Arturo Grávalos, un himno a la vida

Cuando los médicos accedieron a dejarle salir en bicicleta, aunque sólo fuera una hora y acompañado, volvió a sentirse vivo. El ciclista riojano del EOLO-Kometa -duro como una roca- mira el futuro con optimismo tras ser operado en noviembre de un tumor cerebral.

Arturo Grávalos en una imagen de la pasada temporada (Sprint Cycling Agency)
Arturo Grávalos en una imagen de la pasada temporada (Sprint Cycling Agency)

Todos tenemos una canción favorita. Queremos pensar que está escrita para nosotros. Brian Johnson, el vocalista de AC-DC, parece desgarrar su garganta describiéndole. Hard as a rock”, repite. Duro como una roca.

Él tan sólo la tararea mientras aporrea los pedales sobre su rodillo. Es un inicio que, junto a sus estudios de inglés e italiano, cada vez suena más rutinario. Un síntoma de felicidad, de desear vivir con todas sus fuerzas.

El verano pasado, tras disputar la Clásica de Getxo, empezó a sufrir episodios de dolor de cabeza repetidos con una intensidad fuera de lo normal, acompañados de un desagradable sabor a metal en su boca. Su equipo, el EOLO-Kometa y su familia fusionaron su preocupación. Buscaron un diagnóstico que resultó demoledor: tenía un tumor cerebral.

Arturo prefiere llamarlo cáncer. Ya se ha acostumbrado a pronunciarlo. A no vivir sin tenerlo presente. Cuando se lo dijeron, sintió como su banda, los AC-DC le tocaban “highway to hell”, la autopista hacia el infierno. Sintió tocarlo. Pero él deseaba salir. Vivir.

Arturo Gravalos
Foto: Sprint Cycling Agency.

Tras la operación, en los ratos de soledad del hospital, escribió su propia banda sonora. Acompasada en tres acordes. El primero le hizo recordar todo lo que le faltaba por hacer. Toda esa gente a la que aún no había dicho que les quería. A veces, la vida da muchas cosas por supuestas, pero puede cambiar en un instante. A los siete años perdió a su madre y, quizás, no había dicho a su padre todo lo que un progenitor necesita escuchar.

En aquella habitación de Hospital se sintió triste. No por sentir que se podía morir, sino porque amaba la vida, su segundo acorde vital. El tercero le aturdía: ¿Estás siendo la persona que quieres ser?

Él sí. Cuando los médicos accedieron a dejarle salir en bici, aunque sólo fuera una hora y acompañado, volvió a sentirse vivo. Llegó a casa como si hubiese corrido la etapa más dura del Tour de Francia. Pero se sentía con las fuerzas suficientes para salir a flote. Duro como una roca.

Los mánagers del EOLO-Kometa, Alberto Contador e Ivan Basso también pasaron por situaciones parecidas. El pinteño tuvo un ictus cerebral. El italiano un cáncer testicular. Por eso saben por lo que tuvo que pasar Arturo. Y ambos le dieron las pautas para sobrellevar el peso de la duda.

Imagen de la temporada 2020, con los colores del Kometa Xstra Cycling Team
Imagen de la temporada 2020, con los colores del Kometa Xstra Cycling Team. Foto: Fundación Contador.

Miraron de frente a un chico de 23 años que ya no vive asustado. Que empuja una sonrisa que contagia alegría. Que aún conserva un brillo en los ojos que invita a creer que lo conseguirá. Que todo quedará atrás. Que quizás pueda ser el mismo ciclista que, atufado, se emperró en acabar su primera carrera como profesional, la Strade Bianche, a pesar del gran nivel de participación en la prueba italiana.

Sin embargo, es realista. La vida le ha regalado un año entrecortado como ciclista profesional en un equipo de compañeros que le adoran, que le arropan. Quizás sea el único. Sabe que volver a ser ciclista profesional es complicado. O quizás no. La sesiones de radioterapia ya están superadas. Ya sólo queda salvar las de quimioterapia. Y seguir dando pequeños paseos en la carretera, acompañado por algún amigo de confianza. Algún privilegiado que tenga la suerte de impregnarse de su carácter. Arturo es optimista. Pero también un tipo duro. Como una roca.

 

Arturo Gravalos, entrevistado en el último programa de El Corte Bueno ok

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