Los pedales automáticos fueron uno de los inventos que revolucionaron el ciclismo, sobre todo en cuanto a seguridad. La marca que los popularizó -no los inventaron- fue la francesa Look con la ayuda de Bernard Hinault, al llevar en el Tour de 1985 que ganó unos pedales sin rastrales ni correas, los PP65 de Look, basados en las fijaciones de los esquís que ellos mismos crearon en 1950.
Tras la reticencia del sector más conservador del ciclismo, finalmente se impusieron gracias a su indiscutible ventaja en caso de encontrarnos en una situación de peligro o sufrir una caída, ya que podemos liberar los pies en vez de quedarnos atados a la bicicleta. También se facilita y reduce el tiempo para anclarnos y liberarnos de los pedales, además de limitar las pérdidas de energía al pedalear.
Otras marcas, con mayor o menor fortuna, también lanzaron sus pedales automáticos inspirándose en el sistema de Look o tomando caminos alternativos. Más disciplinas, como el mountain bike, ciclocross, pista y recientemente el gravel, también se han beneficiado de un invento del que es difícil prescindir.

¿CÓMO SON?
Al igual que unos pedales convencionales, los automáticos están formados por un eje, rodamientos y cuerpo; además incluyen en la parte trasera la pieza que ancla la cala y sujeta con la tensión del resorte -un muelle de acero o una lámina de carbono-, que suele ser ajustable.
Las calas -unas piezas de plástico reforzado que encajan en los pedales- van atornilladas a la suela de las zapatillas utilizando el estándar original de las calas Look Delta de 3 puntos que forman un triángulo isósceles; otras marcas emplean uno diferente, como Wahoo/Speedplay, Ekoï o, la más reciente, SRM. Para fabricar el cuerpo de un pedal se utiliza carbono mezclado con un polímero termoplástico e inyectado en un molde; los más económicos -pero más resistentes y duraderos- son de aluminio. Los ejes emplean acero endurecido -habitualmente con cromoly- y los tope de gama, titanio -mucho más ligeros-.

También tienen su mantenimiento y sufren un desgaste. Los rodamientos, independientemente de si son de bolas -sellados o no-, agujas o casquillos de fricción, necesitan una revisión periódica para comprobar si tienen holgura o giran duros, que se soluciona con una limpieza, engrase y ajuste, o sustituyéndolo; aunque en algunos casos no es posible y debemos cambiar el pedal entero -o el cuerpo con el rodamiento-.
Las calas se desgastan con el uso y el contacto con el suelo cuando caminamos; no queda más remedio que cambiarlas por unas nuevas o corremos el riesgo de que -sin avisar- se suelten del pedal y suframos una caída. Con algunas marcas, como Time, es posible cambiar la plataforma de apoyo de la cala cuando se desgasta. Un punto a favor.
Look Kéo Blade
La firma francesa lanzó en 2004 los pedales Kéo, la renovación de su modelo Delta original. La versión Blade rebaja el peso sustituyendo los muelles del mecanismo de fijación por una lámina de carbono. El cuerpo es de carbono inyectado, el eje de acero cromoly y los rodamientos -de acero- son de bolas en el lado de las bielas y de agujas en el exterior.

El sistema de enganche y desenganche de la cala tiene un funcionamiento impecable; y los rodamientos giran con suavidad, aunque nuestra experiencia con ellos nos dice que su duración no es muy larga y acaban cogiendo bastante holgura. Esta no se puede regular, pero disponemos de un kit con el eje y el rodamiento de bolas -el de agujas no se puede cambiarque dejará el pedal listo para varios miles de kilómetros más. La dureza de serie -de 8 o 12 Nm- cubre un buen rango, pero si queremos cambiarla debemos sustituir la lámina. No es un proceso complicado, pero sí más lento -y caro- que el de sus rivales.

Uno de sus puntos fuertes es la alta disponibilidad de calas de recambio, incluso de marcas alternativas. Recientemente Look mejoró sus calas Kéo; ahora prescinden de la goma central -con forma de óvalo-, los apoyos -frontal y trasero- de goma son un poco más grandes y han cambiado su compuesto, y la zona de enganche trasera es de un material que reduce la fricción. Look asegura que su rediseño acaba con los típicos chirridos de las calas anteriores, mejoran la estabilidad al caminar y elevan su longevidad.
Como críticas... las calas son más pequeñas respecto a otras marcas, reduciendo la estabilidad al pedalear; y también nos hemos encontrado alguna unidad con los rodamientos bastante duros, aunque se fueron suavizando con el uso.

