Luis León Sánchez: la batuta del Astana (1ª parte)

Profesional desde 2004 -debutó en el Liberty Seguros- el murciano se ha convertido en un imprescindible del ciclismo español. Aquí repasamos su prolífica trayectoria.

Rafa Simón.

Luis León Sánchez: La batuta del Astana (1ª parte)
Luis León Sánchez: La batuta del Astana (1ª parte)

A León no le gusta estar todo el día en casa, quiere salir a jugar fuera. Su papá no le deja. Le ha explicado que ahora no se puede. Pero, a cambio, él tampoco sale, así que puede verle andar en bicicleta todo el rato. De sus hermanas ya se encarga Laura, su mamá. León se llama así por su tío. No le ha conocido. Se fue muy pronto, por un accidente con la moto, pero su padre siempre le cuenta que, como regalo de despedida, dejó una familia muy unida. A su tío Pedro, que juega en Primera División, le regaló destreza para meter goles. Y a su papá, mucha fuerza extra para ganar carreras.

Luis León, desde su bicicleta, siempre le dedica una sonrisa a su hijo, que le mira ensimismado acompañado de un folio y pinturas. Sentado a su lado, ataviado con un casco del equipo que casi no le deja ver. Quizás herede de él la pasión por el ciclismo. Al fin y al cabo, él heredó también la de su padre.

Luis León Sánchez: La batuta del Astana (parte 1)

Luis León Sánchez, en el podio de la Vuelta a Murcia 2020 tras ganar la 2ª etapa. Foto: Photo Gomez Sport.

Juntos tomaron muchas decisiones, determinantes en su vida. La primera, en cadetes. “Hijo, se acabó la pista, hay que concentrarse en la carretera", le dijo. Por eso, decidieron rechazar la invitación de la Selección nacional para correr el Mundial de pista en EEUU. La decisión no fue bien recibida por la Federación, que le retiró la licencia como castigo. Tras conocer la noticia, Manolo Sainz, por aquel entonces Mánager de la ONCE, llamó a Luis León, que no podía creer que estuviera hablando con él. “Tu tranquilo, que eso lo soluciono yo", le dijo. Días después, el castigo le fue retirado. Pero Manolo hizo más. Durante su época de juvenil, le envió a casa material, para que creciera con mejores medios. Y, a los 18 años, lo subió a su equipo filial. Dos años después, en 2004, Luis León era ya profesional con el Liberty Seguros, continuación de la estructura de la ONCE.

Luis León Sánchez: La batuta del Astana (parte 1)

Con Manolo pudo disfrutar de competir junto a sus ídolos de la tele. Desayunar con Roberto Heras o los hermanos González de Galdeano. Y gestar amistad con tipos únicos como Alberto Contador, Isidro Nozal, Allan Davis o Ramírez Abeja. Con ellos disputó, en 2005, una prueba única: el Tour Down Under. Y con Alberto, que volvía a competir tras una grave enfermedad cerebral, se embarcó en una fuga victoriosa por las rampas de Willunga. A escasos metros de meta, sellaron un pacto rubricado en amistad: “Alberto, esta victoria es para ti, lo tengo claro, te lo mereces, tú y tu familia, por todo lo que has luchado", le dijo entre jadeos. Él se llevó la general. Y ambos, un futuro que auguraba muchas tardes de gloria.

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Una imagen muy recordada, la llegada a Wilunga Hill en el Tour Down Under 2005 junto a su compañero de equipo Alberto Contador. El pinteño ganaría la etapa -su primera victoria tras sufrir el ictus- y el murciano la general.

Tras la experiencia de Liberty, llegó el crecimiento con el Caisse d´Epargne de Eusebio Unzue. Para potenciar la lcuha contra el reloj, se forjó entre los rudos consejos de Jose Iván Gutiérrez. “Yo visualizo las cronos, pero tú haz lo que quieras", le decía con tibieza. Él, también las visualizaba. Y entrenaba duro. Todo era poco para conseguir batir a su gran rival, Jonathan Castroviejo. Pero consiguió el título nacional.

