David de la Fuente: rock añejo para el Louletano (1ª parte)

Desde 2003 rueda cada año como ciclista profesional. Desde entonces ha pasado por muchos días bonitos como los nervios del neoprofesional, la gloria de las Grandes Vueltas y sus victorias. Pero también por puntos malos como la angustia de verse sin equipo o incluso un proceso de bulimia severa.

David de la Fuente: rock añejo para el Louletano. Foto: @D_DeLaFuente
David de la Fuente: rock añejo para el Louletano. Foto: @D_DeLaFuente

Ea, ea, ea, ¿qué te pasa, bonita, no te quieres dormir?”, la susurra. Abril observa divertida a su padre. Con tan sólo dos meses de vida, cada jadeo, cada mueca le tiene loco, incluidas las horas de sueño perdidas. “Corazón, que tengo que hacer la maleta”, ruega David. Cada vez cuesta más despedirse, aunque quizás, tras este año, no haya que hacerlo más.

Con tanto trajín de carreras siente que aun es anónimo para su niña. Casi como para el resto de corredores con los que compartió pelotón en la Volta ao Algarve. Cuando él pasó a profesionales muchos de los participantes apenas tenían una decena de años. Los de su quinta, los que siguen en el mundillo, son Directores de equipo.

david de la fuenet retrato
Desde 2017 De la Fuente milita en el equipo continental portugués Louletano - Loulé Concelho.

Fue uno de ellos, Joxean Fernández Matxin, por aquel entonces director en el Vini Calderola, el que se fijó en aquel chaval tímido que corría en el Saunier Duval de categoría amateur. “David, puedo llevar a un corredor al equipo, y quiero que seas tú”, le retó. En tan sólo unas semanas, compartió equipo con corredores como Garzelli o Gianluca Bortolami. “ A ti te elegía siempre jugando las chapas”, le dijo un día reuniendo valor.

Bortolami rió la ocurrencia de su compañero, imaginando a aquel niño que montaba en la Razesa negra y blanca que le regaló su padre para que se iniciara en el Club Ciclista Campurriano de Reinosa, ubicado en la lluviosa Cantabria. Para David su debut se escribió en un año duro. Sin conocer otra lengua más que la suya, Fredy Rodríguez, campeón nacional americano, era con  el único que podía hablar español. A cambio, sus piernas siempre comunicaron esfuerzo y entrega. Por eso, en 2004, Matxin volvió a llevárselo a Saunier Duval, pero a la estructura profesional que acababan de crear.

Hija, ¿sabías tú que a papá con lo tímido que es le hacían muchas preguntas los periodistas?” la pregunta, a sabiendas de que sólo va a obtener un gorgorito por respuesta. En 2006, tras una brillante actuación en la Vuelta a Suiza, el equipo decidió contar con él a última hora para disputar el Tour de Francia. El primer día, abrumado por la vorágine de periodistas, observaba como cada uno de sus compañeros era entrevistado. A cambio, ninguno pareció percatarse de aquel asustadizo chaval que tan sólo esperaba en el autobús del equipo a que le dijeran cuando bajar al control de firmas.

Todo cambió el día siguiente. En la segunda etapa, tras escaparse durante 218 kilómetros junto a Aitor Hernández, consiguió enfundarse el maillot de la montaña. Desde aquel día, era él el que aglutinaba a los periodistas que, esta vez, apenas prestaban atención a sus compañeros. Sin embargo, tras 10 días como líder provisional, tuvo que conformarse con la segunda plaza final ante la demoledora actuación de Michael Rasmussen. Pero, a cambio, la organización del Tour decidió premiarle con el maillot de corredor más combativo de aquel Tour. Sin embargo, David se llevó un premio aún mayor: la autoconfianza.

david de la fuente maillot montaña tour
David de la Fuente, con el maillot de líder de la Montaña en el Tour de Francia 2006.

Nunca seas tan negativa como yo. Porque si uno quiere, puede, lo sabías cariño?”, la susurra. Su madurez le ha hecho ver las cosas con otra perspectiva, pero no siempre fue así. Durante muchos años, sus miedos a coger peso, su presión por hacerlo bien como ciclista, le empujó a tener serios problemas de bulimia severa que hoy, gracias a la ayuda de profesionales y al apoyo de su familia, ya son parte del pasado.

En cambio, aquel Tour le puso en el mapa de su confirmación como ciclista. Casi tanto como, cinco años después, aquel gesto pintado a partes iguales en trabajo de equipo y amistad con su amigo Juanjo.

En la Vuelta a España de 2011, Juanjo Cobo, compañero de equipo en Geox, estructura que continuaba la de Saunier Duval y Scott, siempre gestada por Matxin y Mauro Gianetti, se encontraba colocado en las primeras posiciones de la General. “Tío, lo quiero intentar en la Farrapona”, le dijo la víspera. David se sorprendió. Juanjo, con el que compartía habitación de hotel, era un tipo callado. A veces, era incluso difícil saber lo que pensaba. Por eso, supo que su compañero hablaba en serio. Así, cuando Juanjo arrancó del grupo de favoritos, David enrolado en la fuga buena del día, se encontraba tan sólo unos minutos por delante. Por eso, cuando Matxin le dijo que esperara a su compañero, a pesar de que la etapa iba a ser suya, no lo dudó. El tiempo que consiguieron aquel día fue suficiente para que Cobo se impusiera a Chris Froome en la general final, aunque él se quedara sin etapa.

Y sabes qué Abril, no me arrepiento de nada, porque cuando voy al pueblo de Juanjo la gente me saluda y me invita a cañas”, la relata entre risas. Y es cierto. Cobo vive a menos de un kilómetro de su casa, en Virgen de la Peña y, cuando se ven allí, David no tiene que sacar nunca la cartera.

david de la fuente gana la segunda etapa de la vuelta a alemania
David de la Fuente celebrando su victoria en una etapa de la Vuelta a Alemania´2008, temporada en la que corrió en el 

equipo Scott - American Beef. 

Y es que, aquella Vuelta, fue la victoria de un tipo humilde en un equipo modesto. Donde la alegría derivó en una gran fiesta. Nada que ver con el Tour de Francia del año anterior. A él acudió en favor de Alberto Contador enrolado en el Astana. Alberto necesitaba tipos dispuestos a trabajar por él y David bordaba esa definición. Pero, su rodilla, dañada en los cartílagos desde la disputa del Tour del Algarve meses atrás, apenas le permitía aplicar todo el esfuerzo. Por eso, sintió que no pudo ofrecer todo el apoyo a su líder. Aunque, lo que nunca olvidará, fueron los gritos de júbilo en aquella habitación de hotel de Nimes donde, tras concluir su participación en la crono final, se reunieron corredores y staff para ver el duelo entre Contador y Andy Schleck.

Sabes una cosa: los momentos buenos hay que saber disfrutarlos con intensidad. Porque hay muy pocos en la vida, y los malos, se agolpan”, la explica. Sin embargo, Abril parece estar más preocupada por el cuello del jersey de su padre. Pero David no bromea. El ciclismo puede ser como una tormenta de verano. Pasar del cielo más azul a una galerna de rayos y truenos.

 

Aquí puedes leer la 2ª parte de "David de la Fuente: rock añejo para el Louletano"