FICHA TÉCNICA
Precio: 145 €
Peso: 232 g (el par), 65 g (calas); total 297 g
Factor Q: 53 y 56 mm
Stack: 8,5 mm (pedal), 6,7 mm (cala); total 15,2 mm
Flotación de las calas: 0, 4,5 y 9º
Distribuidor: Comet, comet@comet.es
Web: www.lookcycle.com
Shimano Ultegra
Para acertar con su estándar SPD-SL para pedales de carretera -creado en 2002-, Shimano tuvo que pasar por otros tres sistemas: el que compartía con los Look Delta, modificando su SPD para mountain bike -con calas metálicas-, y la evolución SPD-R -con un nuevo estándar de dos tornillos-.

La principal diferencia respecto a Look -su competidor directo- se encuentra en la mayor anchura de la cala, que eleva la estabilidad y la superficie de contacto -aunque sobresale por un lateral de la suela-; y, sobre todo, el tipo de rodamientos. Utiliza dos de bolas sueltas -comparten una de las pistas- y son totalmente regulables, los únicos de la comparativa con esta característica. El cuerpo es de carbono inyectado y el eje de acero cromoly niquelado. Emplea muelles en el sistema de enganche, regulable en 21 posiciones -no se especifica la durezacon sólo una llave allen de 2,5 mm.
Su sistema de enganche y desenganche es muy eficaz y predecible, la referencia a seguir por otras marcas; y al igual que Look, dispone de una amplia distribución de calas de repuesto, pero por desgracia también hay muchas falsificaciones a la venta. El peso, respecto a sus competidores, es -por unos gramos- el más elevado, aunque se trata de la opción más asequible de los 4 modelos probados sin que afecte a su calidad, todo lo contrario.

Conservamos varias unidades de pedales Shimano SPD-SL con los rodamientos suaves y sin holgura, como el día que los estrenamos, sólo a cambio de revisarlos y ajustarlos periódicamente -es relativamente fácil con herramientas adecuadas-. Como puntos a mejorar; podrían ser más algo más ligeros, y las calas se desgastan bastante rápido en los dos apoyos de goma laterales de las calas -son muy pequeños-.

FICHA TÉCNICA
Precio: 139 €
Peso: 251 g (el par), 70 g (calas); total 321 g
Factor Q: 53 y 57 mm
Stack: 9,8 mm (pedal), 6 mm (cala); total 15,8 mm
Flotación de las calas: 0, 2 y 6º
Distribuidor: Shimano Iberia, info.iberia@shimano-eu.com
Web: bike.shimano.com
Time XPRO 10
SRAM no contaba con pedales automáticos en su extenso catálogo, motivo por el que decidió -en 2021- adquirir Time. La marca fundada en 1987 en Nevers (Francia) es una de las pioneras, junto a Look, en popularizar los pedales automáticos. El modelo XPRO original data de 2017, año en el que sustituyó a los XPresso.

Su cuerpo de carbono inyectado es estrecho y alargado; y cuenta con el mismo sistema de resorte que los Look Blade, pero en este caso sí es posible regular la dureza -en tres niveles-. También comparte con Look el tipo de rodamientos -de bolas y de agujas-. Tampoco se pueden ajustar, pero sí reemplazar el de bolas con un kit que incluye el eje -hueco de acero inoxidable-.
El sistema de fijación ICLIC está siempre en posición abierta -como el de los esquís-, esperando a que apoyemos la cala en el resorte que activa la pieza de anclaje. No hay ningún tipo de resistencia al fijarnos.

Las calas son bastante grandes, no tienen apoyos de goma -podemos resbalar al caminar- y están disponibles en dos versiones: fija -aunque tiene un poco de holgura- y con flotación lateral de 10º y 2,5 mm, que si las intercambiamos de un pie al otro obtenemos un factor Q mayor -exactamente 2,6 mm más-. Es fácil acostumbrarse al sistema de enganche, pero las calas con flotación pueden dar la sensación de tener demasiado movimiento lateral, aunque serán las elegidas por ciclistas que no encuentren la posición adecuada de las calas.
Una alternativa a Look y Shimano perfectamente válida, y aunque son los pedales más caros del test y los segundos más pesados -por escaso margen frente a los Shimano-, tienen un stack sólo mejorado por Ekoï y 6 opciones de factor Q a elegir -si incluimos el intercambio de calas-.

FICHA TÉCNICA
Precio: 165 €
Peso: 228 g (el par), 90 g (calas); total 318 g
Factor Q: 51, 53 y 57 mm
Stack: 9 mm (pedal), 5,7 mm (cala); total 14,7 mm
Flotación de las calas: 0º y 0 mm, 10º y 2,5 mm
Distribuidores: Comet, comet@comet.es; Team Bike, info@teambike.es
Web: www.sram.com
Ekoï PW8
Tras más de cuatro años de desarrollo y test, Ekoï -marca francesa especialista en equipaciones para ciclismo- finalmente puso a la venta sus revolucionarios pedales PW8. Lo primero que llama la atención es su tamaño, mucho más grande de lo habitual, y que las calas sean dos minúsculas piezas por pedal en vez de una mucho mayor. Estas quedan perfectamente integradas en la suela de las zapatillas para -en teoría- reducir el stack, que no toquen el suelo al caminar y mejorar la aerodinámica.

