Vincenzo Albanese, alta velocidad para el Eolo-Kometa

A sus 25 años el ciclismo le ha descrito como un tipo potente. Capaz de darlo todo por sus compañeros, pero también de poner en apuros al mismísimo Colbrelli en el Memorial Marco Pantani. Esta es la historia de Vincenzo Albanese.

Albanese, en una imagen de la Vuelta a Burgos 2021 (Photo Gomez Sport)
Albanese, en una imagen de la Vuelta a Burgos 2021 (Photo Gomez Sport)

Mama, portami a Matassino, dai!”. Con una sonrisa, apoyado en la entrada, parece recordar como tiraba del pantalón de su madre. Las verjas azules de aquel complejo de atletismo aún se abren con el mismo chirrido. Al fondo se mantiene la misma pista rugosa donde se entrenaba el equipo juvenil.

Vincenzo, a sus siete años, siempre pedía a su madre que le llevase allí a pedalear en una esquinita, para verles de cerca. Y Giovanna accedía, simplemente para complacer la insistencia de su hijo. Su ímpetu le hizo crecer con esa ilusión, sin necesidad de abastecer sus sueños de ídolos.

Cuando llegó a formar parte de aquel equipo juvenil, sus méritos ya describían las habilidades de un chico fornido. De espaldas anchas. Veloz. Tanto que un miembro del Bardiani habló con su familia. “Sabemos que aún es joven, pero queremos ficharle ya. Que siga en amateur unos años, no hay problema, pero el chico será profesional con nosotros”, explicaron a Giovanna.

vincenzo albanese
Albanese llegó al EOLO-Kometa en 2021 procedente del Bardiani-CSF.

El equipo italiano cumplió su palabra y, tras ser elegido el mejor amateur italiano de 2016, lo reclutaron para ser profesional el año siguiente.

Sin apenas tiempo para descubrir el ciclismo profesional, le inscribieron para correr el Giro. Tan sólo tenía veinte años y aunque su ímpetu de rodar frente a grandes figuras no le amilanó, finalmente el cansancio le detuvo tras doce etapas.

Correr en el Bardiani-CSF fue conocer el ciclismo. Acudir a grandes carreras y aprender a sufrir. Alguien le dijo que, fueran buenos o malos momentos, siempre diera todo lo que tenía dentro. Que jamás se quedara con la sensación de no haber puesto todo de su parte. Pero lo cierto es que no acababa de encontrar el talento que aun adormecía dentro de él. No para Iván Basso. El exciclista italiano se reunió con él. “Quiero que te vengas con nosotros. Hemos creado un equipo que quiere ser ambicioso. Estar en las grandes carreras y que, tanto yo como Alberto, creemos que podemos volver a sacar el talento que tienes ahí”, le dijo Iván.

Firmar por el Eolo-Kometa era reiventarse. Poner sobre la mesa su velocidad, sobre todo en los repechos cortos. Escuchar los consejos de dos de los mejores ciclistas de los últimos tiempos que, sobre todo, más allá de su experiencia, sabían motivarle.

vincenzo albanese vuelta burgos
Vincenzo Albanese tras entrar 3º en meta en la 1ª etapa de la pasada Vuelta a Burgos, con final picando hacia arriba en El Castillo de Burgos. Foto: Photo Gomez Sport 

Al igual que con Bardiani, el Eolo-Kometa le llevó a disputar el Giro en su primer año con el equipo. La edición de 2021 era también la primera gran vuelta para la formación de la Fundación Contador. Sabía que tenía que mostrar el maillot. En la primera etapa buscó la fuga que le dio la maglia azzurra, la de la montaña. Pero el día decisivo, el grande, llegaría unos días después, durante la disputa de la etapa 14, la que finalizaba en la cima de un puerto mítico, el Zoncolán. “Chicos, hoy podemos hacer historia, pero para ello debemos jugar nuestras cartas”, explicó Basso. Luego, señaló a Vincenzo: “Tú filtrarás a ‘Fortu`en la fuga del día y te dejarás la piel para que la fuga llegue con tiempo suficiente para que los favoritos no lleguen a tiempo”, zanjó.

Aquel día, Vincenzo pintó sus ojos en pura furia. Con la escapada hecha no paró hasta que la niebla y la falta de aliento le hizo perder la estela de los fugados. Tiempo después, cuando cruzó la línea de meta, oculta bajo la niebla se abrazó con uno de sus auxiliares. “´Fortu` ha vinto, ´Fortu` ha vinto!”, le repetían mientras aun trataba de contener una fatiga que le abrasaba los pulmones.

Vincenzo tuvo el mismo reconocimiento que Fortunato. El mismo trato de héroe. Vistieron su esfuerzo con honores de guerra. Y eso era el mejor premio que podía recibir.

Vincenzo Albanese GP Miguel Indurain
Albanese en el podio del GP Miguel Induráin 2021, donde conquistó la clasificación de los sprints intermedios. Foto: Photo Gomez Sport.

¡Ey Vincenzo, como tú por aquí!”, le saluda un empleado del recinto. Vincenzo sonríe mientras le tiende la mano. Ya no es aquel niño que soñaba con llegar lejos. Ahora, a sus 25 años, el ciclismo le ha descrito como un tipo potente. Capaz de darlo todo por sus compañeros, pero también de poner en apuros al mismisimo Colbrelli en el Memorial Marco Pantani. Un hombre que sabe aprender de sus errores, como aquel ataque demasiado lejano que le dejó a cien metros de la gloria en una de las etapas del Giro de Sicilia, la que terminaba en Molano.

Pero mamá Giovanna puede estar orgullosa. Vincenzo jamás se deja nada en el tintero. Y además, le ha prometido una dedicatoria. Un triunfo que intuye cercano. El lugar lo elegirá el destino. Un certero golpe de riñón. Las verjas azules necesitan una mano de grasa. Vincenzo, regresar a casa de la mama. Las victorias se piensan mejor con el estómago lleno.

 

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