Con Caisse d´Epargne llegó el Tour. La primera victoria. La de 2008. Tan inesperada como emotiva. La gran dedicatoria a su hermano León. La segunda, el año siguiente, fue un bálsamo para su equipo que, sin Pereiro ni Valverde, ayudó a salvar un Tour en el que el equipo corría sin referencias.

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Luis León Sánchez, en el podio del Tour 2008 tras vencer en la 7ª etapa con final en Aurillac.

Pero, la mejor victoria de su carrera llegó en 2009. Luis León se sentía preparado para disputar una prueba larga y Paris-Niza era el objetivo soñado. Sin embargo, el destino se encaprichó en reservarle un enfrentamiento fratricida. Alberto Contador, que en ese momento corría en Astana, también quería ganar. Juntos, en la antepenúltima etapa, rodaban en busca de la victoria. Luis León, abrumado por la teórica superioridad del pinteño, pidió a su amigo poder ganar la etapa y acabar segundo en la general. Alberto, en cambio, no se lo concedió. Le dijo que hiciera su carrera, que él haría la suya.

Luis León Sánchez: La batuta del Astana (parte 1)

Luisle ganó a lo grande la 6ª etapa de la París-Niza 2009

Por eso, Luis León, que había inspeccionado el recorrido con sus compañeros, seleccionó un recodo para atacar. Alberto cedió. Kilómetros después, las referencias no podían ser mejores. Suya sería la etapa. Y también la general. El día siguiente, en la última etapa, durante la penúltima ascensión, Alberto se acercó a él. “Luisle, voy a atacar, que gane el mejor", le lanzó. De nuevo se temió lo peor, pero, con ayuda de sus compañeros y aliviado por intereses de otros equipos, conquistó las calles de Niza.

Luis León Sánchez: La batuta del Astana (parte 1)

Años después, en 2011, volvió a tomar una decisión con su padre. Una tan importante que marcaría su trayectoria. Había recibido la oferta de Rabobank. Por aquel entonces, uno de los mejores equipos del mundo. Hablaron Eusebio Unzue, Mánager del Caisse d´Epargne. “No podemos igualar esos números. Sólo puedo desearte lo mejor", le dijo. Luis León emprendió un camino incómodo. Recaló en una estructura donde apenas podía seguir las conversaciones en inglés. Y mucho menos cuando los holandeses hacían cuadrilla en su idioma. Pero, si aceptó el reto, fue porque a su lado iba a tener a alguien idolatrado por él: Óscar Freire. Y también gente como Carlos Barredo y Juanma Gárate.

Luis León Sánchez: La batuta del Astana (parte 1)

Luis León Sánchez defendió durante dos temporadas los colores del Rabobank.

Con el paso de los meses, su peso en el equipo obligó a darle la vuelta al hándicap lingüístico. Algunos de sus compañeros holandeses tuvieron que aprender a hablar español. A cambio, les regaló dos victorias de etapa en el Tour. La de 2011 fue reivindicativa, para justificar un año de cambios que no fue fácil. La de 2012, fue mental. Supo engañar la vigilia de Philippe Gilbert y a Peter Sagan, dos hombres cómodos en la mezcla de pulsaciones y sangre fría. Acostumbrados a batallar en mil y una estrategias. Además, la victoria vino tras pasar dos semanas a cola de pelotón, fruto de una fractura de escafoides que apenas le dejaba apoyar la mano en el manillar.

Todo parecía salir a pedir de boca. Fue entonces cuando el destino le obligó a cambiar su trayectoria por un sueño de papel. Traficó con sus emociones. Enjauló su categoría hasta hacerle recluir en la desesperación. Junto a su familia. Su vida, pasaría de luces de gloria a la tenue incertidumbre del trabajo de su abogado.

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2ª parte

Aquí puedes leer la 2ª parte de "Luis León Sánchez: la batuta del Astana"