El conjunto pedal-calas es el más ligero, con diferencia, de este test, aunque Ekoï ha adelantado que una futura versión contará con ejes de titanio y cuerpo de carbono, en vez del acero cromoly y composite inyectado de los actuales.
Su Stack de 8 mm también es el más reducido, pero hay que añadir el grosor de la suela de las zapatillas donde apoya el pedal -el equivalente de la altura de la cala en otros sistemas-, que en el caso de las Ekoï PW C12 -uno de los tres modelos disponibles- es de 6,5 mm según nuestras mediciones, que coincide con la altura de las calas, sumando un total de 14,5 mm; la mejor cifra -muy cerca de la obtenida por Time- de todos los sistemas analizados.

Las calas son muy sencillas de ajustar y podemos cambiar el ángulo de flotación si les damos la vuelta; son fáciles de encajar y soltar de los pedales, pero no podemos regular la dureza. Nos llevamos una sorpresa aldesmontar el eje -sólo tuvimos que utilizar una llave allen de 2,5 mm- y descubrir que en lugar de rodamientos utiliza casquillos de fricción, mucho más ligeros y que ayudan a contener el precio, pero -a la larga- menos eficaces y duraderos. De momento, sólo Ekoï dispone de zapatillas compatibles con sus PW8.

FICHA TÉCNICA
Precio: 151,24 €
Peso: 215 g (el par), 16 g (calas); total 231 g
Factor Q: 53 mm
Stack: 8 mm (pedal), 6,5 mm (cala/zapatilla); total 14,5 mm
Flotación de las calas: 0 y 1,5º; 3 y 6º
Distribuidor: Ekoï, spain@ekoi.com
Web: www.ekoi.es
Más opciones
Además de las marcas probadas, también disponemos de otras alternativas. Speedplay -adquirida en 2019 por Wahoo Fitness- es una opción muy disruptiva por la forma circular de los pedales, sus dos caras de enganche -con una amplia superficie de contacto- y unas calas que incluyen los resortes de fijación. También destacan por un preciso ajuste de flotación de 0 a 15º y su larga lista de modelos, que incluye unos con diseño aerodinámico. Las calas tienen un anclaje a la suela con cuatro tornillos, pero podemos usar un adaptador al estándar de tres.
También con un anclaje a la zapatilla diferente -dos tornillos alineados longitudinalmente-, SRM, firma pionera en potenciómetros, junto a la marca de equipaciones y zapatillas Q36.5, han desarrollado un conjunto pedal-zapatilla que reduce el stack total a sólo 11,9 mm y con una elevada área de contacto. De momento, los pedales SRM X-Power Direct sólo son compatibles con las zapatillas tope de gama de Q36.5, las Unique Pro 4.0.
Como curiosidad, mencionar los Keywin. La marca neozelandesa fue una de las primeras -allá por 1983- en desarrollar pedales automáticos. Actualmente sigue fabricando artesanalmente modelos que se caracterizan por su ligereza, amplia superficie de contacto y una flotación que reside en el eje del pedal respecto al cuerpo, en lugar de en la cala, como en todos los pedales.
Muchas marcas disponen de pedales y calas compatibles con Look y Shimano, algunos con versiones que alojan un potenciómetro, como Magene, Favero o Garmin. Pero, inevitablemente, también proliferan los pedales -y calas- de ínfima calidad o falsificaciones de los originales; utilizarlos conlleva un peligro que debemos evitar a pesar de tener un precio tentador.
Medidas
Las dos dimensiones más importantes de unos pedales son el factor Q -no debemos confundirlo con el factor Q total de la bici- y el stack. La primera hace referencia a la anchura, y se mide desde el punto de unión pedal-biela, y el centro del apoyo de la cala en la plataforma. Suele tener unos 53 mm, aunque la mayoría de fabricantes ofrecen más medidas. Debemos elegir la más adecuada a nuestra fisionomía, y por lo general una anchura de caderas mayor necesita un Q factor también más amplio.

El stack -o altura- de un pedal es la distancia entre el centro del eje y el punto de apoyo de la cala. En este caso no hay dudas: cuánto más reducido sea el stack, mejor. Afecta a la estabilidad y la transferencia de potencia de nuestro pedaleo; hay que tenerlo en cuenta al cambiar de pedales, ya que quizá debamos subir o bajar el sillín. Y es importante incluir también -no se suele hacer- la altura de la cala y sumarla al stack del pedal. La media obtenida entre los 4 pedales de la comparativa fue de 15 mm -9 del pedal y 6 de la cala-. Para saber en qué posición de la cala está el centro del eje del pedal, y alinearlo con los metatarsos de nuestro pie, suele llevar una marca a ambos lados para facilitarnos la tarea.



