Nikiforos Arvanitou: el pequeño sprinter del Java Kiwi Atlántico

En la primera concentración, Enrique Salgueiro se dio cuenta de que el chico iba muy fuerte en los sprints. Su historia ejemplifica la lucha de equipos humildes como el Java Kiwi Atlántico por dar oportunidades a jóvenes valores.

Nikiforos Arvanitou, el pequeño sprinter del Java Kiwi Atlántico
Nikiforos Arvanitou, el pequeño sprinter del Java Kiwi Atlántico

A ver esa mano, champion”, le pide. En los equipos modestos, los llamados “contis”, las conversaciones son públicas. Suceden al lado del aficionado, nada que ver con el hermetismo de los grandes medios de los equipos que habitan mucho más arriba, en las categorías World Tour o Profesional Continental.

Enrique Salgueiro, junto con Gerardo Guzman, se inventó uno de esos equipos humildes, el Jawa Kiwi Atlántico. Lo vistió de cariño y, con pocos medios, se pegó para conseguir un calendario digno para sus chicos.

Nikiforos Arvanitou, dejando la bici de crono apoyada en la puerta del coche le enseña la mano con timidez. “Si ya te dije que terminabas, crack”, le dispara Salgueiro. El corredor asiente, bañando su escaso español en un acento griego que, al ser tan opaco como el castellano, lo hace más creíble.

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Foto: Java Kiwi Atlántico

El Director del Java entiende a sus corredores perfectamente, porque él también lo fue. Él y su familia, porque no es raro que sus ciclistas se mezclen en un día de barbacoa con los Salgueiro. A falta de grandes recursos, la cercanía es lo mejor que puede ofrecer.

Nikiforos tiene sólo 19 años. Enrique lo fichó con muchas dudas, es cierto que había ganado los nacionales junior de su país, ruta y crono, pero le asustaba subirlo tan joven.

El griego le pidió que lo hiciera, que no quería esperar. Que viera el ansia en sus ojos. En su país no se podía crecer y él no tenía miedo de irse fuera. Además, su padre, que fue amateur, daba la luz verde al deseo de su hijo, a su “pequeño Sagan”.

En la primera concentración, Salgueiro se dio cuenta de que el chico iba muy fuerte en los sprints. “Que nos vas a romper las ruedas mozu”, le decía entre risas. Luego le explicó que le llevaría poco a poco, que con esa edad no se podían hacer excesos. Nikiforos respondió metiéndose en un sprint de la Ronde de l´Oise entre corredores que hoy gestionan sus contratos para correr en equipos que disputan las mejores carreras del mundo.

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Foto: Java Kiwi Atlántico

Salgueiro tuvo que pensárselo. ¿Y si le llevaba a correr la Volta a Portugal? Eran once etapas, mucho calor y quizás excesivo ritmo para un chico tan joven. En cuanto se lo planteó a Nikiforos este no le dejó terminar la frase. “¡Muchas gracias, Kike!”, le dijo.

Sin dudarlo, aceptó cada una de las órdenes que se le encomendaron: "Hoy intenta coger la fuga", "mañana tira un poco del pelotón", "hoy guarda, que esto es muy largo", escuchaba de su Director. Sin embargo, durante la disputa de la cuarta etapa, en una de las bajadas al coche, cuando trataba de incorporarse al pelotón, al paso por una rotonda, su rueda delantera derrapó con la gravilla que se amontonaba junto al bordillo, cayendo al suelo aparatosamente. Al levantarse, su codo y mano sangraban mucho. Por fortuna, no tenía nada roto.

A partir de ahora reza para que no llueva y puedas apoyar la mano en el manillar”, le explicó su Director. Él hizo más que eso. Se aferró a la carrera con fuerza. Ni en sus mejores sueños se imaginó estar allí tan joven, rodeado de tantos espectadores. Imantado a una oportunidad fuera de su país. Ni por asomo iba a abandonar por esa herida.

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Foto: Java Kiwi Atlántico

A ver esa mano champion”, le repite Salgueiro. El gallego apenas habla inglés, pero su musical acento dispara simpatía y mucha cercanía. Sabe entenderse con los corredores. Hay que haber corrido para hacerlo. También vistió maillots de equipos de esos que se llaman "humildes".

Alrededor de ellos unos niños piden insistentemente un botellín. Sus conversaciones son públicas. Cualquier aficionado que se acerque a la furgoneta del equipo tras terminar una carrera puede oírlas. Sin duda, Enrique percibirá que los corredores le escuchan, aunque no entiendan el español. En el Java conviven ciclistas de diez nacionalidades diferentes. Una de ellas es la de Nikiforos, el pequeño sprinter del equipo. Quizá no haya terminado la Volta a Portugal montado en la bicicleta de crono más puntera del pelotón. Pero ha tenido una oportunidad. Un consejo. La receta del cariño para que, en un futuro, quizá pueda bajarse del autobús de un gran equipo para saludar a Enrique cuando sus vidas vuelvan a cruzarse en una carrera.

 

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