 30, que nacen con orientación gravel. Manillar Zipp Service Course SL70 Ergo; potencia Service Course SL; tija de carbono Cannondale; sillín Fabric Scoop, que nos ha sorprendido por su comodidad; y las cubiertas Zipp Tangente de 25 mm, con un rendimiento excelente pero que ya hay que cambiar en la rueda trasera después de casi 2.500 km, han completado un conjunto que no ha pasado desapercibido allí por donde ha rodado.

Platos SRAM Force 1 X-SYNC

Los dientes de los platos tienen un diseño especial para evitar que la cadena se salga cuando se utilizan los extremos del casete. La sucesión de un diente ensanchado en su base con uno convencional marca la colocación de la cadena.

Bielas SRAM Force 1

Las bielas están disponibles en BCD -el diámetro de la circunferencia que forman sus cinco tornillos- de 110 y 130 mm. En el primer caso pueden utilizarse platos de 38 a 50 dientes, mientras que el segundo será la elección de los más fuertes para platos de 52 o 54.

Casete PG-1170

Además de los casetes convencionales de los grupos de doble plato, el nuevo Force 1 estrena opciones de 11x32 y 11x36. Incluso se pueden utilizar los casetes de montaña de 10x42, aunque para ello es necesario disponer de una rueda compatible con el núcleo XD.

Discos Centerline

Disponibles desde 140 a 200 mm, SRAM recomienda utilizar en carretera discos de 160 mm en los dos ejes para evitar calentamiento y asegurar una frenada óptima incluso en los descensos más largos.

Cambio SRAM FORCE 1

El desviador trasero del nuevo Force 1 es sensiblemente más grande que el Force tradicional y el diseño de su paralelogramo imita a los cambios de montaña para adaptarse al tamaño de las coronas superiores.

Pesos

- Bielas BB30 (172,5 mm): 507 gramos

- Cazoletas PF30: 80 gramos

- Plato 48T: 136 gramos

- Plato 50T: 153 gramos

- Casete 11-32: 303 gramos

- Casete 11-36: 351 gramos

- Cambio: 262 gramos

- Manetas + pinzas + latiguillos: 754 gramos

- Cadena (sin cortar): 508 gramos

- Discos 160 mm + tornillos (cada uno): 124 gramos

LA OPINIÓN DE NUESTROS PROBADORES

Joaquín Calderon: La apuesta de SRAM por la simplicidad y la ligereza, ya aplicada a sus nuevos grupos con sólo un plato en mountain bike y ciclocross, es bienvenida también en carretera, pero no acabo de acostumbrarme a tanta diferencia de dentado entre corona y corona. Llega un punto en el que para mantener la cadencia adecuada debemos reducir o aumentar la velocidad en vez de subir o bajar una corona, dando la impresión de que no eres tú el que lleva la bicicleta, sino que es ella la que decide a qué velocidad debes ir. Si rodamos solos no hay problema, pero en grupo no habrá más remedio que ir un poco atrancados o revolucionados para seguir el ritmo. Con un casete de, por ejemplo, 15 coronas se eliminaría el salto entre cada combinación, pero no creo que sea necesario complicarse de esta manera cuando puede resolverse usando dos platos. “La solución a un problema nunca debe crear otro problema”. Si las carreteras por las que solemos pedalear no incluyen desniveles medios o altos, utilizando un casete 11-28 y un único plato de 50 dientes sería suficiente, pero no para subir puertos. En cuanto al funcionamiento, nada que objetar: preciso, de tacto contundente -como es norma en los grupos de la marca norteamericana- y con una frenada sobresaliente gracias los discos hidráulicos. ¿El futuro es monoplato? Sí, pero todavía no.

José Vicente Gisbert: Además de lo evidente, que prescindimos de desviador y maneta izquierda -sin olvidar cable y funda-, con el consiguiente ahorro de peso y simplicidad mecánica, un punto determinante para algunos es la mejora estética que logramos al quitar piezas cercanas al eje de pedalier. Me parece válido para un amplio rango de usuarios, sobre todo para los que en sus rutas habituales no incluyan puertos con rampas superiores al 8%. La ausencia de las coronas de 14 y 16 dientes en el casete con corona de 36 es incómoda en llano, pero se puede solucionar con un casete 11x28, que con un plato de 48 nos ofrece un desarrollo casi idéntico al 39x23 que hasta hace no mucho era una combinación frecuente. Es ideal, porque hay menos elementos susceptibles de fallar y expuestos a la suciedad o a golpes, para las nuevas gravel. También para cronos y carreras de circuito en las que predomine el terreno llano, situaciones en las que se podría emplear un casete con la corona más grande de 25, como demuestra que Specialized haya apostado por un Rival 1 en su nueva Allez Sprint. Sin embargo, no es recomendable para los amantes de marchas con varios puertos ni para aquellos que en sus salidas utilizan desarrollos extremos: desde combinaciones con poco avance, con las que afrontar rampas exigentes, hasta coronas pequeñas para rodar rápido.

José Pastor: Entre las posibles cuestiones que se plantean, creo que la pregunta ¿para quién es recomendable este grupo? es la más complicada de desgranar. En mi opinión cualquier ciclista es público objetivo, pero destacaría dos grandes grupos. En primer lugar, aquellos que quieran instalar el grupo y olvidarse de la mecánica, sin sustituir ni el casete ni el plato para cambiar los desarrollos en función de la ruta a la que se vayan a enfrentar. En el lado contrario, aquellos que quieran disfrutar de un grupo exclusivo y que lo utilicen incluso para competir en critériums. Eso sí, seguramente adaptando el plato utilizado y el casete según el terreno al que se enfrenten. A priori, los saltos que existen entre coronas van a ser el mayor inconveniente que podemos encontrar. Una vez en marcha, sí es verdad que lo sufrimos, pero tras un periodo de adaptación creo que este aspecto pasa a un segundo plano. Este periodo será menor para aquellos que alternen la bicicleta de carretera con la de montaña, puesto que en esta ya hay unos saltos similares que ya tenemos asumidos. Evidentemente, existen y podemos pasar de ir un poco atrancados a ir demasiado ligeros, pero como digo no tardaremos en optar por la situación en la que nos sintamos más cómodos y, tras unas cuantas salidas, nos olvidaremos completamente de ello.

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